El senador independiente José Vargas Vidot. (Ramón “Tonito” Zayas)

El senador independiente José Vargas Vidot se propone radicar nuevamente el proyecto que prohibiría las terapias de conversión en Puerto Rico, confirmó a El Nuevo Día.

Con la medida se dispone que un profesional de la salud que incurra con esta práctica será disciplinado por la Junta Examinadora que le aplique.

Las terapias de conversión son definidas como prácticas o tratamientos con la intención de modificar una orientación sexual o la identidad de género de un individuo. Expertos han rechazado estas prácticas que otorgan una connotación negativa a la diversidad de género o sexual.

“Así mismo es. Tengo el temor de que en esta nueva coyuntura que se da en el Senado, el tema surja de nuevo y entonces se pierda toda la historicidad científica que se planteó en el pasado”, dijo Vargas Vidot al referirse al proceso de vistas públicas que se concretó el pasado cuatrienio sobre una medida similar. “Quisiera, definitivamente, que se prohíban y se prohíban por las razones correctas y se evite perder el tiempo legislativo”.

“Lo que estamos tratando es que finalmente en Puerto Rico no se use ninguna excusa para incitar o promover o animar o abrir espacios para que las terapias de conversión puedan entrar por la cocina”, agregó.

Una pieza legislativa similar fue aprobada el pasado cuatrienio en el Senado cuando Eduardo Bhatia, Zoé Laboy, Juan Dalmau Ramírez y Miguel Pereira la sometieron. El proyecto, un compromiso programático del pasado gobierno del Partido Nuevo Progresista, fue rechazado por la mayoría penepé en la Cámara de Representantes. De acuerdo a la mayoría legislativa, Laboy falló en demostrar al caucus que la práctica se realiza en Puerto Rico, indicó en aquel entonces el portavoz de la mayoría Gabriel Rodríguez Aguiló.

El informe negativo fue firmado por las exrepresentantes novoprogresistas María Milagros Charbonier y Jacqueline Rodríguez Hernández. Charbonier está acusada a nivel federal por corrupción y Rodríguez Hernández fue rechazada en las urnas.

Charbonier mencionó en su informe negativo, donde recogió ponencias a favor y en contra de la medida, que el proyecto obstaculizaba la patria potestad sobre los menores.

El proyecto rechazado por la Cámara contó con siete coautores, incluyendo al proyectado nuevo presidente del Senado, José Luis Dalmau Santiago y Vargas Vidot.

El nuevo proyecto de ley, que se encuentra en etapa de borrador, lo maneja la oficina de Vargas Vidot y ha sido firmado por Rafael Bernabe, del Movimiento Victoria Ciudadana. La senadora independentista María de Lourdes Santiago indicó que no ha visto el documento, pero que lo firmaría. En esencia, se trata de la misma medida del pasado cuatrienio, aunque se le removió un lenguaje que impedía que una organización o entidad que realizara este tipo de procedimiento proscrito recibiera fondos legislativos.

Al menos en el borrador, al que tuvo acceso El Nuevo Día, por un lado dispone que las terapias de conversión será prohibidas “únicamente” bajo los parámetros de la Ley de Salud Mental, que solo aplica a profesionales de la salud. En la misma sección se indica que la medida no tendrá el efecto de coartar o limitar las facultades de padres, consejeros, consejeros espirituales o religiosos de recomendar tratamientos y expresar opiniones “sobre cualquier tema”, sin embargo, en la misma sección se concluye que “nada en esta ley puede ser interpretado como que avala o permite terapias de conversión”, un lenguaje más amplio que parecería abarcar instituciones religiosas.

Vargas Vidot indicó a El Nuevo Día, cuando se le preguntó sobre ese lenguaje, que podría ser ambiguo.

“Que en nombre de la patria potestad se imponga un secuestro de la ciencia. Que a nombre de que un padre crea que su hijo está endemoniado o loco o piense que su orientación sexual es un desorden patológico, se abra un espacio para que desde otros lugares como las iglesias o algunas asociaciones se implementen las terapias”, dijo Vargas Vidot al reconocer el impacto del texto. Anticipó que sería enmendado.