El programa del Departamento de Ciencias Sociales del Recinto de Humacao de la UPR apoya a la población yabucoeña que todavía atraviesa grandes penurias a ocho meses de la entrada del huracán María por el municipio

Yabucoa - El temor de la mayoría de los yabucoeños a más de ocho meses de que el ojo del huracán María entrara y devastara el pueblo se puede resumir en tener que acostumbrarse a lo que una persona no se debe acostumbrar.

Ahora que está por iniciar una nueva temporada ciclónica, los habitantes que aún no tienen energía eléctrica en sus hogares experimentan un letargo, una sumisión obligatoria con la que han aprendido a convivir ante la demora para que todo regrese a la normalidad.

“Estoy resignado”, dijo Francisco Carrasquilo, un excomerciante de 77 años y quien es parte del 60 por ciento de las comunidades del pueblo que siguen sin energía eléctrica, sentado en un banco frente su residencia en el sector costero de El Guano, en el barrio Camino Nuevo.

Carrasquillo calculó de memoria la cantidad de dinero que ha gastado en gasolina y aceite para su generador desde que María le arrebató la electricidad: $4,275.

“Como por aquí fue que entró, estoy pagando las consecuencias. Lo hemos pasado fatal, mal. La cantidad que llevo en gasolina es bastante. El dinero que tenía guardado para cualquier emergencia lo he tenido que gastar. Pues, ¿qué voy a hacer? Seguir esperando”, relató.

El hombre admitió que su salud emocional se ha visto afectada ante tantas noches en la oscuridad y no se hizo de ilusiones al ver, mientras era entrevistado por El Nuevo Día, la primera brigada que llegó al sector para realizar las reparaciones en los postes de cemento.

El estado mental de los ciudadanos de la denominada Ciudad del Azúcar tiene en alerta a la administración municipal después de registrar, desde enero, 29 llamadas de yabucoeños al Sistema de Emergencias 9-1-1 con tendencias suicidas.

Al ayuntamiento le aterran por igual los 19 casos en dos de las tres escuelas superiores (la Ramón Quiñones y la Teodoro Aguilar Mora) de estudiantes que han pensado en privarse la vida.

La situación en Yabucoa ha afectado tanto que hemos visto suicidios que nos han tocado de cerca, como el de una excompañera que se privó la vida (Ana Rodríguez Lara, de 57 años) el pasado noviembre. Es alarmante para nuestro pueblo”, expresó Maribel Rivera, directora de relaciones del municipio de Yabucoa.

El alcalde, Rafael Surillo, no se encontraba en el pueblo durante la visita de El Nuevo Día debido a que viajó a la ciudad de Orlando, Florida, para participar de una subasta de equipos para instalar postes.

“Yo soy una residente de la comunidad alta de Jácanas y nosotros hemos visto que se ha retrasado tanto el proceso, que no quiero pensar que va a tomar meses para que se pueda restablecer un servicio que es básico para cualquier ser humano. Entendemos que es una situación de discrimen, de que nos hayan dejado para lo último, y no es justo. Si un día van a hablar sobre la historia del huracán María, se tiene que contar que Yabucoa fue totalmente discriminado por la situación que hemos enfrentado a ocho meses, queha afectado a nuestros jóvenes, adultos y envejecientes”, opinó Rivera.

“Como en Corea”

A 20 minutos del casco urbano, Roberto Delgado Carrión, de 87 años, emanó la misma actitud que Carrasquillo al verse sin luz en su hogar en el barrio montañoso de Ingenio desde el paso del huracán Irma.

“(Ríe) Me recuerda a como si estuviera en Corea, en las trincheras”, comparó el antiguo miembro del regimiento 65 de Infantería, el grupo apodado los “Borinqueneers”.

“(La luz) la prometieron para julio, pero no dijeron para qué año. Hay que resignarse. Nosotros que salimos de Corea medios loquitos y con las cosas al revés... Así que volvimos a la época de los años cuarenta. A lavar en el río, a cocinar poquito, y buscar gasolina todos los días para el generador y el gasto es grande. No es fácil”, añadió.

