“La tardanza en la evaluación (de los planes) dilata más la recuperación”, “Betito” Márquez, alcalde de Toa Baja.

Transcurridos casi dos años, el Municipio de Toa Baja aún no tiene aprobado un plan de mitigación, a pesar de que -en un hecho inédito- varios sectores de ese pueblo quedaron bajo agua tras el azote del huracán María.

“Es una preocupación que tenemos porque dentro del contexto de lo que es conformar un municipio resiliente, el plan de mitigación es sumamente importante”, sostuvo el alcalde de Toa Baja, Bernardo “Betito” Márquez.

“La celeridad con la que se pudiese evaluar ese plan me iba a permitir acceder a los fondos (de mitigación) de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias). A este punto, era para tener el plan aprobado”, agregó el alcalde, que sometió su plan el 31 de octubre del año pasado.

En la misma situación de Toa Baja, están otros 13 municipios, según una lista provista por la Junta de Planificación (JP). Los otros municipios son Cataño, Corozal, Las Piedras, Cayey, San Sebastián, Bayamón, Guánica, Juana Díaz, Aguadilla, Sabana Grande, Camuy, Manatí y Villalba.

De esos municipios, Toa Baja, Bayamón y Cataño aumentaron su cantidad de residencias ubicadas en zonas inundables, de acuerdo con la revisión reciente de las zonas susceptibles a inundación.

La JP informó que de 78 municipios, 50 tienen planes de mitigación expirados.

Los planes de mitigación, que requiere el gobierno federal, identifican zonas vulnerables a eventos naturales y cómo prevenir y subsanar su impacto en el futuro.

La JP asumió la responsabilidad de revisar los planes de mitigación de los municipios desde enero de este año. Previamente, esa tarea le correspondía al Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres a través de su división de Planificación y Mitigación, que fue desarticulada. Los 14 municipios, que aún aguardan por sus planes de mitigación, sometieron el documento antes de que la JP asumiera jurisdicción y hubiese dos compañías destinadas a revisar esos planes antes de que sean entregados a la Oficina Central de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3).

En coordinación con la JP, le corresponde al COR3 enviar los planes a FEMA para su certificación.

“Tenemos alrededor de 17 proyectos de mitigación de riesgo, que son cartas de intención, que debemos someter a FEMA”, dijo el alcalde de Toa Baja.

Por su parte, el alcalde de Camuy, Edwin García, sometió su plan en julio de 2018, y el COR3 lo vio en junio de 2019. Falta la certificación de FEMA.

“La realidad es que es mucho tiempo”, dijo García.

Indicó que cuando el gobierno central cambió la forma en que se trabajaban los planes de mitigación -para delegarlo a la JP-, debió considerar el volumen de los que estaban vencidos.

Pero al alcalde de Cayey, Rolando Ortiz, no le sorprende la lentitud con la que el Estado trabaja los planes de mitigación. Su municipio comenzó el proceso para renovar el plan el 31 de agosto de 2018.

“No podemos ejecutar, según lo planificado, aunque ya estamos acostumbrados a la inconsistencia del Estado”, apuntó Ortiz.

Mientras, el alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez, acusó al COR3 de “arrastrar los pies”.

“El problema de todo esto es disponibilidad de fondos. El problema mayor para nosotros es pedir fondos de mitigación. Si no está aprobado el plan, se haría imposible”, destacó Jiménez.

Pero tanto el director del COR3 como el oficial de mitigación, Ottmar Chávez y William Cruz, respectivamente, coincidieron en que los alcaldes no tienen impedimento para solicitar fondos federales de mitigación, pese a no tener al día el plan.

Chávez sostuvo que los alcaldes tienen hasta el 7 de septiembre para solicitar esos fondos que totalizan $3,000 millones. Al momento, solo Maricao, Utuado, Ciales, Aguas Buenas, Culebra, Adjuntas, Guánica y San Juan no han solicitado, se informó.

Cuestionado sobre la lentitud en que se procesan los planes, Cruz lo atribuyó a FEMA. Dijo que aunque FEMA tiene 45 días para evaluar los planes remitidos “tienen la potestad de tardarse más”. Además, indicó que otro escollo para trabajar los planes con celeridad es que son enviados a FEMA en español.

Además, Chávez dijo que solo cuentan con cinco empleados para atender el área de mitigación.


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