El balneario de Rincón. (Especial para GFR Media / Jorge A Ramirez Portela)

Los alcaldes de los pueblos costeros de Luquillo, Loíza, Cabo Rojo, Lajas, Hatillo e Isabela dijeron que la cantidad de turistas desobedeciendo el toque de queda ha disminuido considerablemente a medida que se orienta sobre el riesgo real que es el coronavirus.

En los últimos días eso se ha reducido en un mínimo bien considerable. Se está manejando. Nosotros hemos utilizado las alarmas de alerta de tsunami. A través de esa alarma, estamos enviando mensajes a la población avisando del toque de queda”, sostuvo el alcalde de Luquillo, Jesús Márquez.

“La mayoría de los turistas se han ido, pero para el lunes de la semana pasada Luquillo estaba lleno de turistas y poco a poco se han ido. Eran, mayormente, (turistas) internacionales”, agregó.

Márquez subrayó que la ayuda de la Policía estatal y municipal ha sido vital para orientar a los turistas.

Lo mismo dijo la alcaldesa de Loíza, Julia M. Nazario.

“Llegan al área de Piñones. Allí tenemos una teniente de la Policía que ha sido muy efectiva. Lo que era un problema -al principio- ya no lo es. Se ha orientado a las personas y los comercios están cerrados”, apuntó la alcaldesa.

Dolor de cabeza en Vieques, Culebra y Rincón

Sin embargo, en Vieques, Culebra y Rincón los turistas continúan siendo un dolor de cabeza para las autoridades y los residentes de estos pueblos porque desafían el toque de queda ampliando la posibilidad de que hayan más contagios con el COVID-19.

Hasta el momento, según el Departamento de Salud, hay 31 casos confirmados contagiados con el coronavirus.

Los líderes comunitarios de Vieques y de Culebra, Ismael Guadalupe y Dolly Camareno respectivamente pidieron a la gobernadora que intervenga porque los turistas están llegando a ambas islas por la vía aérea.

Cómo lo hicieron

El alcalde de Cabo Rojo, Bobby Ramírez, indicó que fue “bien riguroso” con los turistas “y hasta el momento está bastante bajo control” la situación.

Además, recalcó que cuenta con la asistencia del Cuerpo de Vigilantes, las Fuerzas Unidas de Rápida Acción y la Policía municipal.

En Lajas, el alcalde Marcos Turín Irizarry fue fuerte con los turistas desde que comenzó el toque de queda decretado por la gobernadora Wanda Vázquez Garced el pasado 15 de marzo. Por orden ejecutiva, Vázquez Garced impuso un aislamiento social y solo pueden estar abiertos los comercios esenciales como supermercados o farmacias. El toque de queda es de 9:00 p.m. a 5:00 a.m. hasta el 30 de marzo.

Irizarry indicó que desde el 15 de marzo colocó policías en las entradas de acceso a su pueblo para impedir que la gente llegara a las playas. También ordenó el cierre de los comercios y hospederías.

“Desde el principio yo le metí caña. Tuve que poner en las entradas del pueblo vigilancia policiaca para aguantar esto. Es la primera vez que le dije al país que no vengan a La Parguera”, dijo.

En Isabela, el alcalde Carlos Delgado Altieri, dijo que los turistas y hasta puertorriqueños, particularmente jóvenes, accedían a las playas sin control alguno y pese a la orden de aislamiento social. Pero dijo que logró controlarlo con mucha orientación.

Mientras que el alcalde de Hatillo, José Rodríguez, se expresó aliviado de que en su pueblo ya “está todo normal”.


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