El Colegio de Ingenieros exhortó a los dueños de residencias en riesgo a validar el tipo de suelo sobre el que está construida la residencia. En la foto, una de las viviendas afectadas ayer, en Guánica. (Ramón “Tonito” Zayas)

El futuro de miles de residencias y estructuras en Puerto Rico, construidas de manera informal o sin el mantenimiento adecuado, es poco alentador en medio de la creciente actividad sísmica, que alcanzó ayer un pico con un temblor de magnitud 5.8, el más intenso desde que se reportó el primer evento, el 28 de diciembre, en la región sur.

La recomendación inmediata a los residentes en casas que han sufrido daños es mantenerse alejados de la estructura e identificar una residencia segura, al menos hasta que un perito certifique que no existe un riesgo de colapso, sostuvo Víctor Huérfano, director de la Red Sísmica de Puerto Rico.

“Dado que los eventos están muy cerca a las zonas pobladas, si la estructura ya ha tenido algún tipo de compromiso, ha sido afectada, una réplica –así no sea muy intensa– puede aumentar el daño a la estructura y poner en riesgo a la población o la gente que allí habite”, indicó Huérfano, al tiempo que advirtió que la actividad sísmica continuaría.

El comisionado del Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD), Carlos Acevedo, había reconocido el domingo que una de las preocupaciones del gobierno es que, en la isla, hay cerca de 150,000 viviendas enclavadas en zancos o pilotes que estarían en riesgo de colapsar si ocurre un terremoto de gran magnitud. Tal situación fue la que se observó ayer en municipios como Guánica y Guayanilla, donde colapsaron residencias construidas de esa manera.

El presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores, Juan Alicea, explicó que, a corto plazo, los dueños y residentes en estructuras sobre pilotespueden reforzar las columnas y los cimientos mediantetécnicas como las crucetas o los amarres horizontales de hormigón armado.

“A mediano plazo, es ya ir haciendo las correcciones permanentes en estructuras que requieran un diseño particular o una construcción particular”, indicó. A largo plazo, Alicea advirtió que algunas correcciones pudieran conllevar el establecimiento de política pública.

“Si hay construcciones informales, ahí no hay código (de construcción) ninguno que valga, hay que ejecutar más la fiscalización de que se construya en forma segura y de manera formal”, manifestó Alicea.

En la misma línea reaccionó Alfredo Martínez-Álvarez, Jr., presidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico, quien reiteró la necesidad de estar preparados en caso de que estos eventos sigan repitiéndose.

“En la medida en que nos enfrentamos a riesgos naturales, el gobierno central y los municipios deben priorizar en cómo atender los problemas estructurales de muchas viviendas ubicadas en zonas susceptibles y que, en muchos casos, han sido construidas sin la evaluación de ingenieros estructurales o civiles”, dijo Martínez-Álvarez.


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