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Pepe Abad: un negocio familiar que llegó como un regalo inesperado

José Celestino Abad Torres, fundador de los concesionarios Pepe Abad en Cayey, cuenta cómo ha sido su travesía en el mundo de los negocios siendo uno de los líderes en su área en la venta de autos

8 de septiembre de 2022 - 3:40 AM

Nota de archivo
Esta historia fue publicada hace más de 2 años.
José Celestino Abad Torres (al centro), junto a sus hijos José “Papo” Abad y Brenda Abad, quienes trabajan en el negocio familiar. (WANDA LIZ VEGA)

Desde pequeño, José Celestino Abad Torres lavaba los carros que traía su padre desde San Juan y, con un destornillador, sacaba las piedritas que se incrustaban en las gomas para que el vehículo quedara inmaculado antes de llegar a manos de algún cliente.

Así aprendió el valor del trabajo, sin imaginar que décadas más tarde se convertiría en un vendedor de autos tan exitoso que ha hecho florecer su negocio familiar con cuatro concesionarios, ubicados en un trayecto que le llaman ‘la ruta de Pepe’.

Es la historia de Pepe Abad, un cayeyano nacido hace 76 años en el barrio Matón Abajo, que marcó su propia ruta en la industria automotriz al levantar una empresa que empezó con la venta de 10 carros en plena carretera.

No tardó mucho en recibir la llamada de don Félix Rivera, propietario del concesionario Toyota de Cayey, con quien trabajó por espacio de una década hasta que le ofreció su concesionario, ya que pensaba retirarse del negocio.

“Era un dealer Toyota, pero yo vendía más carros importados. Don Félix Rivera importaba muchos carros bien seleccionados, bonitos y era bien responsable. Eso me lo enseñó, a quedar bien con el cliente aunque uno perdiera dinero; ‘si el carro falla, dale otro y sal del problema’”, recordó el hijo de José Abad Zambrana y Eulalia Torres Romero.

“Trabajé con él 10 años y me preguntó si tenía $80,000 o $90,000 lo que él había gastado recientemente en la remodelación del dealer. Era para que me quedara con el dealer porque él se sentía viejo y quería dejármelo, era un regalo porque no me lo estaba cobrando, sino su inversión en mejoras”, reveló sobre el acuerdo realizado en el año 1981.

El nombre de su empresa, Pepe Abad, fue sugerido por la familia de Gómez Hermanos que tenían la franquicia Toyota para ese tiempo.

“Con el tiempo, mi hijo Papo salió de la universidad y vino a trabajar conmigo. Lo llevé a las oficinas relacionadas con el dealer, le autoricé a firmar cheques en los bancos, firmar contratos, a comprar carros. Tenía que aprender a hacer lo que yo hacía para poder liberarme un poco. Aprendió rápido”, dijo el padre de Wanda, Brenda y José “Papo” Abad Vega.

“Yo compraba los carros usados porque para aquella época, los carros nuevos regulaban la ganancia. Había que vender carros usados e importados que era lo que mantenía el negocio. Era un dealer pequeño, apareció un local más grandecito por exigencias de Toyota, ya no cabían allí. Para el 1998, que es donde estamos actualmente, frente a Walgreens, carretera PR-1″, explicó.

Así completó el modelo requerido por Toyota, agregándole la tienda de piezas y el taller de servicio. Esto antes de fijar una relación más estrecha con sus hijos, que se convertían en socios del negocio.

“Con las relaciones de Papo y Brenda con el comercio, apareció la oportunidad de la línea Kia, me lo consultaron. Ahí les di una participación a cada uno. De ahí en adelante somos socios. Eso es cuando empezó Kia, cerca del 2010″, destacó.

“Luego, el dealer Nissan había unos cuantos aspirantes, yo estaba conforme con Toyota y Kia, pero la insistencia de Motorambar que quería que fuéramos nosotros por la confianza en mis hijos porque ya Kia era de Motorambar; es la compañía que distribuye Kia y Nissan en Puerto Rico”, repasó en cuanto a la adquisición del segundo y tercer concesionario.

Según don Pepe, el dealer más reciente es Hyundai.

Por su parte, Brenda Abad, recordó cómo empezó en la empresa de su padre y la manera en que fue integrándose para ejercer un rol relevante.

“Tenía tres años cuando mi papá comenzó con el dealer Pepe Abad. Desde pequeña yo trabajaba haciendo cosas sencillas, desde los 10 años; llenaba licencias, hacía contratos, ayudaba en ese tipo de cosas. Después me fui a estudiar Mercadeo, me casé y me fui a Estados Unidos”, afirmó al destacar que regresó a la isla tras los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

La fémina de 44 años destacó que la operación familiar genera cerca de 190 empleos directos, además de las plazas que, de manera indirecta, brindan servicios de mantenimiento, seguridad y jardinería, entre otros.

“Estamos uniendo todas las corporaciones a Empresas Pepe Abad y preparándonos para los próximos años de nuestro desarrollo. Me siento cómoda con el equipo, dándole el apoyo, así puedo enfocarme en cómo nos preparamos. Eso ya está montado, si viene otro dealer, estamos listos”, aseveró.

Mientras que su hermano José, afirmó que “la base comienza en seguir las reglas, somos honestos y cuidamos a nuestros clientes”.

“Es una empresa de familia. Hemos formado un equipo y eso nos ha fortalecido. Buscar las fortalezas de cada uno y tratar de maximizarlas. Tratar de sacar lo mejor de cada uno”, concluyó el empresario de 51 años.



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