El coordinador en Puerto Rico de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias cuenta qué aprendieron tras el huracán María, pero admite que aún hay cabos sueltos y que "vamos a estar frágiles todavía".

La devastación que dejó el huracán María sumada a la crisis fiscal por la que atraviesa la isla hace más de una década mantienen –a un año del ciclón– a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) inmersa en tres escenarios: la respuesta, la transición “a largo plazo” hacia la recuperación y los preparativos para la presente temporada de huracanes.

La recuperación de la isla tardará, al menos, entre cinco y 10 años, y conllevará la inversión de más de $100,000 millones en fondos federales, indicó a El Nuevo Día el diputado de coordinación federal en Puerto Rico de FEMA, Justo “Tito” Hernández.

Sin embargo, hasta el momento, el gobierno federal ha asignado alrededor de $41,000 millones, de los cuales solo ha sido desembolsada una cuarta parte. Esa dilación en el flujo de los fondos ha sido catalogada por Omar Marrero, director de la Oficina Central de Recuperación y Reconstrucción, como muestra del “trato discriminatorio” que ha recibido la isla durante la emergencia.

Hernández afirmó que, a lo largo del pasado año, FEMA ha acumulado “lecciones aprendidas” que, entre otras cosas, llevaron a la agencia a ajustar su sistema de respuesta en caso de que otro fenómeno atmosférico afecte la isla y su frágil infraestructura.

Entre esas enseñanzas, mencionó el suministro de agua y de alimentos, así como la cantidad de equipo disponible en el país para socorrer a los puertorriqueños.

“Aprendimos de todas las acciones como aprendimos en cualquier estado”, declaró Hernández.

Destacó que hoy hay 17 veces más agua, 20 veces más toldos, siete veces más generadores y comida de lo que hubo disponible cuando María azotó a Puerto Rico el 20 de septiembre del año pasado. “Solo teníamos 500,000 (raciones de) comidas y ahora son 3.8 millones”, aseveró.

La semana pasada, la entrega de suministros fue eje de controversia, pues FEMA reconoció que, a principios de este año, declaró como excedente 20,833 paletas con botellas de agua, que permanecieron inutilizadas a la intemperie en el aeropuerto José Aponte de la Torre, en Ceiba.

El diputado de coordinación federal en Puerto Rico de FEMA se defendió de la lluvia de críticas que ha recibido la agencia, también señalada por el despliegue de personal inexperto en la isla. “Tenemos, ahora mismo, el 70% de nuestros empleados que son nuevos, y no es que necesariamente no sepan lo que están haciendo, porque son bien profesionales”, aseveró.

Siguen las inspecciones

Entretanto, continúan por toda la isla los trabajos de inspección y ayuda de FEMA como parte de la respuesta tras el huracán.

“Las inspecciones están en un 99%. Nosotros no arreglamos toda la casa. No vamos a arreglar un balcón o una marquesina, y no vamos a arreglar todos los cuartos porque, si una casa tiene cinco cuartos y necesita un solo cuarto para la composición familiar, yo arreglo ese cuarto”, explicó.

“Estamos trabajando con las apelaciones (a las denegatorias de ayuda). Tenemos 62,000 apelaciones del millón de solicitudes que tuvimos. Hemos procesado 14,000”, detalló.

Los planes de emergencia –incluyendo el catastrófico y el estatal– están listos pero en revisión, aunque ninguno ha sido divulgado.

Al mismo tiempo, FEMA trabaja, en coordinación con el gobierno de Puerto Rico, en el diseño y los estudios necesarios de lo que serán los proyectos de mejoras permanentes.

Hernández precisó, además, que para evitar problemas con la distribución de combustible, FEMA tiene contratos para tener disponibles camiones y choferes.

Las comunicaciones, un servicio que se perdió tras el huracán –al igual que la energía eléctrica– fueron reforzadas con la distribución de equipo satelital. FEMA busca ahora establecer acuerdos con los radioaficionados para tener redundancia. “Se están capacitando comunidades para que puedan responder por sí mismas”, dijo Hernández.

A los hospitales, añadió el oficial de FEMA, se les está proveyendo radio y equipo para que logren comunicación directa con el Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres.

Atrás el sistema eléctrico

Mediante la Sección 428 de la Ley federal Stafford, se cubrirán –con fondos de FEMA– no solo las reparaciones de los daños que causó el huracán, sino construcciones nuevas o reconstrucciones permanentes. En abril pasado, FEMA y el gobierno de Puerto Rico acordaron las guías para el programa de proyectos permanentes, pero a un año del huracán, no hay ningún proyecto de esa índole, confirmó Hernández.

Destacó que el proyecto para mejorar el sistema de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), uno de los renglones más golpeados, está “atrasado”.

“Si hablamos del sector energético, pues estamos un poquito atrasados porque necesitamos saber cuál es el plan de energía eléctrica en Puerto Rico, qué es lo que ellos (el gobierno) quieren hacer. Ellos han hablado de privatizar ciertas áreas, pues estamos esperando esa condición”, sostuvo.

“Ahora mismo, acabamos de responder (a la emergencia). Ahora tengo que esperar a que el gobierno decida cuál es la formulación de su plan. En ese proceso estamos ahora”, agregó.

Al igual que ha hecho el gobernador Ricardo Rosselló Nevares, entre otros funcionarios estatales, Hernández destacó la fragilidad del sistema eléctrico.

“Si tenemos una tormenta tropical pequeña, vamos a perder la luz. Restauramos la luz con la idea de que la gente tenga luz en sus casas, pero no hemos hecho el trabajo permanente para generar lo que va a ser el nuevo grid (red eléctrica)”, apuntó.

La red eléctrica encabeza la lista de proyectos permanentes. Le sigue transformar en “resilientes” otras agencias y corporaciones públicas. Por ejemplo, para la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), que también mostró su vulnerabilidad tras el ciclón al depender de la AEE, Hernández mencionó que buscan proveerles generadores a sus 5,200 instalaciones. Lo mismo intentan hacer con las zonas inundables al determinar cuántas bombas se necesitarían para evitar problemas futuros.

Añadió también que quieren “arreglar todas las escuelas”. La Cruz Roja colocará placas fotovoltaicas en 129 planteles que sirven como refugio, dijo Hernández.

El reto fiscal

Uno de los grandes retos de FEMA es la insuficiencia fiscal del gobierno de Puerto Rico. A modo de ejemplo, Hernández reveló que, cuando requirieron de inspectores del gobierno para hacer cumplir el Código de Construcción, solo hallaron cinco. Mencionó que tuvo que hacer un plan de mitigación y crear 200 plazas pagadas por FEMA.

Asimismo, reconoció como un gran escollo, atado a la crisis económica de la isla, que “no hay mantenimiento alguno” de la infraestructura, algo que requerirán al gobierno luego de cada proyecto permanente.


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