Todavía el 20% de los estudiantes no ha recibido computadoras o tabletas. (Jorge A. Ramírez Portela)

Menos de una semana después de que el hijo mayor de Patricia Núñez Cartagena recibiera la computadora portátil que le entregó el Departamento de Educación para sus clases a distancia, el aparato se apagó. No prendió por tres días. Luego, volvió a funcionar como si nada hubiese pasado.

A los pocos días, lo mismo sucedió con la computadora de su segundo hijo. Los dispositivos estaban realizando una actualización automática de sus sistemas, de acuerdo con la evaluación del esposo de Núñez Cartagena, quien es programador.

“Hay muchas fallas… Demasiadas veces la presentación (de las maestras) no se ven, los nenes no se pueden conectar, el maestro no sabe cómo aceptar a alguien (para que se una a la reunión virtual). También, he criticado un montón que, cuando voy a enviar un trabajo, tengo que enviar como 40 fotos… Son muchas cosas que siento que nadie está viendo”, manifestó Núnez Cartagena, de Aibonito.

Las actualizaciones repentinas se suman a problemas para controlar el volumen de los aparatos y que la plataforma utilizada como herramienta principal para las clases a distancia, Microsoft Teams, “saca” a los estudiantes sin aviso, relató Núnez Cartagena.

La cámara parece tener problemas también, pues los maestros no ven a los estudiantes aunque estén encendidas. Individualmente son situaciones menores, reconoce Núñez Cartagena, pero enfrentar uno tras otro, todos los días, afecta el ya atropellado aprendizaje de los estudiantes.

Esto sin contar que tanto las computadoras portátiles como las tabletas entregadas a los estudiantes cuentan con aplicaciones de seguridad, las que impiden que, por ejemplo, se realicen descargas de programas o se acceda a páginas de internet no autorizadas.

Pero esto implica que no se pueden utilizar plataformas que los mismos maestros usan como parte de sus clases o las aplicaciones de videoconferencia que usan proveedores de terapias para los niños de Educación Especial que las reciben de forma virtual.

“Los aparatos son buenos, pero son muchos los problemas”, expresó la hermana de Patricia, Hilda Núñez, cuyos tres hijos mayores también han tenido los mismos problemas con los dispositivos.

El Departamento de Educación detalló ayer en las vistas de transición que el 20% de los estudiantes no ha recibido computadoras o tabletas. La educación a distancia no necesariamente ha sido más fácil para quienes sí las tienen.

Las familias desconocen si existe un proceso para reportar problemas con el equipo -que se repiten entre los compañeros de sus hijos- y temen llevar los dispositivos a las escuelas pues desconocen si les serán devueltos.

El hijo de la sanjuanera Mary Ortiz, que está en primer grado, recibió una tableta iPad que solo soporta clases por Teams. No puede tomar las clases de los maestros que usan Zoom ni ver si los vídeos de YouTube que otra de las maestras envía. El martes de esta semana, la maestra de Inglés publicó la primera tarea en Teams, luego de usar otra plataforma todo el semestre que no se puede acceder desde la tableta suplida por la agencia.

“No puedo decir que está mal, porque no teníamos nada. Si tuviera todas las herramientas, sería una bendición. Pero no es ni una cosa ni la otra”, expresó Ortiz.