El presidente de la USC, Gilberto Marxuach, resaltó la necesidad de promover más investigación para que en la isla se creen patentes y propiedad intelectual que generen nuevas fuentes de ingresos. (horizontal-x3)
El presidente de la USC, Gilberto Marxuach (derecha), resaltó la necesidad de promover más investigación para que en la isla se creen patentes y propiedad intelectual que generen nuevas fuentes de ingresos. (Ramón Tonito Zayas)

En Puerto Rico, existen alrededor de 145 recintos o colegios de educación superior. Sin embargo, apenas un puñado de estas instituciones públicas y privadas tienen la capacidad de desarrollar programas de investigación académica o aplicada que provean las bases para el desarrollo económico de la isla con la generación de nueva tecnología y conocimiento.

Según Gilberto Marxuach, presidente de la Universidad del Sagrado Corazón, la mayor parte de las instituciones públicas o privadas tienen un modelo de financiamiento que se basa principalmente en la matrícula que pagan los estudiantes, ya sea con sus propios ingresos o con becas. Esta realidad deja muy poco margen presupuestario para proyectos investigativos que, por lo general, “cuestan mucho dinero y tardan mucho tiempo”. En contraste, instituciones de educación en otras jurisdicciones obtienen más ingresos por las patentes, la propiedad intelectual y las donaciones que reciben de individuos y entidades benéficas.

“Hacemos muy poca investigación académica o aplicada. Si queremos mejorar la economía, tenemos que tener un programa robusto de investigación. La UPR tiene esa capacidad en algunos recintos, pero el resto de las instituciones no puede hacer esto”, dijo Marxuach durante una audiencia de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) celebrada el jueves en Hato Rey. La JSF actualmente está en medio de la elaboración de un nuevo plan fiscal y se encuentra en el proceso de escuchar opiniones de distintos sectores de Puerto Rico.

El académico explicó que, ante esa realidad de financiamiento, las instituciones de educación superior se limitan a ser centros de enseñanza técnica o especializada, preparando a los estudiantes para un mercado laboral que ya no necesariamente existe.

“Nuestro sistema desarrolla grandes profesionales y empleados, pero lo hacen para la economía del siglo 20. Ahora necesitamos investigación aplicada para estimular la propiedad intelectual, la creación de negocios y de empresas emergentes”, dijo Marxuach.

Algo de esto se podría alcanzar si hubiese una cultura de colaboración entre las instituciones de educación superior. Sin embargo, el modelo de financiamiento de los colegios y universidades lo que fomenta es la competencia entre las entidades educativas en lugar de la cooperación, opinó Marxuach.

“Hay mucha competencia y eso limita la colaboración”, manifestó.

Otra forma de adelantar el tema es mejorando la capacidad de las instituciones en el proceso de solicitud y manejo de subvenciones para investigaciones académicas o tecnológicas y procurando mayor éxito en las iniciativas que buscan donativos que fortalezcan los programas investigativos de las instituciones.

“Podemos hacer mucho mejor trabajo usando dinero, buscando dinero de grants (subvenciones) y de fundaciones”, dijo.

Las expresiones de Marxuach se dieron durante un panel de deponentes sobre el tema educativo como parte del segundo día de  audiencias que celebró la JSF de cara a la creación de un nuevo plan fiscal.

Durante el evento también se discutieron temas asociados a la salud, el desarrollo económico y la eficiencia gubernamental, entre otros.


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