

20 de enero de 2026 - 10:41 PM

Varios líderes religiosos hicieron un llamado urgente para proteger los derechos de los feligreses al tiempo que expresaron su compasión por los migrantes, después de que manifestantes contra las redadas migratorias interrumpieron un servicio en una iglesia Bautista del Sur en Minnesota.
Alrededor de 30 manifestantes ingresaron a la Iglesia Cities, en St. Paul, durante el servicio dominical, incluidos algunos que se dirigieron directamente al púlpito mientras otros gritaban consignas de “Fuera ICE” y “Renee Good”, en referencia a una mujer que fue asesinada a disparos el pasado 7 de enero por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés) durante una redada migratoria en Minneapolis.
Uno de los pastores de la iglesia, David Easterwood, es director de la oficina local del ICE. Una de las organizadoras de la protesta, la destacada activista local Nekima Levy Armstrong, dijo que también es reverenda ordenada.
La Convención Bautista de Minnesota-Wisconsin señaló en un comunicado que lo sucedido fue “un trauma inaceptable”, asegurando que el servicio se vio “obligado a terminar prematuramente” mientras los manifestantes gritaban “insultos y acusaciones a jóvenes, niños y familias”.
“Creo que debemos ser firmes en dos áreas: alentar a nuestras iglesias a brindar atención pastoral compasiva a estas familias (migrantes) y mantenernos firmes en la santidad de nuestras casas de culto”, escribió Trey Turner, líder de la convención, a The Associated Press el lunes. La Iglesia Cities pertenece a la convención.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el domingo el inicio de una investigación de derechos civiles.
El reciente aumento de operativos migratorios en Minnesota incluye a más de 2,000 agentes federales, que se han enfrentado a una red de activistas comunitarios y manifestantes. El gobierno del presidente Donald Trump y funcionarios de Minnesota han intercambiado acusaciones debido a las crecientes tensiones.
“Ninguna causa, política o de otro tipo, justifica la profanación de un espacio sagrado o la intimidación y el trauma infligido a las familias reunidas pacíficamente en la casa de Dios”, dijo Kevin Ezell, presidente de la Junta de Misiones de América del Norte, en un comunicado. “Lo que ocurrió no fue una protesta; fue un acoso sin ley”.
Ezell afirmó que su organización apoya plenamente a Jonathan Parnell, el pastor que oficiaba durante la servicio que fue interrumpida. Parnell es un misionero del grupo de Ezell y trabaja para decenas de iglesias Bautistas del Sur en el área. La Iglesia Cities, ubicada en un edificio de piedra de estilo gótico en uno de los bulevares emblemáticos de las Ciudades Gemelas, no respondió a las solicitudes de comentarios de la AP.
Votantes cristianos y líderes religiosos del país están divididos en torno a los dilemas morales y legales que plantea la inmigración, incluida la presencia de alrededor de 11 millones de personas que están en el país sin autorización legal y el aumento de cruces ilegales de fronteras y solicitudes de asilo durante el gobierno del presidente Joe Biden.
Existen opiniones divergentes entre y dentro de las denominaciones cristianas sobre si el imperativo es cuidar del extranjero y el vecino o cumplir con las leyes y enfatizar la seguridad. En términos generales, las iglesias evangélicas blancas han apoyado una aplicación más estricta, mientras que la jerarquía católica ha hablado enérgicamente a favor de los derechos de los migrantes.
La Convención Bautista del Sur es la denominación protestante más grande en Estados Unidos y tiene una teología evangélica conservadora.
Miles Mullin, quien encabeza a la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur, afirmó que los líderes religiosos pueden y a menudo han liderado protestas sobre temas sociales, pero exige que se trace una firme “línea roja” en cuanto a las acciones que impidan el culto.
“Esto es algo que simplemente no debería suceder en Estados Unidos”, dijo Mullin. “Para los bautistas, nuestros servicios de adoración son sagrados”.
Levy Armstrong se refirió a la protesta del domingo en términos religiosos: “¡Porque es tiempo de que el juicio comience desde la casa de Dios!”, escribió en Facebook.
Pero Albert Mohler, presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, afirmó que las tácticas de los manifestantes eran injustificables.
