Gerardo Rodríguez Torres (izquierda) y su hijo, Edwin Torres Rodríguez, narran cómo vivieron el temblor del sábado. (GFR Media / Ramón “Tonito” Zayas)

Una pared de ladrillos que se derrumbó con el temblor del sábado en la mañana obstruyó una rampa de emergencia en el hogar de Esperanza Torres, una septuagenaria residente en la calle Reina de Ponce y que tiene serios problemas de movilidad.

Como era de esperarse, esta situación complicó la emergencia ocasionada por el terremoto, ya que su familia no la podía sacar de la casa.

Afortunadamente, el llamado de su nieto Edwin Torres Rodríguez caló hondo en varios empleados municipales de Ponce quienes llegaron a la residencia de la mujer con el equipo necesario para limpiar los escombros.

De acuerdo con Gerardo Rodríguez Torres, uno de los hijos de Esperanza, “todo está bien, hasta ahora”.

“Al momento del terremoto, parte de la estructura de mi vecino se cayó en la propiedad nuestra, y con la ayuda del municipio removieron todos los materiales que se cayeron en la marquesina donde hay una rampa de impedidos porque ella es incapacitada, le falta una pierna y para moverla es una dificultad porque así no podíamos sacarla en caso de alguna emergencia”, explicó Rodríguez Torres.

Pero el terremoto afectó parte del baño de la residencia, que anteriormente sufrió los destrozos del huracán María.

“El área del baño que está medio abierto y la pared, que se fue como un cuarto de pulgada, pero en cuestión de la casa no tiene más daños. (La pared que se cayó) le hizo daño al vehículo que está ahí y parte de los escombros que le dieron a la casa y el portón que se dobló y lo rompió, pero estamos vivos que es lo más importante, lo demás lo podemos resolver nosotros mismos”, apuntó el nieto.

“La casa se afectó con el huracán María… le llevó el techo completo, todo el lado nuevo se le puso. FEMA solo asignó $3,000 para arreglar el techo, no dio para más. Toda esa reparación que ves nueva, lo estamos haciendo mis hermanos y familiares para arreglarle la casa a mi mamá”, dijo -por su parte- el hijo de doña Esperanza.

La mujer recibió ayer la visita de la alcaldesa de Ponce, María Eloísa Meléndez Altieri, que pasó por allí durante un recorrido para identificar las estructuras dañadas por el sismo. Más tarde, pasó la gobernadora Wanda Vázquez Garced, quien puso a disposición de esta familia toda la ayuda que requieran.

“La alcaldesa vino y nos ayudaron rápidamente para poder mover a mi mamá que es lo más importante. La gobernadora también vino ayer, conversó con nosotros y ella iba a coordinar con la alcaldesa ayudas por parte del municipio por si mami necesitara alguna asistencia”, resaltó Rodríguez Torres.

Sin embargo, al igual que miles de ciudadanos en el sur, esta familia está preocupada por la actividad sísmica en la zona.

“Es impredecible, los que estamos aquí en el sur nos enfrentamos a esto y es un susto cada vez que ocurre. Pero lo más importante es que mami está tranquila, contenta, como estamos aquí con ella apoyándola. Ella nunca está sola”, sentenció Rodríguez Torres.


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