Gabriela Báez fue una de las jóvenes que viajó hasta Peñuelas junto con sus amigos para entregar suministros de emergencia. (Ramón “Tonito” Zayas)

Peñuelas - El barrio Rucio, en las montañas de este municipio, fue el destino que un grupo de amigos escogió hoy para entregarles agua, artículos de higiene, almohadas y sábanas, entre otros suministros, a los refugiados tras el terremoto de magnitud 6.4 de hace ocho días.

Los jóvenes, que llegaron desde Yabucoa, San Juan, Guaynabo, Bayamón y Carolina, también repartieron ayuda casa por casa, en el barrio que colinda al norte con Adjuntas.

“Nos conocemos de la infancia, de la universidad o porque tenemos amigos en común. Lo que decidimos fue llegar a los lugares remotos, donde es más difícil que la ayuda se reciba. Contactamos a un líder de la comunidad y estamos aquí”, relató Kiaraliz Rivera, de 22 años y residente en Yabucoa.

“Escribí por las redes que iba a bajar hoy para acá y coordinamos el grupo. No enfocamos en los artículos de higiene personal”, indicó, por su parte, Otoniel Ramos, de 21 años y también de Yabucoa.

“Lo más importante es repartir las cosas bien para que no se pierdan. Estamos siendo juiciosos para que la ayuda llegue a quien realmente la necesita”, añadió Ricardo Álvarez, de 23 años y vecino de Carolina.

El bayamonés José Díaz saca suministros de emergencia de la parte trasera de una camioneta.
El bayamonés José Díaz saca suministros de emergencia de la parte trasera de una camioneta. (Ramón “Tonito” Zayas)

Entre los ciudadanos que recibieron ayuda de los jóvenes está Herminia García, de 62 años, quien desde el martes de la semana pasada duerme en el parque del barrio Rucio. García pasa las noches junto a otros 24 miembros de su familia. En total, son 10 adultos y 15 años.

García no vive en el barrio Rucio, sino en el sector Juncos del barrio Tallaboa Poniente. Sin embargo, se trasladó hasta las montañas porque le dijeron que estaría más segura.

“Estoy aquí con mis hijos, mis nietos, toda mi familia… aquí estamos más seguros. Nos quedaremos hasta que pase todo esto (actividad sísmica), porque aquí no se sienten tan fuerte los temblores”, dijo García.

Su hijo, Alex Joel Torres, de 34 años, relató que su casa fue destruida por el huracán María hace casi dos años y medio, estaban en el proceso de reconstruirla y el terremoto “la volvió a derrumbar”.

Otoniel Ramos (izq.) le entrega agua embotellada a Jaime Rodríguez, residente del barrio El Rucio.
Otoniel Ramos (izq.) le entrega agua embotellada a Jaime Rodríguez, residente del barrio El Rucio. (Ramón “Tonito” Zayas)

“Me moví para acá con mi esposa y mis tres hijos, porque me toca a mí velarlos y protegerlos. Acá es más seguro, y prefiero tener a mis hijos a salvo. Aquí no hay nada que te caiga encima”, expresó Torres, haciéndose eco del temor de muchos peñolanos de dormir bajo techo.

En las visitas casa por casa, los jóvenes le entregaron suministros a César Jordán Molero, de 80 años, a cuya casa se llega por un camino de tierra o cruzando un puente peatonal sobre un río. En la casa de Jordán Molero se están refugiando su hija y su yerno, Liz Jordán y Antonio Torres, de 56 y 59 años, respectivamente. Ambos viven en la urbanización Mercedita, en Ponce, y también decidieron moverse a las montañas para estar más seguros. “Acá tiembla, pero se siente menos”, dijo Jordán. “Nos movimos preventivamente”, añadió Torres.

Jaime Rodríguez, de 71 años, recibió un paquete de agua embotellada, sábanas y una almohada. Agradeció la ayuda y elogió el gesto de los jóvenes.

“Estoy bien. Me pongo un poco nervioso a veces, sobre todo cuando tiembla, pero después me tranquilizo. Aparte de esta casa, tengo otra en el barrio Caracoles y subo y bajo todos los días a verificarla. Agradezco la ayuda, porque sé que hay otras personas mucho más necesitadas que yo”, expresó Rodríguez.

El grupo de estudiantes se dio a la tarea de comprar los artículos y repartirlos en la comunidad.
El grupo de estudiantes se dio a la tarea de comprar los artículos y repartirlos en la comunidad. (Ramón “Tonito” Zayas)

En tanto, el líder comunitario Chiqui Medina agradeció la ayuda de los jóvenes y de las demás organizaciones privadas y sin fines de lucro que han llegado hasta el barrio Rucio.

“Dentro de todo lo que está pasando, estamos bien y se debe, en parte, a toda la ayuda que hemos recibido. Que nos traigan lo que les salga del corazón traer. Estamos bien”, puntualizó.


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