Las enfermeras Yancy Ramos (izq.) y Fabiola Caballero atienden a Antolín Echevarría y a Aida Vega. (Juan Luis Martínez Pérez)

Peñuelas - No esperaban para comprar comida, agua, hielo o gasolina. Pacientemente, decenas de personas aguardaban por ser atendidas en la clínica médica móvil instalada hoy en el refugio habilitado para los peñolanos que desalojaron sus hogares tras el terremoto del martes.

La gran mayoría quería que las enfermeras le verificaran la presión arterial, y otros manifestaban que tenían tos o indicios de catarro. Estos últimos, le achacaban los síntomas a que llevan varias noches durmiendo a la intemperie por temor a que otro sismo les interrumpa el sueño.

Precisamente, “temor” y “ansiedad” fueron términos que se repitieron entre todos los ciudadanos entrevistados por El Nuevo Día, que también aprovecharían para recibir servicios de salud mental en la clínica, que es un vagón sobre ruedas con equipo médico básico.

La clínica fue instalada en colaboración entre el Municipio de Peñuelas y la compañía Med Centro. El refugio ubica en la pista atlética Glidden Feliciano Santos.

“Quiero que me chequeen la presión, que siempre la tengo alta, pero en estos días estoy más ansiosa. Estoy esperando que todo esto (temblores) termine”, dijo Mabel Echevarría, de 62 años y vecina de la barriada Maldonado.

A su lado, Cecilia Meléndez, de 75 años y residente en Tallaboa Encarnación, también quería que le verificaran la presión arterial. “No me siento muy bien. Me agito y me dan mareos. Con todo esto que está pasando estoy agitada y nerviosa”, expresó la mujer, que padece de la tiroides y es diabética.

En el interior del vagón, la enfermera Fabiola Caballero le tomaba la presión y la temperatura a Joel Rivera, de 39 años, quien optó por hacerse un “chequeo de rutina”. “A veces me sube la presión, pero hasta ahora todo está normal. Estoy un poco preocupado por los temblores”, contó.

Caballero y la también enfermera Yancy Ramos salieron del vagón un momento para atender, en un pequeño salón de la pista atlética, a Antolín Echevarría y Ricardo Vela, dos adultos mayores que son cuidados por Aida Iris Vela, de 66 años y quien también tiene varias condiciones de salud.

Antolín, mi esposo, es paciente cardíaco, renal, de hígado, hipertenso pulmonar y diabético. Ricardo, que es mi medio hermano, tiene fibrosis pulmonar, fallo cardíaco y problemas mentales. Ambos tienen problemas de movilidad, al igual que yo. Vivimos en una casa que sufrió daños con el terremoto y ahora no podemos entrar. Desalojamos y apenas nos dio tiempo de agarrar los medicamentos. Estamos aquí para que nos ayuden”, dijo la mujer, cuya vivienda está en el barrio Macaná.

“Pero no me siento bien. Tengo la presión alta y estoy ansiosa. Son momentos difíciles, pero tengo que seguir. Si no los cuido a ellos, ¿quién lo va a hacer? Nos tenemos unos a otros”, agregó.

Bajo las carpas del refugio, otros que aguardaban por ser atendidos por las enfermeras eran los esposos Elga Rodríguez, de 64 años, y Wilfredo Rivera, de 60. Su hija, Willmarie Rivera Rodríguez, de 28 años, contó que su madre es sobreviviente de cáncer y su padre “necesita oxígeno 24/7” porque tiene deficiencia cardíaca y los pulmones comprometidos.

“Nos movimos al refugio porque necesitamos energía eléctrica para mi papá y porque a mami le estaban dando ataques de ansiedad. Aquí, por lo menos, estamos más tranquilos y estables”, dijo Rivera Rodríguez, quien es vecina del barrio Tallaboa Poniente.

La directora médica de Med Centro, Awilda García, indicó que la clínica móvil estará en el refugio “hasta que la situación se normalice”. Añadió que los ciudadanos que requieran atenciones más especializadas serán trasladados a las instalaciones de Med Centro, que quedan justo frente a la pista atlética.

“Las personas tienen miedo de estar en espacios cerrados a causa del terremoto. Dejaron sus casas sin sus medicamentos y se descontrolan. Por eso, estamos aquí con médicos, enfermeras, trabajadores sociales y psicólogos para manejar la situación”, dijo la doctora García.

Relató que Med Centro está ofreciendo servicios similares en tres barrios de Guayanilla.

Por otro lado, el alcalde de Peñuelas, Gregory Gonsález Souchet, mencionó que la cifra de refugiados oscila entre 200 y 300, y que la cantidad de casas con daños significativos sigue en 50, “aunque entendemos que pudiera subir porque hay personas que nos han dicho que lo perdieron todo; estamos verificando eso”.


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