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En la Isla solo se han autorizado 7 dispensarios de cannabis medicinal. (Archivo / GFR Media)

A sus 41 años, Ismael Ortiz batalla un cáncer que pensaba que había logrado dominar, pero que parece estarse asomando nuevamente. En la etapa inicial del tratamiento médico que recibió fuera del País logró aplacar los dolores típicos de esta enfermedad con cannabis medicinal, por lo que Ortiz quisiera volver a beneficiarse de los frutos de esta planta para amilanar la furia de esta condición, principal causante de mortalidad en el País. ¿Qué lo detiene? Aparentes dificultades que están entorpeciendo el proceso de licenciamiento para pacientes que, como él, aseguran estar buscando una mejor calidad de vida a través de esta medicación natural.

“Hay que someter unos papeles e incurrir en unos gastos, pero si el proceso está casi detenido, ¿para qué?”, cuestionó.

El portavoz de la Alianza de Pacientes Pro Cannabis, quien se encuentra hospitalizado, entiende que las demoras que están dilatando el licenciamiento de pacientes que interesan solicitar la Tarjeta de Identificación para el Uso de Cannabis Medicinal son “estrategias para ahogar el programa”, las cuales a su juicio afectarán económicamente la industria del cannabis hasta llevarla a su colapso.

Ayer, sin embargo, en un giro de 180 grados, funcionarios del gobierno visitaron uno de los siete dispensarios de cannabis medicinal que operan en Puerto Rico. NextGen Pharma, que ubica en el municipio de Toa Baja y comenzó operaciones en diciembre del año pasado, fue la empresa seleccionada por el gobierno para hacer un recorrido y conocer los pormenores de las instalaciones que manejan.

“Doy fe de que esta industria está cumpliendo con los requisitos”, dijo el secretario de Salud, doctor Rafael Rodríguez Mercado, tras caminar por la empresa junto a varios de sus socios y empleados. Previamente, el funcionario había manifestado preocupaciones sobre el uso medicinal del cannabis, particularmente en cuanto a su dosificación y regulaciones.

Sus comentarios surgen mientras la Legislatura evalúa un proyecto de administración que crearía la “Ley para Mejorar el Estudio, Desarrollo e Investigación del Cannabis para la Innovación, Normas Aplicables y Límites”, que sustituiría la orden ejecutiva firmada por el exgobernador Alejandro García Padilla para permitir el uso medicinal de esta planta.

La semana pasada, durante una vista pública de esta medida, se discutieron casualmente los beneficios económicos que podría traerle esta industria al País, anticipando la posibilidad de ingresar anualmente unos $14 millones en nuevos recaudos dentro de un universo de 27,611 pacientes autorizados para el uso de cannabis medicinal, si cada uno gastara aproximadamente $369 mensuales en el producto.

El secretario de Hacienda, Raúl Maldonado, de hecho, agregó ayer que esos $14 millones en recaudos podrían elevarse a $18 millones, los cuales unidos a otros $50 a $60 millones por concepto del Impuesto sobre Ventas y Uso (IVU) cuando la industria esté madura y otros factores directos e indirectos, como empleos generados, pueden aumentar la cifra a $100 millones al año.

“Lo que pasa es que esto apenas está comenzando. En Puerto Rico, el potencial de crecimiento es excelente”, sostuvo.

Según datos ofrecidos por Rodríguez Mercado, al 17 de marzo ya se habían registrado en el Departamento de Salud 5,074 pacientes interesados en que se les permita usar esta planta para fines terapéuticos, de los cuales 2,100 ya han recibido su licencia.

“Falta personal y equipo para agilizarlas (las licencias)”, reconoció el titular de Salud, quien indicó que se está gestionando para que se pueda aligerar este proceso a través de un sistema mecanizado y de registro.

Según informó el licenciado Antonio Quilichini, asesor legal de Salud, a través de la Oficina de Sustancias Controladas y Cannabis Medicinal, Salud solo cuenta actualmente con 30 inspectores para regular esta industria. La parte fiscal recae en manos de inspectores de Hacienda.

 En cuanto a los dispensarios, ya hay 180 que solicitaron el aval de Salud, de los cuales hay 120 pre-cualificados, cinco fueron denegados y siete fueron autorizados y están en operaciones.

A la fecha solo hay 225 médicos con licencia emitida por Salud para poder recomendar el uso de marihuana medicinal y otros 27 pendientes de ser autorizados próximamente.

 Por otra parte, actualmente el gobierno carece de un sistema de rastreo del cultivo de cannabis medicinal en la Isla, según ratificó ayer Quilichini, quien recordó que este proceso está paralizado desde que una empresa le reclamó a Salud la paralización del proceso al impugnar el proceso de subasta. BioTrackPR fue la entidad seleccionada el año pasado para encaminar el sistema de monitoreo. Este sistema supone regular desde el inventario de semillas hasta su producción y expendio final.

 “No hay un sistema de rastreo del gobierno, aunque cada compañía debe tenerlo y luego se conecta al del gobierno”, dijo Quilichini, quien informó que el Comité Evaluador del Reglamento 8766 sobre el uso del cannabis aún no se ha reunido. 

Carmen Serrano, de NextGen Pharma, informó ayer que avala el proyecto de la administración de Ricardo Rosselló ya que a su juicio este representa “el próximo paso” para continuar la evolución de esta industria en el País.

“Ya hemos atendido unos 500 pacientes”, dijo Serrano, quien recordó que esta empresa comenzó operaciones el pasado 30 de diciembre.

Sus proyecciones apuntan a que la industria siga alzando vuelo, por lo cual la empresa anuncia en un edificio cercano a donde ubican que pronto seguirán expandiendo operaciones.

El secretario de Agricultura, Carlos Alberto Flores, quien también asistió al recorrido, aseguró que esta agencia participará de cerca del proceso, vigilantes a las regulaciones y otros factores que certifiquen las condiciones adecuadas de un buen cultivo, como la luz y la temperatura, entre otros factores. Ayer trascendió que podrían haber incentivos en el área agrícola para robustecer el desarrollo de esta industria.

Por lo pronto, varias pacientes dieron testimonio ayer de los beneficios que han tenido en su salud con el uso del cannabis medicinal.

 Sonia Negrón, de 50 años y quien dijo padecer de una condición autoinmune que desarrolló tras recibir una vacuna de refuerzo contra Hepatitis B, aseguró que el uso del cannabis la está ayudando a ir disminuyendo sus dolencias y bajar las dosis de medicinas que toma para esta y otras enfermedades que padece, como fibromialgia y fuertes dolores de cabeza. Según dijo, mientras mensualmente paga $400 por los deducibles de su plan privado en los medicamentos que toma, el costo mensual del cannabis que utiliza asciende a unos $74.

Tania Robles, de Guaynabo y paciente de cáncer, relató cómo el cannabis la ha ayudado tanto a abrir el apetito que había perdido con los tratamientos médicos, como a darle tranquilidad y paz espiritual.

 “Para mí es la única manera de soportar una situación que no podía controlar”, puntualizó.


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