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Los albergues que alojan a mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica tienen buena seguridad, pero deberían ampliar los servicios ocupacionales que les proveen, en especial para los procesos de transición que ellas deben emprender.

"Eso (la ayuda para la transición) es un programa que se necesita urgentemente", aseguró hoy la catedrática del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico, Luz Muñiz.

La profesora de la Escuela de Profesiones de la Salud hizo las expresiones en el marco del trigésimo primer Foro Anual de Investigación y Educación que tiene lugar esta semana en el RCM.

Allí presentó los hallazgos de una investigación que realizó el año pasado junto a las estudiantes de maestría en terapia ocupacional, Raquel Arias, Zuleyka Robles y Arcilia Rivera.

Luego de entrevistar a unas 18 residentes de tres albergues en el área metropolitana y Caguas, las investigadoras hallaron la necesidad de dotar a las mujeres con herramientas para desarrollo vocacional y de autoestima; manejo de ansiedad, de adaptación y de las finanzas; toma de decisiones; uso del tiempo libre; capacidad para identificar y solicitar ayudas, destrezas de comunicación y transición a la vida independiente (laboral y familiar, entre otras).

Muñiz reconoció que estos centros operan gracias a ciudadanos y entidades no gubernamentales con recursos limitados, por lo que el estudio recomendó mayor ingerencia de las dependencias y agencias gubernamentales.

"Falta esa interacción para que el producto realmente llene las necesidades de estas mujeres", recalcó la catedrática.

También se recomendó iniciar campañas de prevención de violencia entre parejas y embarazos en la adolescencia, característica que compartían algunas de las mujeres en los albergues.


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