Los barrios en las zonas altas como Jácanas, Tejas, Guayabota y La Pica (todos a oscuras) son las comunidades principales que el municipio quiere impactar a nivel emocional y psicológico.

“La administración municipal ya ha realizado un plan de trabajo que, viendo nuestras estadísticas internas, citamos al Departamento de Salud, el área de prevención de suicidios del Sistema 9-1-1, y ahí logramos un contacto para iniciar el 8 de junio un taller a nuestros funcionarios de manejo de llamadas. Impactaremos a nuestros empleados en manejo de emergencias, en 9-1-1, al personal médico, y la Policía Municipal junto a empleados que reciben llamadas directas en el municipio. El segundo taller de educación continua será para el manejo en el área de la escena”, informó Rivera.

La Cruz Roja se unió a los esfuerzos preventivos con unos talleres dirigidos a jóvenes y adultos a realizarse en la comunidad Jácanas para el 2 de junio. Los temas que tocarán serán los preparativos para la próxima temporada de huracanes, además del manejo del estrés y la ansiedad.

“Iniciaremos también una campaña llamada ‘Sí a la vida’. Colocaremos tablones de expresión pública para decirle a nuestra gente que esta prueba la podemos superar, quegeneraciones pasadas pasaron por huracanes devastadores y se pudieron levantar”, agregó Rivera.

Carrasquillo indicó que recibió la visita en su hogar de oficiales de la Administración de Servicios de Salud Mental y contra la Adicción (Assmca) para recibir servicios de consejería.

“La salud mental mía está por el piso. Ellos vinieron a hablar conmigo, dándole consejo a uno porque me vieron sentado aquí, donde me paso casi todos los días, mirando hacia el mar, que es como una terapia para mí”, contó.

Oasis para Yabucoa

El proyecto Oasis, que pertenece al Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Humacao, inició en mayo una segunda recopilación de datos con el propósito de conocer las necesidades y fortalezas de comunidades de la región este de Puerto Rico para proveerles servicios dirigidos a la resiliencia emocional y cognitiva.

En Yabucoa, datos preliminares recopilados de 34 familias mediante un cuestionario suministrado indicaron que el 53% carece de algún servicio esencial, como agua o energía eléctrica.

Con relación a los sentimientos o pensamientos negativos manifestados por los participantes del estudio, el 32% señaló haber experimentado alguno de estos. De estos, solo el 24% indicó estar recibiendo ayuda para manejarlos. Sin embargo, del 56% que expresó no haber manifestado los síntomas, el 44% estableció tener interés en recibir alguna ayuda psicológica. Además, independientemente de haber manifestado o no un sentimiento o pensamiento negativo, al 74% de los participantes le gustaría recibir algún servicio psicológico.

“Es bien fuerte porque cada vez que fuimos a las diferentes comunidades, un cuestionario de 12 preguntas o menos nos tomaba, en ocasiones, 40 minutos o más porque la gente está desesperada. La gente en Yabucoa pide auxilio a gritos. Es bien preocupante porque a veces no reconocen que necesitan esta ayuda sicológica, pero de la manera que se expresan dan a entender que están desesperados, que se sienten impotentes y olvidados, y que no entienden cómo el gobierno ve la situación en Yabucoa a estas alturas”, contó Kheyris Nieves, estudiante de Ciencias Sociales y asistente de investigación y coordinación de Oasis.

Según el municipio, 1,500 viviendas sufrieron algún daño después del paso de María. Hasta la fecha, 800 hogares yabucoeños tienen como techos los toldos azules de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

“Debemos resaltar el abandono al que nos han sometido en este proceso de recuperación. Yo hedicho que esto es un discrimen social contra nuestra gente. Tendríamos que preguntarnos que, si el huracán entraba por Bayamón o San Juan, estarían estos pueblos en igual condiciones que nosotros estamos a más de ocho meses”, recalcó el alcalde en comunicación escrita.


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