Tos seca, dolor de pecho, escalofríos, sudoración excesiva, fiebre, dolor de cabeza y dolor de garganta son algunos síntomas de neumonía por micoplasma, los cuales suelen aparecer entre una y tres semanas después del contagio. (Shutterstock)

Contrario a la nueva cepa del coronavirus (COVID-19), el micoplasma existe desde 1940 y el auge de casos registrados, en los últimos meses, no está ligado necesariamente a un brote.

Sin embargo, la cantidad de pruebas médicas realizadas para confirmar o descartar su diagnóstico podría crear la impresión de un posible brote.

Así lo afirman varios expertos consultados, quienes advierten que una prueba puede arrojar positivo, a pesar de tratarse de una infección de semanas o meses atrás que ya no está activa.

“Se está diagnosticando más, se están haciendo más pruebas”, aseguró la doctora Ángeles Rodríguez, exepidemióloga del Estado.

Según la infectóloga Rodríguez, como esta enfermedad no es de reporte obligatorio al Departamento de Salud, se desconoce cuántos casos hay a nivel isla y también si hay un brote. Sin embargo, la doctora resaltó que esta enfermedad generalmente se comporta como “benigna” y podría “curarse sola”.

“Si la tratas o no depende de las comorbilidades (más enfermedades al mismo tiempo)”, comentó el infectólogo Miguel Colón.

Según el especialista, muchos casos que arrojan positivo no tienen “la clínica” o los síntomas que lo caracterizan.

“He visto gente que no se ve mal, no tiene síntomas y sale positivo. Una prueba IGM es positiva después de dos semanas de infección aguda y puede estar positiva hasta 90 días después. Una prueba IGG sale positiva siempre (si la persona alguna vez se contagió)”, explicó sobre estas dos pruebas de sangre de inmunoglobulinas.

Para obtener un diagnóstico certero, Colón resaltó que se debe hacer una prueba de reacción en cadena de polimerasa o PCR, además de observar los síntomas del paciente.

Rodríguez, entretanto, señaló que también se realizan placas de pecho, aunque advirtió que sus resultados deben evaluarse con mucha cautela, pues la imagen podría arrojar un cuadro peor del estado actual de la persona.

Tanto Colón como Rodríguez coincidieron en que el contagio de esta enfermedad no le ofrece inmunidad al paciente, es decir, que podría infectarse más de una vez.

Según Rodríguez, el micoplasma es “un intermedio entre un virus y una bacteria, por lo que se conoce como “una bacteria atípica” capaz de ocasionar “walking pneumonia”.

“La persona podría curarse sola, pero le van a durar más los síntomas”, dijo la infectóloga, quien indicó que el síntoma principal de esta enfermedad es tos seca o no productiva.

De acuerdo con Rodríguez, se estima que el 80 porciento de los niños y el 41 porciento de los adultos se van a contagiar alguna vez en sus vidas con micoplasma, enfermedad que describió como altamente contagiosa, por lo que se le recomienda al paciente descanso en su hogar.

Colón advirtió que se debe tener cuidado con los antibióticos disponibles para tratar estos casos, especialmente entre pacientes cardiacos y personas mayores de 65 años, pues los antibióticos podrían afectar a personas cardiacas.


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