El director de la Red Sísmica, Víctor Huérfano, exhortó a no bajar la guardia y mantener los planes de emergencia al día. (GFR Media)

La actividad sísmica en la región sur-suroeste de la isla disminuyó en la cantidad de movimientos telúricos y sus magnitudes, afirmó el director de la Red Sísmica de Puerto Rico (RSPR), Víctor Huérfano.

No obstante, la ciudadanía continúa reportando sismos sentidos en los pueblos costeros desde Cabo Rojo a Ponce, pero los temblores no exceden de 3.5 de magnitud.

“Es correcto, la actividad ha ido decreciendo en el número de eventos y magnitud. Sin embargo, continuamos teniendo actividad microsísmica que se limita a llegar hasta una magnitud de tres. Todavía la actividad no está como se mantenía previo al primer temblor”, indicó Huérfano, en entrevista con El Nuevo Día.

Los sismos en la zona sur comenzaron desde el pasado 28 de diciembre cuando la tierra se estremeció con un temblor de 4.7 de magnitud, al sur de Guánica. En un lapso de dos horas, se registraron otros dos sismos, de magnitudes de 4.1 y 5.0, respectivamente.

Sin embargo, el evento que estalló una oleada de réplicas continuas y de magnitudes por encima de 4.5 fue el terremoto del pasado 7 de enero que tuvo una magnitud de 6.4, en el mismo epicentro donde se registró el primer sismo en diciembre.

“La gente recordará el terremoto por lo fuerte que fue y lo que provocó, pero el inicio de los sismos ocurrió desde el 28 de diciembre. En todo caso, ya los eventos sísmicos relacionados a esta actividad han ido mermando considerablemente, pero nos mantenemos vigilantes”, estableció Huérfano.

Alianza entre expertos para investigar el sur

Todos los sismos se han registrado en la falla de Punta Montalva, al sur de Guánica y Guayanilla, que aún no ha sido reconocida, en propiedad, por la comunidad científica.

Sin embargo, ante la incertidumbre de qué ocurrió en el sur para que por más de una semana se registraran sobre 15 temblores en un mismo día, Huérfano anticipó que este próximo 7 de marzo llegará a la isla el doctor Uri ten Brink, experto en geología marina, quien liderará la investigación con la que se buscará responder esa pregunta.

El estudio se desarrollará gracias a una alianza entre la RSPR, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y un grupo de estudiantes del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

“Se estará haciendo un sondeo de la zona del suroeste de Puerto Rico para ver qué cambios ha habido en la geomorfología del mar. Si hay algún tipo de falla aparente que se vea en el levantamiento se certificará. La idea es comparar lo previo con lo que encontremos y ver qué ha cambiado”, estableció Huérfano.

Además de este estudio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) anticipó, a finales de enero, que enviará a la isla dos buques, en colaboración con el USGS, que deberán llegar durante el mes de marzo para investigar las profundidades del mar en el sur.

“Mientras eso sucede, la gente no puede bajar la guardia. La exhortación es a mantenernos atentos a la evolución de la actividad, porque sí debemos continuar con nuestra actividad diaria, pero teniendo en cuenta la planificación a largo plazo”, exhortó Huérfano.

Servicio Geológico anticipa que las réplicas continuarán disminuyendo

El más reciente informe del USGS coincidió con la RSPR en que las réplicas tras el terremoto de 6.4 han disminuido y se espera que continúen mermando a corto plazo.

Dentro de un panorama de tres posibles escenarios, la agencia pronosticó lo que podría ocurrir con la sismicidad en la región sur durante los próximos 30 días.

A continuación el pronosticó de réplicas actualizado por el USGS el pasado 25 de febrero:

Primer escenario (más probable): 94 por ciento de probabilidad durante los próximos 30 días

El escenario más probable es que las réplicas continúen disminuyendo su frecuencia durante los próximos 30 días, y que no ocurran más terremotos similares al de 6.4 que ocurrió el 7 de enero de 2020 (es decir, pueden ser de magnitud 6.0 o menos).

Algunas de estas réplicas de magnitud moderada (M 5.0+) podrían causar daños locales, especialmente en estructuras débiles. Los temblores de magnitud menor (M 3.0+) que ocurran en una profundidad llana podrán sentirse por personas que estén cerca al epicentro.

Segundo escenario (menos probable): 6 por ciento de probabilidad en los próximos 30 días

Un escenario menos probable es que ocurra un terremoto de la misma magnitud que el de 6.4. Esto se conoce como un “doblete”, cuando dos sismos fuertes de similar magnitud ocurren en tiempo y lugar cercano. Este sismo pudiese causar daños adicionales en la misma región y aumentaría la cantidad de réplicas.

Tercer escenario (poco probable): menos de 1 por ciento de probabilidad en los próximos 30 días

Un escenario con mucho menos probabilidad, en comparación a los demás escenarios, es que los recientes terremotos pudiesen provocar un sismo mucho más fuerte que el de magnitud 6.4 que ocurrió el 7 de enero de 2020 (magnitud de 7.0 o más).

Aunque la probabilidad es poca, si este tipo de sismo fuese a ocurrir, tendría serios impactos en las comunidades aledañas. Un sismo de este tamaño también provocaría su propia secuencia de réplicas, y la frecuencia de sismos pequeños y moderados aumentarían nuevamente.


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