Fueron muchos los ciudadanos, en este municipio y posiblemente a lo largo de Puerto Rico, que optaron por dormir anoche al aire libre por temor a un nuevo terremoto.

PEÑUELAS.- Fueron muchos los ciudadanos, en este municipio y posiblemente a lo largo y ancho de Puerto Rico, que optaron por dormir anoche al aire libre por temor a que un nuevo terremoto les interrumpiera el sueño.

En un recorrido -hoy a media mañana- por varias comunidades peñolanas, El Nuevo Día observó a personas que aún dormían o recién despertaban tras pasar la noche en balcones, terrazas, jardines y hasta en la parte trasera de vehículos.

Otras, doblaban las sábanas y acomodaban las almodadas y "mattresses" que utilizarán hoy nuevamente.

Tal fue el caso de Helder Guadalupe, de 73 años y residente en el barrio Jaguas, en la zona rural de Peñuelas. Contó que él y otras 13 personas, todas familia, durmieron a la intemperie.

"Aunque los terremotos no se pueden predecir, no voy a dormir dentro de la casa hasta que yo vea una cosa segura", dijo Guadalupe, cuyo nieto y su esposa, que está embarazada, pernoctaron en el baúl de una guagua.

"Yo dormí en el balcón, y allí seguiré durmiendo un par de días más por seguridad", expresó, por su parte, Miriam Santos, de 73 años y quien se expresó atemorizada por las réplicas registradas esta mañana.

Según la Red Sísmica de Puerto Rico, la más fuerte de las réplicas tuvo una magnitud de 4.1 y ocurrió a las 5:19 a.m.

También en el barrio Jaguas, los esposos Franklin Pierantoni y Bárbara Pérez, de 39 y 35 años, respectivamente, durmieron en una terraza junto a sus hijos y otros familiares.

"Dormiremos fuera de la casa mientras sea necesario. Lo hicimos por seguridad y el bienestar de los menores", sostuvo Pérez, quien es enfermera y aún no ha podido reportarse a su centro de trabajo.

"La casa se estaba remeciendo demasiado fuerte y por eso nos salimos. Tenemos agua y suficiente comida enlatada", añadió Pierantoni.

Su madre, Maribel Pacheco, de 58 años, dejó su casa, en la urbanización Alturas de Peñuelas I, para pasar la noche "más tranquila" junto a su hijo, así fuera durmiendo a la intemperie.

"Cuando pasó el terremoto ayer, salí corriendo y me vine para acá, que es más seguro y la casa está bien construida. Hoy volveré a mi casa a ver cómo está, pero no descarto volver, las veces que sea necesario, a la casa de mi hijo", manifestó Pacheco.

Mientras, en la urbanización Sagrado Corazón, Sailysbette Ramos, de 18 años, y sus hermanos, de 13 y 9, intentaban armar en el patio de su casa una caseta que les prestó una vecina.

Los hermanos Ramos y sus padres pasaronla noche durmiendo en "mattresses" que colocaron debajo de un árbol, en la parte trasera de su casa. Su abuelo, de 85 años, durmió en un catre a su lado.

"Necesitamos algo donde no caiga el sereno, pues le estaba afectando a mi hermanito menor. Por eso, la vecina nos prestó esta caseta que estamos montando. Esperamos usarla, al menos, por 72 horas mientras la cosa se normaliza", dijo Ramos.

"No me gusta entrar a la casa... ni al baño tan siquiera. Está temblando a cada rato y me asusto", añadió.

Por otro lado, el alcalde de Peñuelas, Gregory Gonsalez Souche, indicó que las autoridades municipales atendieron un derrumbe de terreno en la carretera PR-386, en el barrio Jaguas. Ayer, hubo otro derrumbe en el mismo lugar.


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