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Un lunes como de costumbre es día de cosecha en Siembra Tres Vidas. La finca de unas cuatro cuerdas está bien surtida con vistosas  lechugas, flores, limoncillo, tomates y otras hortalizas y vegetales a la falda de una elevada montaña en el Barrio Pasto de Aibonito.

Daniella Rodríguez Besosa, de 28 años,  carga a sus espaldas a Cyán, su nene , mientras se pesa y empaca en el rancho los productos que con amor siembra en la tierra que heredó al morir su mamá Silka Besosa. Aquí también vive un estilo de vida sencillo, alejado de las comodidades y lujos, que admite le rodearon de más chica. Es precisamente, su estilo de vida conectado con la tierra y sus frutos, un reflejo de la actual ola de jóvenes puertorriqueños a los que se les empieza a llamar los “nuevos jíbaros”.

1. ¿Quiénes son los nuevos jíbaros?

A mi entender, somos personas con un redespertar a la reconexión con la tierra. Estamos volviendo al campo a sembrar, ensuciarnos las manos y criar nuestros hijos de una forma más integrada y natural. No damos por sentado lo que nos digan, buscamos y averiguamos de remedios naturales, agricultura ecológica y la medicina natural. 

2. Daniela expresa su sentir en un restaurante donde sirven comida orgánica en Hato Rey. Llega con su bebo Cyán curiosa por conocer el lugar del que le han hablado, ya pasado el mediodía luego de su ruta de entregas en restaurantes de San Juan donde acogen como un tesoro los vegetales que cosecha.

3. ¿Qué es Siembra Tres Vidas?

Mi mamá empezó Siembra Tres Vidas en alusión al cuerpo, a la tierra y al espíritu. Ella estudió baile y trabajó toda su vida en tiendas por departamentos. Le encantaban las carteras, la joyería fina y  todo ese mundo. Vivía la vida de Plaza las Américas. Trabajé con ella. Pero ella tuvo una inquietud acerca de la tierra. Sentía que su estilo de vida solo aportaba al problema global. Así que se mudó al campo y empezó a sembrar un huerto casero.

Todo se le dio tan lindo y fue tan gratificante para ella, que dijo: ‘lo voy a extrapolar a una siembra más grande’. Y consiguió un espacio de un vecino que se lo prestó porque no pensaba que ella iba a hacer algo. Todavía estamos allí. Eso hace seis años. Si alguien como ella, puede empezar una finca orgánica sin ningún tipo de conocimiento o experiencia previa, excepto crecer un par de tomatitos en su patio alguna vez, todo el mundo lo puede hacer. Hay muchas personas como mami, que se me han acercado con historias bien parecidas. Dejan atrás la vida de abogada, ingeniera y se ponen a sembrar y a vivir una vida más sencilla. Y creo que esa es la clave: volver a un estilo de vida mucho más sencillo.

4. En Siembra Tres Vidas se cosecha…

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5. Además de tu mamá Silka, ¿quiénes han sido tu inspiración para mantener la siembra ecológica que comenzó ella?

La Organización Boricuá, que son un grupo de agricultores ecológicos de todas las edades y esferas sociales y la Cooperativa Orgánica Madre Tierra. Ambos grupos han permitido y fomentado un reencuentro de conocimiento entre diferentes generaciones de agricultores. Hemos unido lo que ellos saben del campo y los que nosotros sabemos de los libros y hay un flujo de ideas bien chévere. Todos somos estudiantes y a la vez maestros, sin importar la edad, raza ni sexo. Muchos estamos tan pompiaos con estas enseñanzas criollas.

El otro día aprendí que hay gramas que ayudan a sellar al natural el techo y la usaban los taínos. Mucha gente tiene conocimientos que ni ellos mismos saben. Son conocimientos ancestrales que hemos olvidado. Pero están ahí, y ha sido bien chévere buscar en la mente de estas personas. De ese encuentro nace el nuevo jíbaro. Y estamos en la costa y la montaña a lo largo de toda la isla.

6. ¿Por qué no vendes tus cosechas cerca de la finca?

La comida es mucho más cara de lo que uno se imagina, pero como no pagas al momento, no lo ves. Como nosotros no recibimos los mismos subsidios que las megacorporaciones agrícolas,  pagas al momento.  Entonces, la gente dice: ‘yo no tengo el dinero para invertir en comida orgánica local porque es muy caro’. Quizá sea más caro ahora, pero a la larga si mantienes una buena alimentación, es medicina preventiva.

Para mí la comida y la alimentación son una manera de prevenir casi la mayoría de las enfermedades, excepto –claro- condiciones genéticas o heredadas. La gente dejó de comer ensalada y yo no los culpo. Voy a un restaurante y no toco la ensalada. No me gusta, no sabe a nada. Es lechuga de agua, tomates que no saben a nada. Y entonces, nos preguntamos por qué mi niño no quiere comer vegetales, o por qué no quiere comer ensalada. Tiene que haber una reconexión con comida que sabe buena y sabe a lo que se supone que sepa.

La gente me pregunta si trabajo la lechuga del país. No, porque para mí es una lechuga boba sin personalidad. Trabajo lechugas con personalidad como la arúgula, el Kale, diferentes tipos de mostaza. Cada una tiene un sabor particular y texturas diferentes a nivel sensorial, no solo lo visual, sino el sabor. Un plato de mi ensalada es bien diferente.  Por el momento, vendemos donde ya existe la demanda de nuestros cultivos, pero poco a poco la gente va educándose sobre su alimentación y la diferencia entre los vegetales convencionales - llenos de agrotóxicos- y  los alimentos sanos, cultivados con respeto  a la tierra ya las futuras generaciones.

7. Daniella se toma un lassi de mangó con yogur en el restaurante mientras le da de comer a Cyán. Saca el envase,  que ya ha confeccionado de antemano, pues se empeña en hacer todas las comidas a su hijo en su afán de que coma, en gran parte, lo que cosecha en Aibonito.  

 (Haz clic para ver la RECETA de comida de bebé casera PASO a PASO) 


8. ¿Por qué mirar el modelo en que vives de cultivar la tierra?

Amo a Puerto Rico y si seguimos en la misma corriente de las últimas décadas esto va pa’bajo. El nuevo renacer me da mucha esperanza de que Puerto Rico puede ser diferente. Estamos en una isla tan pequeña, que en verdad nos podemos convertir en un modelo alimentario. El cambio aquí sería bien fácil hacerlo. Convertir a Puerto Rico en una isla modelo de soberanía alimentaria me motiva mucho. Lo veo como algo posible y real.


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