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Cómo Trump pasó de amenazar a Irán con la aniquilación a acordar una tregua de dos semanas

El acuerdo llegó gracias a intermediarios encabezados por Pakistán

9 de abril de 2026 - 9:44 PM

Trump pudo haber dado marcha atrás por una simple verdad: una escalada pondría a Washington en riesgo de involucrarse en el tipo de “guerra interminable” que atormentó a sus predecesores y de la que él había prometido mantener al margen a Estados Unidos si los votantes lo volvían a llevar a la Casa Blanca. (Julia Demaree Nikhinson)

En el transcurso de un solo día, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasó de amenazar a Irán con la “aniquilación” a proclamar que el liderazgo de la República Islámica había presentado un plan “viable” que lo llevó a aceptar un alto el fuego de 14 días que, según espera, allanará el camino para poner fin a la guerra, que está por cumplir seis semanas.

El drástico cambio de tono se produjo mientras intermediarios, encabezados por Pakistán, trabajaban febrilmente para evitar una nueva escalada del conflicto. Incluso China —el mayor socio comercial de Irán y el competidor económico más importante de Estados Unidos— movió hilos discretamente para encontrar una vía hacia un alto el fuego, según dos funcionarios informados sobre el asunto que no estaban autorizados a hacer comentarios públicos y hablaron bajo condición de anonimato.

“La razón para hacerlo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y hemos avanzado mucho con un Acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán, y la paz en Oriente Medio”, declaró Trump en una publicación en redes sociales el martes en la que anunció el alto el fuego temporal. Se produjo unos 90 minutos antes del plazo que fijó Trump para que Teherán abriera el estrecho de Ormuz o sus centrales eléctricas y otra infraestructura crítica serían reducidas a escombros.

Pero incluso mientras la Casa Blanca celebraba el momento como una victoria, el frágil alto el fuego parecía estar en peligro de desmoronarse, ya que Estados Unidos, Irán e Israel ofrecieron el miércoles declaraciones diferentes sobre lo que estaba incluido en el acuerdo, menos de 24 horas después de que se concretara.

Irán insistió en que el fin de la guerra israelí en Líbano formaba parte del acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos. Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y Trump dijeron que la tregua no cubría Líbano y los ataques israelíes allí continuaban.

Mientras tanto, Estados Unidos exigió que Irán cumpliera con la reapertura del estrecho después de que la República Islámica cerrara la vía marítima en respuesta a la intensificación de los ataques de Israel contra la milicia de Hezbollah en Líbano.

El vicepresidente JD Vance, quien tiene previsto encabezar una delegación estadounidense a Pakistán esta semana para conversaciones mediadas con Irán destinadas a encontrar un acuerdo permanente para poner fin al conflicto, restó importancia a los contratiempos, al afirmar que “ningún alto el fuego transcurre sin un poco de turbulencia”.

“Estamos viendo evidencia de que las cosas van en la dirección correcta, pero va a tomar un poco de tiempo”, dijo Vance a los periodistas al concluir una visita a Hungría.

Trump sostiene conversaciones con el secretario general de la OTAN

El presidente estadounidense se reunió en la Casa Blanca el miércoles con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Trump se ha mostrado enojado con los países miembros de la OTAN porque ignoraron su llamado a ayudar a reabrir la vital vía marítima mientras los precios de la gasolina se disparaban durante la guerra.

A medida que se acercaba el plazo, legisladores demócratas censuraron la amenaza de Trump de borrar a toda una civilización, amenaza que calificaron de “fracaso moral”, y el papa León XIV advirtió que los ataques contra infraestructura civil violarían el derecho internacional, y calificó los comentarios del presidente como “realmente inaceptables”.

Pero al final, Trump pudo haber dado marcha atrás por una simple verdad: una escalada pondría a Washington en riesgo de involucrarse en el tipo de “guerra interminable” que atormentó a sus predecesores y de la que él había prometido mantener al margen a Estados Unidos si los votantes lo volvían a llevar a la Casa Blanca.

Controlar el estrecho habría sido una operación larga y costosa

Mientras Trump alardeaba del éxito militar de Estados Unidos e Israel durante las últimas seis semanas, parecía partir de la premisa de que podía bombardear a Irán hasta forzarlo a capitular.