“Para los cristianos, el precedente de invadir una congregación en adoración debería ser algo impensable”, declaró Mohler en una entrevista. “Creo que la izquierda política está cruzando un umbral”.
Brian Kaylor, ministro afiliado a la Cooperative Baptist Fellowship y líder de la organización noticiosa cristiana Word&Way, se refirió al hecho de que un funcionario del ICE sea pastor como “un grave fracaso moral”.
Kaylor, quien se ha expresado en contra del trato que da el gobierno federal a los inmigrantes, aseguró, sin embargo, que estaba “muy dividido” por las acciones de los manifestantes dentro de una iglesia.
“Sería muy alarmante si llegamos a ver que esto se convierte en una táctica generalizada en todo el espectro político”, dijo.
Muchos líderes religiosos expresaron consternación cuando la Casa Blanca anunció en enero pasado que las agencias federales de inmigración podrían realizar arrestos dentro de iglesias, escuelas y hospitales, poniendo fin a políticas más amplias que protegían espacios delicados.
Aunque no se han reportado redadas de inmigración durante servicios religiosos, algunas iglesias han colocado avisos en sus puertas diciendo que no se permite la entrada a agentes de ICE o de la Patrulla Fronteriza. Otras han reportado una disminución en la asistencia, particularmente durante el repunte de los operativos migratorios.
Tras la protesta en la Iglesia Cities, Harmeet Dhillon, asistente para derechos civiles en el Departamento de Justicia, publicó en redes sociales que hay “tolerancia cero para este tipo de comportamiento ilegal y no lo permitiremos”.
Dhillon señaló en la red social X que su oficina ya investiga “posibles violaciones de la ley federal FACE”, y calificó el incidente como “antiestadounidense e indignante”.
Dicha ley de 1994 prohíbe la interferencia o intimidación de “cualquier persona por la fuerza, amenaza de fuerza u obstrucción física que ejerza o busque ejercer el derecho de la primera enmienda a la libertad religiosa en un lugar de culto”.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se refirió a la protesta como despreciable, advirtiendo en redes sociales que “el presidente Trump no tolerará la intimidación y el acoso de los cristianos en sus lugares sagrados de culto”.
Varios pastores hablaron sobre la necesidad de mejorar la seguridad en las iglesias.
https://gfrmedia.arcpublishing.com/composer/story/v2/edit/ZR3U52P2WJBZDDVVBE73CDDHPAEl reverendo Joe Rigney, quien fue uno de los pastores fundadores de la Iglesia Cities en 2015 y trabajó allí hasta 2023, dijo que la seguridad habría sido su primera preocupación si un grupo hubiera interrumpido el servicio, especialmente después del tiroteo durante una servicio escolar católica en Minneapolis a mediados del año pasado.
En un comunicado a la AP, el portavoz del gobernador de Minnesota, Tim Walz, dijo que si bien las personas tienen derecho a expresarse, Walz no está a favor de perturbar un lugar de culto.
También el lunes, el Departamento de Justicia notificó a un tribunal federal de apelaciones su intención de apelar un fallo que impide a los agentes federales en el área de Minneapolis detener o rociar gas lacrimógeno a manifestantes pacíficos que no obstruyen a las autoridades. El caso fue presentado en diciembre a nombre de seis activistas de Minnesota que se encuentran entre las miles de personas que observan las actividades de los agentes de inmigración en el área.
De cualquier forma, más manifestantes desafiaron las gélidas temperaturas de menos 8 Celsius del lunes para honrar el Día de Martin Luther King, Jr. en St. Paul. Algunos agitaban pancartas desde sus vehículos con mensajes como “¿Qué hiciste mientras tus vecinos eran secuestrados?” y “Amamos a nuestros vecinos somalíes”.
Decenas de manifestantes también realizaron una breve sentada en una tienda Target de St. Paul para exigir que la empresa prohíba la entrada de agentes federales. Target, con sede en Minneapolis, ha recibido las críticas de activistas después de que comenzó a circular un video en el que se puede ver a agentes federales deteniendo a dos empleados en una tienda de Richfield, Minnesota.
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