El presidente del Supremo federal, el juez John Roberts, lidera los procesos. (AP)

Washington - La misma primera pregunta de senadores en el juicio político en contra del presidente Donald Trump acentuó hoy como el caso se acerca al momento culminante para determinar si deben citarse testigos o ir a una votación para destituir o absolver al inquilino de la Casa Blanca.

Tres senadores republicanos que consideran votar a favor de convocar al juicio al ex consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton - Susan Collins (Maine), Mitt Romney (Utah) y Lisa Murkowski (Alaska)-, preguntaron a los abogados de Trump si la existencia de motivos mixtos, beneficio electoral personal y seguridad nacional, para condicionar asistencia militar a Ucrania a cambio de que se abrieran investigaciones contra oponentes políticos demócratas, validaba la destitución de un presidente de Estados Unidos.

Mientras pueda haber existido un motivo de interés público, no hay fundamentos para destituir a un presidente de Estados Unidos, indicó el consejero legal adjunto de la Casa Blanca, Patrick Philbin. “Cuando hay motivos mixtos, el caso se cae”, sostuvo.

El constitucionalista Alan Dershowitz, miembro de la defensa de Trump, fue más lejos y alegó que si un presidente cree que “hace algo” que considera es en favor del interés nacional de Estados Unidos, aunque busque un beneficio electoral, no se configura el “quid pro quo” que le haría haber actuado de forma ilegal.

El congresista demócrata Adam Schiff (California), uno de los fiscales de la Cámara baja en este caso, sin embargo, sostuvo que la alegación de que había un interés público en las investigaciones sobre el ex vicepresidente Joseph Biden, su hijo Hunter, y los demócratas en general que el presidente Trump solicitó a Ucrania, se cancela, ante el hecho de que Trump solo quería que el gobierno ucraniano anunciara las pesquisas para obtener beneficios políticos de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.

“No había base para el interés público, porque (Trump) solo quería que se anunciaran las investigaciones”, indicó Schiff.

Mientras, Schiff refutó a Dershowitz al preguntarle a los senadores republicanos que harían si el entonces presidente Barack Obama le hubiese pedido al entonces primer ministro de Rusia, Dmitry Medvedv, que anunciara una investigación contra el senador Romney, quien fue el candidato presidencial republicano en 2012. “¿Alguno de nosotros duda que Barack Obama sería acusado por ese tipo de mala conducta?”, cuestionó.

El Senado pasa juicio sobre dos cargos de destitución en contra de Trump – abuso de poder y obstrucción de una investigación del Congreso-, tras la Cámara baja determinaren diciembre pasado que el presidente de EE.UU. condicionó la entrega de asistencia militar a Ucrania y una reunión en la Casa Blanca con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a que se anunciaran investigaciones en contra de los Biden y sobre la teoría infundada de que Ucrania interfirió con las elecciones estadounidenses de 2016.

El exvicepresidente Biden es uno de los principales aspirantes a la candidatura presidencial demócrata.

Hunter Biden era miembro de la junta de directores de la empresa de gas Burisma, bajo sospecha de corrupción, en momentos en que su padre, implantando la política pública del presidente Obama y en alianza con sectores de la comunidad internacional, condicionó la entrega de $1,000 millones a Ucrania a cambio de la salida del entonces fiscal general ucraniano, Viktor Shokin.

En una llamada telefónica del 25 de julio de 2019, Trump pidió de favor al presidente de Ucrania que iniciara las investigaciones contra los Biden y los demócratas, en momentos en que Zelenski preguntaba sobre la asistencia militar de $391 millones que había sido frenada y la reunión en la Casa Blanca.

“Trump pidió a un gobierno extranjero intervenir con nuestras elecciones. Esa es una conducta que violó la confianza pública”, sostuvo el presidente del Comité de lo Jurídico de la Cámara, el demócrata Jerrold Nadler (Nueva York), quien es otro de los fiscales del caso.

A partir de hoy y hasta mañana jueves, los 100 senadores tienen la oportunidad de hacer preguntas a los fiscales o la defensa. Bajo las reglas del juicio, habrá hasta 16 horas de pregunta de los senadores, antes de votar el viernes sobre la posibilidad de citar testigos.

Si el Senado decidiera no citar testigos ni reclamar documentos, inmediatamente pudiera haber una votación sobre cada uno de los dos cargos de destitución. Pero, si se decide convocar testigos, el juicio pudiera extenderse varias semanas, acabando con la esperanza de Trump de comparecer el martes al Congreso a presentar su mensaje de Estado sin la nube del juicio político.

La posibilidad de citar testigos ha aumentado tras revelarse detalles del borrador de un libro que el exconsejero Bolton planifica publicar en marzo en el que sostiene que el presidente Trump le admitió en agosto de 2019 que había frenado la asistencia militar a Ucrania con el propósito de que el gobierno de ese país anunciara investigaciones en contra de los Biden y los demócratas.

La semana pasada, la Casa Blanca advirtió al abogado de Bolton, Charles Cooper, que iba a bloquear parte del libro, por considerar que contiene información “ultrasecreta” que no puede ser divulgada sin violentar los acuerdos del ex funcionario de no revelar asuntos considerados “confidenciales”.

Antes de iniciar el período de preguntas de los senadores, el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), habría reconocido ante su caucus que aún no tiene los votos necesarios para evitar citar testigos. Con 53 senadores republicanos y 47 miembros del caucus demócrata, la minoría puede necesitar cuatro republicanos para poder citar testigos.

Junto a Romney, Collins y Murkowski, se cree que el senador Lamar Alexander (Tenesí) pudiera ser un cuarto voto republicano a favor de citar testigos.

¿Y si solo tres se unen a los demócratas? Ni las reglas de juicio ni las normas constitucionales sobre los procesos de destitución dicen nada. Algunos creen que el juez presidente del Tribunal Supremo federal, John Roberts, quien dirige el juicio, puede ser el voto decisivo.

De todos modos, aún se prevé que, al terminar el proceso, la mayoría republicana absolverá a Trump de ambos cargos, pues los demócratas necesitarían 20 votos del partido del presidente para poder destituirle.


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