(GFR Media)

Activistas que velan por los derechos de las mujeres y las comunidades LGBTTIQ tomaron con reservas las enmiendas incluidas hoy al nuevo Código Civil. Los cambios, aunque parecen simpáticos, tienen que ser analizados en el contexto del extenso documento aprobado por la mayoría legislativa en el Senado.

Parte de las enmiendas, según presentadas en sala, vendrían a atender dos de reclamos principales: los derechos reproductivos de la mujer y el cambio de sexo en las actas de nacimiento de las personas transgéneros. “Es un análisis que tenemos que hacer porque como no fueron publicadas previamente, ahora nos toca contextualizarlas para poder decir si son buenas enmiendas o no”, dijo Amárilis Pagán, portavoz del Comité Amplio para la Búsqueda de equidad (CABE).

“Creo que ese Código Civil a nivel jurídico va a quedar como un Código Civil que se hizo de espaldas al pueblo y con prisa”, añadió.

Una de las preocupaciones de CABE era que, según redactado, el proyecto obliga a las personas transgénero a acudir a los tribunales para que sean estas instituciones las que determinen si pueden hacer un cambio de sexo o no, lo que es contrario a la decisión de la jueza federal Carmen Consuelo Cerezo que, en 2018, resolvió que el Registro Demográfico fuera el ente encargado del cambio.

“El tribunal puede, mediante sentencia, autorizar al registrador a realizar una anotación al margen de la inscripción original del sexo de la persona cuando proceda una enmienda debido al cambio o modificación posterior del sexo de nacimiento. En estos casos, sin embargo, no se autorizará la sustitución del hecho histórico, vital, del sexo de nacimiento”, establece el proyecto de ley.

Este lenguaje no fue eliminado. Sin embargo, se insertó un párrafo, en la página 270, que establece que “nada de lo aquí instituido menoscaba el proceso establecido actualmente en los casos de una solicitud para que se refleje un cambio de género en la certificación de nacimiento”.

Agrega la enmienda que, según el estado de derecho actual, “estas solicitudes se acompañarán con el pasaporte, la licencia de conducir o una certificación emitida por un profesional de la salud que tenga relación médico-paciente con el solicitante que acredite el género. En estos casos, el registro deberá expedir la certificación, salvaguardado el derecho a la privacidad”.

“Como (las enmiendas) se hicieron en sala, hay que mirar cómo queda la redacción final. Parecería que se atempera a la decisión de la jueza Carmen Consuelo Cerezo, pero habría que ver”, señaló, por su parte, el licenciado Osvaldo Burgos en referencia a la determinación judicial.

Otra de las enmiendas principales fue la inserción de un párrafo que vendría a atender la preocupación de los derechos que le otorga el documento al no nacido y como estos podrían en contra de los derechos reproductivos de la mujer.

El Código vigente reconoce cierta personalidad jurídica al nasciturus en el derecho sucesorio. En esta propuesta, se reafirma en reconocer al nasciturus la condición de persona en todo aquello “que le sea favorable”, siempre que nazca con vida.

“Es nacido el ser humano que tiene vida independiente de la madre, demostrada por el reconocimiento médico o la declaración de testigos de que luego del parto exhibió signos vitales y reacciones fisiológicas y biológicas propias. Los derechos reconocidos al concebido durante la gestación son irrevocables si nace con vida”, lee el documento.

La enmienda presentada por el senador William Villafañe establece que “los derechos que se reconocen al nasciturus están supeditados a que este nazca con vida y no menoscaban en forma alguna los derechos constitucionales de la mujer gestante a tomar decisiones sobre su embarazo”.

Burgos expresó en que es un lenguaje “aguado”. “El derecho constitucional en Puerto Rico está reconocido en virtud de una decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Ese lenguaje es peligroso”, señaló Burgos.

Agregó que sigue habiendo reservas en otros temas, como la ausencia de una normativa para atender los problemas jurídicos que las uniones de hecho generan.

“Lo que han hecho es seguir pegando cosas, improvisando, sin un análisis jurídico serio. No puedes escribir un proyecto de ley añadiendo oraciones sin mirar todo el contexto y con esas enmiendas eso fue lo que hicieron”, agregó Pagán, quien sostuvo que el resultado del documento aprobado es un reflejo del efecto que tuvo el trabajo de base y la presiones pública.

“El Senado y la Cámara perdieron mucho más de lo que ganaron. Perdieron fuerza, perdieron legitimidad y perdieron cualquier vestigio de honor que les quedara al día de hoy. Aun así, no nos equivoquemos, este no es un buen Código Civil y debería ser vetado por la gobernadora Wanda Vázquez Garced”, subrayó Pagán.


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