Desde temprano, los ciudadanos hicieron fila para despedir al líder político en Ponce. (semisquare-x3)
Desde temprano, los ciudadanos hicieron fila para despedir al líder político en Ponce. (Especial para El Nuevo Día / Jorge Ramírez Portela)

Corría el segundo cuatrienio de Rafael Hernández Colón en La Fortaleza cuando le tocó colocar la primera piedra de la construcción de un puente en la PR-2. Había llovido mucho y los fotoperiodistas no querían ensuciarse los zapatos con fango.

“Rafael me llamó y me dijo: ‘no quiero fotos de lado. Dígale a los fotógrafos que quiero las fotos de frente y si no se quieren ensuciar los zapatos, que se vayan a La Fortaleza’, rememoró Héctor Galíndez las instrucciones que le diera su jefe.

Galíndez trabajaba como supervisor de mantenimiento en La Fortaleza, pero también servía como avanzador y ayudaba en el montaje de actividades públicas.

“Y terminaron moviéndose”, contó Galíndez al describir una las características del fenecido exmandatario: el cuidado de su imagen.

“Es que había estaba ubicado con una montaña grande detrás y quería que apareciera en la foto”, explicó Galíndez, quien hacía esta mañana fila frente a la Fundación Rafael Hernández Colón para intentar ver al exmandatario una última vez.

“Quisiera darle el pésame a la familia”, dijo el hombre. “La familia me conoce”.

A eso de las 8:40 a.m. uno de los hijos de Hernández Colón, Juan Eugenio Hernández Mayoral llegó a la fundación, ubicada en la calle Mayor del casco urbano Ponce y Galíndez intento, aunque sin éxito, compartir unas palabras con él.

Revive las incidencias: 

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A las 9:00 a.m., poco después de la llegada del banquero Richard Carrión, sobre un centenar de personas permanecían en la fila, entras estas Lucía Nazario Plaza, cuyo padre, Ramón Nazario, hizo campaña por Hernández Colón en las Parcelas Amalia Marín, de Ponce.

“Ellos fueron amigos de toda la vida. Somos amigos de la familia”, dijo la mujer a El Nuevo Día.  “Su muerte nos ha afectado mucho”, agregó la mujer al describir al exgobernador como “una personas impecable, deseoso de servir al pueblo”.

Nereida Tirado, por su parte, descrió al exlíder estadolibrista como un hombre “extraordinario, sencillo y de pueblo”.

“Me tomó por sorpresa. No esperaba que fuera tan pronto”, agregó la mujer, vecina de Isabela, al reconocer que le sorprendió la muerte del exgobernador, aunque conocía de su diagnóstico de cáncer.

Gustavo Matías, quien se describió como estadista, describió a Hernández Colón como el “máximo exponente del desarrollo del Estado Libre Asociado”.

“Nadie en el Partido Popular puede defender el ELA como él”, explicó Matías al recordar al presentar a este diario una copia firmada del libro Retos y Luchas dedicado por Hernández Colón. También conserva una foto en que aparece con Hernández Colón y con el exrepresentante Héctor López Galarza, padre de la representante popular Brenda López de Arrarás.

Luego me lo encontré en una actividad y le dije que me había dedicado un libro y que era estadista. Me preguntó si seguía siendo estadista y le dije que sí. Él contestó que entonces el libro no había surtido efecto”, contó el hombre entre risas.

El velatorio en la Fundación Rafael Hernández Colón continuará hasta el mediodía, cuando el féretro sea movido a la Catedral de Ponce.


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