Estos son los ingredientes principales del restaurante Racar Sea Food.

Crujientes por fuera; suaves por dentro. Se comen solas o rellenas. ¿Qué es lo primero que llega a tu mente? Si eres de Fajardo, seguramente sabes que son características de las arepas, un manjar muy conocido y aclamado en la zona este del país. Y, si hay alguien que sabe preparar la receta al dedillo en la “Ciudad Caridura”, ese es Justino Cruz Figueroa, mejor conocido como “Poty”, quien desde hace 32 años vende arepas a otros comerciantes de la isla además de ofrecerlas en su restaurante Racar Seafood en Las Croabas.

“(La arepa) Es una de las bases bien fuertes del negocio, lo que más yo estoy pendiente a que se procese; las arepas y los pastelillos. Se vende a todo el que quiera. Tengo un señor que viene del centro de la isla, que se las lleva para el área de allá. Hay una muchacha de un negocio cerca que me compra las de coco”, explicó Poty, quien aseguró que el que se da la vuelta por Las Croabas no puede irse sin comer unas buenas arepas, y afirmó que se comen con todo. “To’ el que viene a Fajardo pide arepa con pescao, con carrucho, con pulpo, camarón, bacalao, con café, con habichuelas... He visto que le echan azúcar, le echan un poco de azúcar por encima”, acotó el cocinero, quien aseguró que no hay preferencia entre las arepas de coco y las regulares, ya que asegura que “las dos se venden bien”.

¿Cómo se preparan? “Somos Puerto Rico” fue hasta la cocina del Racar Seafood a conocer el proceso. Allí nos encontramos con Mary Gómez, quien tiene a cargo la elaboración de las cerca de dos mil arepas que venden semanalmente.

Con el trabajo del día y las manos –literalmente- en la masa, la empleada y su ayudante detuvieron su producción de pastelillos para enseñarnos el proceso. Gómez comenzó a buscar los ingredientes: agua sazonada (un poco sobre la sal), harina, manteca, mantequilla, sal y azúcar. Si son arepas de coco, se le añade leche de coco. En este caso, se estaba preparando una masa de arepas regular, que da para cerca de 25 a 30 manjares. Como toda una maestra de la cocina, Gómez echó los ingredientes en una enorme batidora, pues ya su ojo y su conocimiento le bastan para saber lo que falta. “El agua se sazona con sal, un poquito sobre la sal, la harina puede ser como 5 libras, media taza de azúcar, como media cucharadita de mantequilla y una taza de manteca. Se echa en la batidora y luego la amasamos; entonces la echamos en unos envases con tapa y la dejamos dormir un rato y después vamos a la máquina donde las cortamos”, dijo.

Una vez esa gran masa reposa por una hora, se coloca en una balanza para saber cuántas arepas pueden sacar, de manera que todas tengan el mismo peso. “Se pesa para que cuando se pique salga toda del mismo tamaño. La masa debe pesar aproximadamente 7 libras para hacer como 25 arepas”, aclaró Poty.

En plena elaboración de una arepa.
En plena elaboración de una arepa. (XAVIER GARCIA)

Una vez pesada, la masa pasa a una máquina, donde se pica en bolitas del mismo tamaño. “Mucha gente no lo hace así, cogen la cantidad y la amasan. Pero nosotros las picamos para que queden todas del mismo tamaño. Esa máquina te hace la bolita; entonces la tienes que poner otra vez a dormir”, comentó Poty. Después del segundo reposo, estas bolitas se pasan cada una por una especie de rodillo mecánico que aplana la masa y le da la forma final a la arepa.

“Antes, ese proceso de aplastar la masa se hacía a mano y a rolito. Pero nosotros usamos esta máquina para facilitar la producción”, expuso el propietario del restaurante, quien recalcó que, en todo el proceso de la arepa, “es bien importante también echarle harina para que no se le pegue la masa”. De ese taller, las redondas masas de harina, algunas con sabor a mantequilla (regulares) y otras con el dulce sabor del coco, pasan al aceite hirviendo en la cocina del local y terminan adornando la vitrina del establecimiento con su hermoso color dorado.

El propietario del restaurante Racar Seafood,  Justino Cruz, junto a Mary Gómez, quien tiene a cargo la elaboración de las cerca de dos mil arepas que venden semanalmente.
El propietario del restaurante Racar Seafood, Justino Cruz, junto a Mary Gómez, quien tiene a cargo la elaboración de las cerca de dos mil arepas que venden semanalmente. (XAVIER GARCIA)
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