El restaurante queda en una loma a 500 pies de altura, desde donde se observan la isla de Vieques y los terrenos de lo que fue la base Roosevelt Roads, en Ceiba.
El restaurante queda en una loma a 500 pies de altura, desde donde se observan la isla de Vieques y los terrenos de lo que fue la base Roosevelt Roads, en Ceiba. (David Villafane/Staff)

Naguabo - Luis José Mundo Moreira conoce muy bien lo que significa la palabra resiliencia. En el 2017, apenas seis meses después de abrir el negocio de sus sueños, el huracán María azotó la isla y se llevó por completo el hermoso restaurante de madera que había construido en el terreno que heredó de sus padres en el barrio Daguao de este municipio.

Al comerciante le tomó casi dos años reconstruir y reabrir La Finca al tope de una montaña a 500 pies de altura sobre el nivel del mar, desde donde se aprecian la isla de Vieques y la antigua Estación Naval Roosevelt Roads, en Ceiba.

“Todo comenzó como un lugar para pasar el día en el rancho con mi familia y mis amistades. Todo el que venía le gustaba tanto que, en mi mente de negociante, vi que tenía la oportunidad de hacer algo más. Enseguida pensé en las faltas que encontraba en otros restaurantes cuando iba con mis nenas y de ahí salió el concepto de hacer algo grande para que la gente viniera con su familia y aprovechara este espacio que a nosotros nos gusta tanto. Pero cuando vino el huracán, eso fue lo más triste de la vida…”, relató Mundo Moreira, quien también es propietario de una ferretería en el pueblo.

La motivación para comenzar de nuevo la recibió de quien menos esperaba.

“Después de tanto sacrificio, ver que de la noche a la mañana no tienes nada, es algo muy duro. En ese momento decidí que me iba a dedicar a la ferretería y me iba a olvidar del restaurante, porque era demasiada la destrucción, hasta me daba depresión verlo en el piso. Pero un día subí a la finca con mis hijas para que ellas entendieran lo que había pasado, un poco preocupado por cómo iban a reaccionar. Entonces, una de ellas -que tenía 4 años en ese momento- se baja del carro y dice: ‘eso no es nada, porque mi papá lo va a volver a hacer ahora más grande y más lindo’. Ella me demostró que tenía más confianza en mí que yo mismo. Mi mente cambió en ese instante y esa misma semana comenzamos a trabajar”, contó con emoción.

El propietario de La Finca, en Naguabo, Luis José Mundo Moreira, junto a sus hijas María José y María Luisa.
El propietario de La Finca, en Naguabo, Luis José Mundo Moreira, junto a sus hijas María José y María Luisa.

Hoy, todo es más grande y lindo en este terreno, que cuenta con 214 cuerdas donde se encuentran los salones para comer al aire libre y la barra “pet friendly” un parque de diversiones para niños, autocine, kioskos de fritura y frappés, ruta para “off-road buggies”, un amplio estacionamiento y, por supuesto, la finca.

“Abajo tenemos la finca con 18,000 matas de plátano, nosotros mismos las sembramos y son los plátanos que usamos en el restaurante”, destacó, por su parte, Steven Noa Rivera, administrador del local, sobre la oferta gastronómica que se especializa en comida criolla, en manos de los chefs boricuas Joshua Rojas y Jorge Meléndez.

El menú ofrece sabrosos aperitivos como los chorizos al vino, salteados con cebollas y pimientos en vino Los Árboles Cabernet. También, abren el apetito los “bacalaítos montaos” con spicy crab.

La especialidad de la casa “que más piden los clientes” es el pescado relleno de camarones y el pescado relleno de mariscos. Ambos se confeccionan con chillo fresco y se sirven con una variedad de salsas a escoger. “Y los mofongos rellenos no se quedan atrás”, asegura Noa Rivera sobre los platos principales, que incluyen además churrasco, costillas de cerdo, chuletas can can, entre otras opciones de carne, pollo, pescado y mariscos.

En cuanto a las alternativas de postre, Noa Rivera destaca los flanes de vainilla, malanga y pana, según la temporada. También tienen los brazos gitanos de calabaza, zanahoria o guayaba.

Lo bueno de La Finca, es que una vez terminas de comer, no hay que irse, pues en las instalaciones hay mucho que hacer de día y de noche.

La piña rellena de arroz con mariscos es una de las más solicitadas.
La piña rellena de arroz con mariscos es una de las más solicitadas. (David Villafane/Staff)

“Aquí lo que estamos haciendo más o menos es un carnaval para niños. Tenemos casas de brinco, un campo de bateo, artesanías y juegos. Por la noche, tenemos el autocine y el Drive-In Taco Bar”, detalló el administrador. Mencionó que para los adultos ofrecen excursiones por la finca de aproximadamente 40 minutos a bordo de vehículos todoterreno o “buggies”, aunque advirtió que los aventureros terminarán repletos de fango.

Aunque La Finca se ha convertido en todo un centro de entretenimiento, para Mundo Moreira es un proyecto que apenas comienza. “Ya estamos trabajando en un lo que será una hospedería para alquilar en Airbnb”, adelantó.

El restaurante La Finca está abierto al público los viernes y domingos de 12:00 p.m. a 9:00 p.m. y los sábados de 12:00 p.m. a 10:00 p.m., y se atiende por orden de llegada.

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