

6 de octubre de 2026 - 11:38 AM


Ciertos bonistas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) arremetieron nuevamente contra la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) por el respaldo que el organismo dio al contrato de generación temporal concedido a Power Expectations.
A juicio de los bonistas, el fallido contrato es otra evidencia del patrón de incumplimiento del organismo cuando se trata de la AEE, una dinámica que reafirma la necesidad de que la empresa estatal eléctrica cambie de rumbo.
“Los miembros de la JSF deben cambiarse o se debería disolver la JSF por ser un escollo para reestructurar con éxito la AEE”, indicaron los bonistas en una declaración escrita.
Según los bonistas, durante casi una década, el organismo que controla buena parte de las finanzas públicas de Puerto Rico ha “supervisado” directamente a la AEE, pero la empresa eléctrica estatal “sigue siendo operacionalmente ineficiente” y su servicio continúa siendo inestable.
“Es hora de un cambio”, indicaron los bonistas organizados de la AEE al subrayar que la aprobación del acuerdo de compra de energía a Power Expectations levanta cuestionamientos en torno al proceso de revisión de contratos de la JSF.
“Cuando la JSF recibió una versión (del contrato de Power Expectations) con la firma de ‘Jhoby Weaks’, quien pretendía actuar como principal oficial de Operaciones (COO) del Caribe de Enchanted Rock, no realizó ninguna debida diligencia básica”, reza la declaración de los bonistas, quienes se hicieron eco de varios hallazgos de investigaciones periodísticas en Puerto Rico, de las denuncias en torno a supuestos conflictos de interés por parte del bufete O’Neill & Borges, y de las denuncias de ERock Inc.
En junio pasado, la energética tejana alertó al director ejecutivo de la Autoridad de Alianzas Público Privadas (AAPP) y zar de Energía, Josué Colón, que Power Expectations autorizó a Jobadiah Sinclair Weeks a firmar el pacto sin que el criptoinversionista, convicto por fraude a inversionistas y evasión contributiva, fuera empleado o tuviera autorización de la subsidiaria Enchanted Rock LLC.
Según la investigación de este diario y de la pesquisa que realiza la Comisión de Gobierno en la Cámara de Representantes, antes de que se firmara el contrato, Colón recibió varios mensajes de texto y comunicaciones, pero no les confirió sentido de urgencia.
O’Neill & Borges, por su parte, ha negado cualquier conflicto de interés en la controversia.
“Las fallas de la JSF fueron más allá de la alegada falsificación de firma. Nunca se presentó la fianza de cumplimiento requerida de $1,180 millones, no se cumplió con ningún hito contractual y la JSF no tomó ninguna medida hasta que el escándalo se hizo público”, agregaron los bonistas.
El grupo de acreedores agregó que, aparte de las pesquisas legislativas y de las autoridades de ley y orden, ahora la AEE encara otro factor de incertidumbre, pues todavía no hay certeza de que el contrato pueda cancelarse.
Ello, porque Power Expectations reclama en el foro federal que el acuerdo es válido. El caso ha sido asignado a la jueza de distrito federal Laura Taylor Swain, quien preside el caso de Título III de la AEE.
La editora de Negocios Joanisabel González explica los temas económicos más importantes a nivel local e internacional.

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