(Suministrada)

Empleados del Centro Gubernamental de Mayagüez, en el casco urbano de ese municipio, temen por su seguridad y la del público que atienden, ya que la estructura exhibe grietas y otros daños como resultado del terremoto del 7 de enero y sus continuas réplicas.

La estructura, que es propiedad de la Autoridad de Edificios Públicos (AEP), alberga los departamentos de Asuntos del Consumidor, Educación, Familia, Hacienda y Agricultura, entre otras agencias. Algunas de estas dependencias tienen sus oficinas regionales allí.

Bajo condición de anonimato –por temor a represalias por parte de sus superiores–, varios empleados enviaron a El Nuevo Día fotos del centro, en las que se observan paredes y columnas agrietadas, concreto desprendido, losas despegadas y ventanas descuadradas.

Además, los trabajadores denunciaron que desconocen sobre la existencia de un plan de desalojo en el centro y que no han sido capacitados sobre cómo reaccionar ante un terremoto u otras emergencias. Aseguraron que han llevado ambas situaciones a sus jefes sin que, hasta ahora, hayan obtenido respuesta.

“Inspeccionaron el edificio y nos indicaron que teníamos que venir a trabajar dizque porque era seguro. Pero, estando aquí, vimos a unas personas empañetando y haciendo arreglos. Creemos que, con los nuevos temblores, como el de 5.0 del pasado martes, ocurrieron nuevos daños, pero no sabemos sin van a volver a inspeccionar”, dijo una empleada, quien describió la situación como “estar a la deriva”.

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“El martes, con la nueva réplica, todo el mundo salió gritando y corriendo. Yo me puse bien nerviosa y ansiosa. La agencia para la que trabajamos no nos ha reunido para decirnos si el edificio se inspeccionó y si está en condiciones para ser utilizado. Cada cual se defiende como puede”, añadió otra trabajadora.

Una tercera empleada relató que, el martes, personal de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, en inglés) visitó el centro y determinó que no podía cerrarse, ya que fue inspeccionado por la AEP y no se hallaron daños mayores.

“Lo que indicaron fue que todo era estético, que eran cosas que se podían reparar, y por eso el edificio no se podía declarar inservible. Pero nuestra inquietud es que la tierra ha seguido temblando y los daños han podido agravarse”, sostuvo la mujer.

Las tres empleadas –y otros compañeros suyos– enfatizaron que no piden dejar de trabajar, sino que se les reubique en un lugar más seguro. Dijeron, incluso, que aceptarían atender público en vagones o bajo carpas que se instalen en los predios del centro gubernamental.

Tercera inspección

Por su parte, la directora ejecutiva de la AEP, Melitza López Pimentel, indicó –por escrito– la corporación pública llevó a cabo una primera inspección en el centro, que estuvo a cargo del ingeniero Daniel Mercado.

Luego, “a solicitud de los empleados”, se hizo una segunda inspección, que estuvo a cargo del ingeniero estructural Daniel León. Este último trabaja para la firma del ingeniero José Green, que está contratada por la AEP.

“La inspección que realizó el ingeniero León concluyó que el edificio está apto para utilizarse”, dijo López Pimentel.

Indicó, no obstante, que, “ante las inquietudes que aún pueda haber”, se está coordinado una tercera inspección por parte de la firma de ingenieros. Se espera que dicha inspección sea a comienzos de la semana próxima, y los resultados les serán informados a los empleados una vez concluya.


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