Alan Charlotten no tendrá tiempo límite para concluir su pesquisa. (GFR Media) (horizontal-x3)
Alan Charlotten no tendrá tiempo límite para concluir su pesquisa. (GFR Media)

El presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Jorge Haddock Acevedo, designó ayer al abogado y contador público autorizado Alan Charlotten para que investigue el irregular proceso que se siguió en el recinto de Cayey con la denuncia de hostigamiento sexual de una profesora que alega que fue dejada sin empleo tras querellarse contra un colega.

La directora de la Oficina de Asuntos Legales de la Administración Central de la UPR, Soniemi Rodríguez, confirmó la información ayer, una semana después de que Haddock Acevedo ordenara la investigación sobre la denuncia de la profesora de historia Carmen de Lourdes Cáez, quien llevaba 18 años ofreciendo cursos por contrato y bajo diferentes arreglos en la UPR de Cayey, hasta que en agosto de 2018 se le dejó sin clases, unos meses después de haberse querella contra Luis Alberto Lugo, también profesor de historia.

Según Cáez, durante una reunión en el edificio Arturo Morales Carrión de la UPR en Cayey el 17 de marzo de 2016, Lugo la agarró por los brazos, la besó en la cara y trató de besarla en la boca hasta que ella pudo zafarse. Lugo reconoce que la besó en la mejilla, pero niega que haya sido por la fuerza.

En diciembre de 2018, Lugo aceptó ser suspendido de empleo y sueldo por un semestre por esta denuncia, pero sin reconocer las alegaciones en su contra.

La suspensión termina a finales de este mes. Antes de la suspensión, sin embargo, la UPR de Cayey le otorgó permanencia, a pesar de que tenía pendiente la querella por hostigamiento sexual.

Fue recomendado para la permanencia por, entre otros, la actual rectora interina de Cayey, Glorivee Rosario, quien cuando era decana académica recomendó hacer permanente a Lugo sin advertirle al organismo que la otorgó de que el profesor enfrentaba una querella de hostigamiento sexual, de lo cual ella había advenido en conocimiento meses antes.

Rosario ha dicho que actuó acorde con la Certificación 130, el reglamento interno de hostigamiento sexual de la UPR, que dispone que las querellas por alegaciones de esa índole son confidenciales hasta que se diluciden.

Una fuente de uno de los organismos que otorgó la permanencia a Lugo dijo que, de haber sabido que había una querella de hostigamiento sexual, se habría congelado el proceso mientras la queja se dilucidaba.

La semana pasada, Haddock dejó en suspenso el nombramiento en propiedad de Rosario, a causade esta controversia.

"Se designó al oficial investigador que tendrá a su cargo la evaluación de todo el proceso. La investigación no está dirigida hacia ninguna persona en particular", dijo Rodríguez.

Charlotten no tendrá tiempo límite para concluir su pesquisa, en la que se espera que abarque todo el proceso, desde la primera querella de Cáez, que no se atendió, hasta la decisión de dejarla sin clases, lo cual ella atribuya a una represalia en su contra.

Al final de la pesquisa, Charlotten deberá entregar un informe a la presidencia dijo a El Nuevo Día una portavoz de Haddock.

Preocupada Cáez

La profesora Cáez, que sigue desempleada, reaccionó con cautela al anuncio de la designación del oficial investigador.

Le preocupa, dijo, que mientras se conduce la investigación Rosario, a quien ella considera en parte responsable de las acciones en su contra, continúe como rectora interina."Una persona que está siendo investigada debe ser suspendida. No sé en qué medida, siendo rectora, puede influenciar la investigación. Eso a mí me preocupa", dijo Caéz, a quien también le preocupa que , hasta este momento, nadie de la presidencia se le haya acercado para preguntarle cómo se siente.

"Me gustaría que en algún momento el presidente, que ha dicho que hay que tener sensibilidad con las víctimas, mirara a esta víctima. A mí nunca nadie me ha preguntado cómo estoy. Nadie se ha acercado a mí. No puedo entender como a estas alturas eso no ha pasado. Así mismo se deben sentir todas las víctimas", señaló la profesora Cáez.

La rectora Rosario, mientras tanto, dio la bienvenida a la pesquisa. “Este proceso nos permitirá demostrar una vez más que este caso se atendió de acuerdo a los procesos y protocolos establecidos con la responsabilidad, sensibilidad y seriedad que caracterizan a la UPR Cayey”, dijo Rosario.

Las irregularidades en el proceso de Cáez comenzaron a surgir casi desde el momento en que ella se querelló.

Su primera querella por escrito, que según la Certificación 130 es suficiente para comenzar la investigación, fue presentada dos semanas después del incidente, pero desapareció misteriosamente.

Cáez dice, y testigos la apoyan, que la entregó a mano al entonces director del Departamento de Humanidades, Harry Hernández, quien dice que nunca la recibió.

A causa de la desaparición de esa carta, tardó más de dos años en dilucidarse un asunto que, según la Certificación 130, debe ser resuelto en no más de seis meses.


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