A partir del asesinato del ayatolá Ali Jamenei en las primeras andanadas de la guerra, pareció restar importancia a la posibilidad de que el cuerpo gobernante iraní optara por una guerra larga y sangrienta.

Durante los últimos 47 años, la República Islámica ha demostrado repetidamente que está dispuesta a atrincherarse, aun cuando a Estados Unidos le parece que actúan contra sus propios intereses.

El gobierno clerical mantuvo a estadounidenses como rehenes durante 444 días, desde finales de 1979 hasta comienzos de 1981, a costa de la posición internacional del país. Los mulás permitieron que la guerra Irán-Irak se prolongara durante años, dejando cientos de miles de muertos. Respaldó a Hamás tras el ataque del 7 de octubre de 2023, así como a Hezbollah en Líbano, y creó las condiciones que llevaron al colapso del gobierno de Bashar Assad en Siria, un régimen autoritario respaldado por Teherán.

Los líderes de Irán —golpeados y superados en potencia de fuego— irradiaban confianza en que bien podrían empantanar a la superpotencia mundial en un conflicto costoso y prolongado, aunque quizá no derrotara al poderoso ejército estadounidense.

Analistas de defensa coincidieron en gran medida en que el ejército estadounidense podría tomar rápidamente el control del angosto paso marítimo del golfo Pérsico entre Irán y Omán por el que fluye aproximadamente el 20% del petróleo mundial en un día cualquiera. Pero mantener la seguridad de la vía marítima requeriría una operación de alto riesgo que consumiría enormes recursos y que podría exigir la participación estadounidense durante años.

Ben Connable, director ejecutivo de la organización sin fines de lucro Battle Research Group, afirmó que proteger el estrecho requeriría que el ejército de Estados Unidos mantuviera el control de unos 600 kilómetros (373 millas) de territorio iraní, desde la isla de Kish en el oeste hasta Bandar Abbas en el este, para impedir que Irán dispare misiles contra los barcos que atravesaran el estrecho. Es una misión que, según Connable, probablemente requeriría tres divisiones de infantería de Estados Unidos, aproximadamente entre 30.000 y 45.000 efectivos.

“Sería una operación indefinida, así que, ya sabe, piense: prepárese para hacer esto durante 20 años”, dijo Connable, un oficial jubilado de inteligencia del Cuerpo de Marines. “No pensábamos que estaríamos en Afganistán durante 20 años. No pensábamos que tendríamos que estar en Vietnam tanto tiempo como estuvimos, o en Irak”.

El plan de alto el fuego de dos semanas incluye permitir que tanto Irán como Omán cobren cuotas a los barcos que transiten por Ormuz, dijo un funcionario regional. El funcionario indicó que Irán usaría el dinero recaudado para la reconstrucción.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló el miércoles que Trump ha considerado la idea de un peaje para los buques que pasen por el estrecho. Pero a corto plazo, su prioridad “es la reapertura del estrecho sin ninguna limitación, ya sea en forma de peajes o de otro tipo” .

Vance desempeñó un papel más importante al acercarse plazo de Trump

La Casa Blanca confirmó que Vance encabezará el equipo negociador de Estados Unidos en conversaciones con Irán destinadas a encontrar un fin permanente a la guerra.

También se prevé que la delegación incluya al enviado especial Steve Witkoff y al yerno de Trump, Jared Kushner. Se espera que las conversaciones comiencen el viernes en la capital de Pakistán, Islamabad.

“El vicepresidente Vance ha desempeñado un papel muy significativo y clave en esto desde el principio”, dijo Leavitt.

El plazo de Trump se acercaba sin que se vislumbrara una resolución cuando Vance fue incorporado a la conversación, según un funcionario de uno de los países mediadores que fue informado sobre el asunto y habló bajo condición de anonimato para compartir discusiones diplomáticas sensibles.

Vance expresó una confianza mesurada en que se podría alcanzar un acuerdo permanente si los iraníes actúan de buena fe.

“Exhorto a los iraníes a sentarse a la mesa seriamente”, comentó Vance. “Hemos visto algunas señales de que van a hacerlo, hemos visto algunas señales de fanfarronería. Fundamentalmente, estamos en una buena posición”.

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