La cantidad de cenizas acumuladas equivale a los residuos generados en 120 días de operación. (Suministrada)

La pandemia de COVID-19 obligó a la cogeneradora AES Puerto Rico a posponer, por segunda vez en el año, el mantenimiento de sus dos unidades, que producen el 15% de la energía en la isla mediante la quema de carbón.

Jesús I. Bolinaga, director del Complejo Caribe de AES, indicó que, en principio, el mantenimiento de las dos unidades estaba programado para enero, pero no se hizo debido al terremoto. En coordinación con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), se movió entonces para el 18 de abril.

“Pero, una vez entrada la pandemia, nos volvimos a reunir con la Autoridad para garantizarles a ellos la energía eléctrica y les propusimos dilatar un poco los mantenimientos, que ahora se harán en junio y julio”, dijo Bolinaga en entrevista con El Nuevo Día.

“De esta manera, no solo garantizamos que la ciudadanía pueda contar con energía en este período, sino que entramos en la temporada de huracanes con las dos máquinas con sus mantenimientos al día, de manera que podamos apoyar si surgiera algún inconveniente con una tormenta”, añadió.

Las dos unidades de AES Puerto Rico tienen una capacidad total de 454 megavatios.

110,000 toneladas de cenizas

Por otro lado, Bolinaga detalló que en la planta de AES Puerto Rico, en Guayama, hay actualmente 110,000 toneladas de cenizas -livianas y pesadas- acumuladas a la intemperie.

Esa cantidad equivale a los residuos de la combustión de carbón generados en 120 días de operación. Por ley, la cogeneradora no puede excederse de una acumulación equivalente a 180 días de operación.

“Estamos cumpliendo con la ley”, afirmó Bolinaga.

Dijo que, para asegurar la disposición de las cenizas, AES Puerto Rico firmó contratos a largo plazo con compañías que recogen el material y lo sacan de la isla en barcos. Esa faena se ha mantenido durante la pandemia, y “estamos cumpliendo con el protocolo de (la Autoridad de los) Puertos”.

“La tripulación no puede bajarse de los barcos. Como parte de los protocolos médicos, los barcos tienen que reportarnos, antes de zarpar para acá, el estado de salud de su gente. Solo así nuestros empleados entran a los barcos”, explicó.

Agregó que AES Puerto Rico “subió el inventario de carbón” para garantizar la continuidad de su operación. El carbón que utiliza la planta se importa desde Colombia.

Rechaza imputaciones

Bolinaga negó, entretanto, que AES Puerto Rico esté incumpliendo con sus obligaciones de informes y monitoreo, pese a que la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés) flexibilizó estas normas debido a la pandemia.

“La flexibilización de la EPA no significa que las empresas pueden relajar sus estándares. Nuestras emisiones están monitoreadas por un ‘software’. Eso tiene un récord que se grava, independientemente de la pandemia. Estamos en la obligación de cumplir con todos los estándares ambientales”, dijo.

El pasado 26 de marzo, la EPA emitió un memorando en el que informó que no impondrá sanciones a las empresas -públicas o privadas- que demuestren que, debido al COVID-19, no pueden realizar sus monitoreos de rutina, pruebas de integridad, muestreos, análisis de laboratorio, capacitación e informes de certificación. Esta nueva norma se aprobó retroactivamente al 13 de marzo y, por ahora, no tiene fecha de culminación.

Días después de la determinación de la EPA, vecinos de las comunidades aledañas a AES Puerto Rico denunciaron “fuertes olores a químicos” presuntamente procedentes de la planta. Los ciudadanos se querellaron ante la EPA y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, que investigaron y no pudieron confirmar las imputaciones.

“Tenemos todos los reportes al día. Algunos no se han podido someter porque requieren de personal en las oficinas trabajando, pero seguimos operando en condiciones normales. No tenemos nada que esté fuera de la operación normal y habitual”, recalcó.

Bolinaga resaltó que, para mejorar la comunicación con los sectores aledaños, AES Puerto Rico contrató, hace un año, a una “gestora social”. Dijo que esa persona se mantiene en contacto con los vecinos a través de un grupo en la aplicación de mensajería WhatsApp.

“Hemos hecho un esfuerzo para estar cerca de ellos porque entendemos que, de ninguna manera, nuestra operación puede afectar a las comunidades. Esa no es nuestra filosofía de trabajo. Si a las comunidades les afecta algo, tomamos conciencia y las acciones necesarias para atenderlo”, declaró.

Sin casos positivos

Bolinaga mencionó, por último, que -hasta el momento- no hay casos positivos de COVID-19 entre los empleados de la cogeneradora.

“Todo el personal que no es esencial está en su casa haciendo teletrabajo. En lo que se refiere al personal operativo, que son cuatro turnos de 12 horas cada uno, los tenemos completamente aislados. Llegan a la planta y van directamente a sus áreas de trabajo; no tienen contacto con otro personal”, dijo.

Señaló que la compañía se preparó para establecer “campamentos” en la planta, para los que adquirió “trailers” equipados con baños y camas. Sin embargo, no ha sido necesario activarlos.

“Antes de entrar a la planta, a cada empleado se le mide la temperatura y todo el mundo usa mascarilla. Además, damos la libertad a que toda persona que se sienta mal no vaya a la oficina, sino al médico que tenemos contratado, quien determina si la envía a hacer un examen de micoplasma, influenza o COVID-19, de manera que podamos aislar todos los casos. Si alguien en la casa de un empleado tuvo contacto con un positivo, también lo aislamos”, subrayó.


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