El portavoz del PNP en el Senado, Carmelo Ríos. (GFR Media)
El portavoz del PNP en el Senado, Carmelo Ríos. (GFR Media)

El Senado aprobó hoy una moción en la que afirmó que no aprobarán legislación alguna para cambiar la fecha de la celebración de las elecciones generales, pautadas para el próximo 3 de noviembre.

La moción se da ante la preocupación de que surja algún intento por parte de la dirección de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) para posponer la celebración de los comicios ante los problemas que ha enfrentado el organismo para cumplir con el calendario del evento.

“El Senado de Puerto Rico no aprobará ninguna legislación para cambiar la fecha de las elecciones generales del gobierno de Puerto Rico”, expuso el senador Carmelo Ríos, cuya moción fue respaldada por varios compañeros legisladores.

Previo a su aprobación, el portavoz del Partido Popular Democrático (PPD) en el Senado, Eduardo Bhatia, había presentado una moción para que el Senado obtuviera de parte del presidente de la CEE, el juez Francisco Rosado, una certificación de que las elecciones se celebrarían en la fecha dispuesta constitucionalmente.

"La solicitud mía es que a través del presidente del Senado se le certifique a nuestro cuerpo que los preparativos para las elecciones d 3 de noviembre se han llevado a cabo y que el país va a estar preparado para que no vuelva a ocurrir lo que ocurrió el pasado 9 y 16 de agosto ", dijo en referencia a los retrasos que hubo en la impresión de las papeletas para la celebración de las primarias, lo que conllevó extender el evento.

Tras la moción presentada por Bhatia, el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, hizo referencia a la Constitución, donde se establece que la fecha de las elecciones generales se celebrarán cada cuatro años, el día del mes de noviembre que establezca la Asamblea Legislativa. “Queda establecido claramente que la única forma para cambiar el día de las elecciones es mediante legislación”, expuso Rivera Schatz.

Acto seguido, Ríos presentó la moción que finalmente fue avalada.

Previo a que Rosado asumiera la dirección de la CEE, algunos comisionados electorales y políticos habían advertido que el calendario electoral estaba en riesgo, por lo cual existía la posibilidad de posponer las elecciones generales. Mientras, otros sectores habían señalado que una determinación de ese tipo ponía en riesgo el clima de inversión en el país.