En estos días mucha gente está en sus casas y no paran de comer por la ansiedad. (Shutterstock)

Toque de queda, cuarentena, preocupación de contagio, incertidumbre y malestar... Eso y más es parte de lo que, tanto en Puerto Rico como en el resto del mundo, muchas personas experimentan debido al coronavirus o COVID-19. Es esa sensación de estar como sociedad en “modo de espera”, que puede causar ansiedad y temor a pesar de saber que quedarse en casa es fundamental para frenar el avance de este virus.

Cabe resaltar que, tanto la ansiedad como el miedo pueden afectar tu diario vivir y tu salud. De ahí la importancia de gestionar formas para canalizar ambas emociones que te ayuden a no pensar constantemente en el coronavirus y ocuparte de mantenerte saludable, recomienda el doctor en psicología clínica Billy Santiago, quien es especialista en adicción y profesor de la Universidad Ana G. Méndez, recinto de Carolina, así como de la Universidad Central de Bayamón.

“En estos días mucha gente está en sus casas y no paran de comer por la ansiedad. De hecho, la ansiedad hace que las personas coman en exceso y estén todo el tiempo dando vueltas en la casa y abriendo la nevera. Sobre todo, si son personas muy activas y están acostumbradas a estar afuera”, indica el psicólogo clínico, tras mencionar que estas personas pueden sentir claustrofobia y sentirse como si estuvieran atrapadas en sus casas lo que les puede causar ansiedad.

Precisamente, el especialista menciona que hay diferentes técnicas de relajación, como la respiración profunda y la meditación. De la misma forma, el "mindfulness" y la autoconciencia son herramientas que te ayudan a tomar conciencia de tu ser para pensar más en el presente y buscar soluciones para el aquí y el ahora.

Otra opción que tienes es aprovechar este tiempo para hacer actividades placenteras o agradables para las que no se suele tener tiempo, como leer un libro o ver una película.

“También es tiempo que puedes utilizar para hacer cosas en la casa que antes no podías hacer por no tener tiempo. La cuestión es no levantarse pensando ‘y ahora qué rayos voy a hacer’. Es sentarme a hacer un calendario de cosas que puedo hacer por el resto de la semana, por día y por hora, incluyendo el tiempo de descansar o ver algún programa que me interese”, recomienda.

A continuación, algunas técnicas e ideas que ofrece el doctor Santiago para calmar la ansiedad y no termines comiéndote la compra que hiciste de las próximas dos semanas:

1. Prepara un calendario de actividades que puedas llevar a cabo en distintos momentos durante estas próximas dos semanas.

2. Determina un área de la casa donde puedas poner un “mat” para hacer ejercicios o yoga.

3. Utiliza un tiempo para practicar respiraciones profundas que duren por lo menos de 20 a 25 minutos y ambienta el espacio con música instrumental. “A veces es difícil cuando hay niños pequeños, pero puedes usar unos audífonos que cancelen los ruidos y que te ayudan a que a concentrar”, recomienda Santiago, quien destaca que las respiraciones se hacen inhalando por la nariz y botando el aire por la boca. También puedes hacer uso de frases motivacionales que te ayuden a estar más relajado.

4. Planifica actividades con los niños, de la misma forma que haces cuando hay huracanes. Pueden ser juegos de mesa o con materiales escolares, como cartulinas para dibujar o recorta y pegar. También puedes hacer juegos mentales, como aquellos de decir una palabra con cierta letra. “Es una forma de mantenerlos ocupados y que no se aburran”, señala el psicólogo, mientras menciona que la tecnología puede ser de gran ayuda para mantener ocupados a los jóvenes de la familia.

5. Planifica los ejercicios y actividades dentro del hogar. No se recomienda que te vayas a caminar o correr por la calle.

6. Si ya tienes un diagnóstico de ansiedad o cualquier otro trastorno de salud mental, no dejes de tomar tus medicamentos. “Es posible que su médico ya le haya dado unas instrucciones y especificaciones. Yo, por ejemplo, voy a cerrar por estas dos semanas, pero a mis pacientes les doy unos números de teléfonos en los que voy a estar disponible en caso de una emergencia o si necesitan una orientación”, comenta Santiago, mientras enfatiza que acudir a una sala de emergencia psiquiátrica debe ser el último recurso, a menos que la persona entienda que es necesario.


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