González Medina visitó la la Parroquia Inmaculada Concepción, cuyo techo y paredes están en el piso luego de los terremotos de 6.4 y 5.6 que afectaron la zona.

Guayanilla - El obispo Rubén Antonio González Medina no pudo contener el llanto hoy, miércoles, al ver cómo la Parroquia Inmaculada Concepción, icono de este municipio, quedó echa añicos a causa del terremoto de ayer de magnitud 6.4.

"Impacta", dijo antes de hacer una larga pausa para recomponerse.

"Los templos puedes destruirse y caerse, pero lo que impacta de todo esto es el rostro de las personas", agregó el obispo de la diócesis de Ponce y presidente de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico.

González Medina visitó la iglesia, cuyo techo y paredes están en el piso, junto al párroco Melvin Díaz Aponte y otros líderes religiosos.

Tanto el obispo como el párroco reiteraron el llamado de calma a la ciudadanía ante la posibilidad de que ocurran nuevos temblores.

"Invito a tener paz. Estas son situaciones difíciles que ayudan para la reflexión. Y lo positivo dentro de todo, es que el pueblo se ha unido y la familia se reencuentra", sustuvo González Medina.

Añadió que recursos de la Iglesia católica -que no identificó- llegarían próximamente a este y los demás pueblos afectados por el terremoto para "ofrecer acompañamiento" y atender, sobre todo, situaciones de salud mental.

"Estamos conformando el equipo y tratando de coordinar las visitas", dijo.

El obispo manifestó, entretanto, que "los temblores no son castigo de Dios, sino un proceso de la naturaleza". Pidió, por lo tanto, que se detengan los mensajes de miedo y sensacionalistas.

Por su parte, el párroco Díaz Aponte indicó que las misas que se ofrecían en la parroquia se darían ahora en la plaza de recreo y en las capillas de los barrios de Guayanilla.

"Entre hoy y mañana estaremos decidiendo los lugares exactos y los informaremos", puntualizó.


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