El domingo pasado, El Nuevo Día observó, al menos, tres mascarillas sobre la arena en la playa del Condado. ([email protected])

Varias mascarillas fueron encontradas esta semana en la playa y la laguna del Condado, lo que levantó una bandera de alerta entre grupos que procuran la protección ambiental sobre el manejo y la disposición adecuada de los residuos relacionados con la pandemia de COVID-19.

Además de mascarillas, los guantes son los artículos más utilizados por la ciudadanía para prevenir los contagios del coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19. Una vez descartados, ambos se consideran desperdicios biomédicos.

El domingo pasado, El Nuevo Día observó, al menos, tres mascarillas sobre la arena en la playa del Condado, en la que varios tinglares han anidado durante las pasadas semanas. Ayer, miércoles, personal del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan encontró otra mascarilla en la orilla de la laguna del Condado, en un área de siembra de especies en peligro de extinción.

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Para la directora del Estuario, Brenda Torres, ambas instancias son inaceptables y evidencian que se necesita más educación ciudadana sobre el manejo y disposición adecuada de los residuos.

“Como obtuvimos el permiso del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales para llevar a cabo nuestros monitoreos regulares en el campo, hemos visto la conducta irresponsable de tirar estos equipos de protección a contagios. La mascarilla en la laguna del Condado estaba a pasos del agua”, dijo Torres.

“Una mascarilla tirada es ya un impacto al medioambiente, pero también es un impacto para quienes quieren recogerla porque puede ser muy peligroso… se pueden contagiar”, agregó, en referencia a que el novel coronavirus podría permanecer en la superficie de las mascarillas por un tiempo.

Hallan más en recorrido a pie

Para medir la magnitud de este problema, el director científico del Estuario, Jorge Bauzá, hizo ayer un recorrido a pie, de 1.5 millas, por varias avenidas de San Juan, es decir, que están dentro de la cuenca hidrográfica del sistema.

En su trayecto, encontró 13 guantes y tres mascarillas dispuestos inadecuadamente. Todos estaban cerca de alcantarillas.

“Esas mascarillas y guantes estaban esperando un aguacero para irse por la alcantarilla o llegar al río, la quebrada o la playa”, advirtió Bauzá.

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Según el Departamento de Transportación y Obras Públicas, en Puerto Rico hay 8,948 millas de carreteras. Basándose únicamente en lo que observó en su caminata, Bauzá calculó que en la isla habría más de 70,000 guantes dispuestos inadecuadamente (a la intemperie).

“A diferencia de las mascarillas, los guantes no se reúsan y, por eso, el número en la calle es más alto. Nuestra recomendación es que las personas anden con una bolsita y, cuando terminen de usar los guantes, los echen ahí y los dispongan adecuadamente luego”, sostuvo.

Conectadas la montaña y la costa

Por otro lado, la directora ejecutiva de la Organización Pro Ambiente Sustentable (OPAS), Ruz Deliz, resaltó que “urge concienciar” sobra la conexión de la montaña con la costa en términos de contaminación.

“Mucha gente aún no asocia que, cuando llueve, lo que está en el terreno es arrastrado por el agua y termina en el mar, ya sea por ocurrencia natural o por el alcantarillado”, dijo Deliz, quien coincidió con Torres al señalar que las mascarillas y guantes dispuestas inadecuadamente pudieran contagiar a otras personas.

“Debemos tener bien claro que, todo lo que se descarte incorrectamente, va a terminar en nuestros ecosistemas marinos. Estamos en época de anidamiento de tortugas marinas y, por ejemplo, estas mascarillas y guantes pueden terminar en el agua y ser confundidas con alimento, o acabar incrustadas en los corales y afectarlos porque no se biodegradan”, añadió.

En esa línea, Deliz y Bauzá mencionaron que existen tres tipos de guantes: látex, vinilo y nitrilo. Estos últimos dos son materiales derivados del petróleo y se consideran contaminantes, aparte de que pueden tardar miles de años en degradarse. El látex, en cambio, es considerado una goma o caucho natural, que se degrada más rápido que el vinilo y nitrilo.

(Suministrada)
(Suministrada)

“Estamos ante una nueva manera de vivir por varios años y, por lo tanto, debemos tomar medidas para evitar consecuencias mayores en los problemas que ya tenemos de contaminación medioambiental. Los guantes de látex son la alternativa más consciente o amigable con el ambiente”, indicó Deliz.

Previo a la declaración de la pandemia, el Estuario lanzó la campaña educativa “Que no toque el piso, ni llegue al agua”, que busca crear conciencia sobre la conexión entre la montaña y la costa y la disposición adecuada de residuos.

Cristina Ramírez, coordinadora de Alianzas y del Programa de Desechos Acuáticos del Estuario, contó que, en su primera fase, la campaña impacta a los residentes, comerciantes y visitantes de la calle Loíza, en San Juan. La campaña se trabaja con artistas locales.

“Invitamos a la gente a correlacionar el impacto del sistema de alcantarillado pluvial y su descarga… que vean cómo las actividades en tierra impactan el agua. Todo desperdicio generado en tierra tiene el potenciar de llegar a la columna de agua y al fondo marino, sobre todo los plásticos”, expresó Ramírez.

La expectativa del Programa es expandir la campaña a otras comunidades.


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