

13 de mayo de 2026 - 11:10 PM

El primer estudio sobre movilidad social en Puerto Rico, presentado este martes y que analizó el fenómeno que ocurre cuando una generación alcanza un mayor bienestar material que la de sus padres o tutores, encontró que un alto nivel de educación universitaria es el principal determinante del ascenso social.
La investigación, iniciada el pasado agosto y realizada por el Centro de Estudios del Desarrollo y el Centro de Estudios Multidisciplinarios sobre Gobierno y Asuntos Públicos del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), entrevistó a una muestra aleatoria de 1,000 personas, de 30 a 60 años, a través de toda la isla, mediante un cuestionario de 71 preguntas sobre sus condiciones socioeconómicas y las de sus progenitores o tutores. Luego, dividió la base de datos en dos cohortes para analizar el impacto de la desindustrialización en el fenómeno social.
El investigador principal, José Caraballo Cueto, planteó que la mayoría de las personas en Puerto Rico ha experimentado alguna movilidad social, ya sea a través de los estilos de vida o del estatus en el mercado laboral; que este acto fue menor para la generación post-936 (que creció tras de la eliminación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas federal, en 1996), pero continuó siendo positivo; y que las mujeres tuvieron mayor probabilidad de superar el nivel educativo de sus padres.
“La mayoría de las personas que estudiaron más que sus padres tienen una probabilidad más alta de estar mejor económicamente”, explicó Caraballo Cueto, durante la presentación de los resultados, en la sede de la Fundación Luis Muñoz Marín, en San Juan.
Según el estudio, factores como quién fue el proveedor principal cuando la persona tuvo 14 años o el tipo de escuela donde estudió explican el progreso social. Sin embargo, es la movilidad académica, si la persona alcanzó un nivel educativo superior al de su padre, madre o tutor, el elemento que se asoció de forma estadísticamente significativa con una mejora en el estatus ocupacional, especialmente al completar un bachillerato o estudios graduados, mientras que los estudios postsecundarios sin bachillerato no mostraron ese mismo efecto.
Tales conclusiones, para la coinvestigadora Eileen Segarra Alméstica, representan que “la probabilidad de movilidad social para una persona con estudios graduados es 31 veces mayor que para una persona sin estudios postsecundarios”.

“Los estudios graduados son los que se asocian con mayor movilidad social. Así que, contrario a lo que se piensa, cada vez se necesita mayor educación para poder obtener una mayor movilidad social, contrario al énfasis que se hace a nivel público, incluso en la política pública, donde se les dice a los muchachos: ‘no, ya la educación universitaria no es tan importante’, pues, nada más lejos de la realidad”, sostuvo Segarra Alméstica.
Asimismo, los hallazgos sostienen que “el determinante principal para explicar la movilidad relativa del índice socioeconómico fue consistentemente el haber estudiado en la UPR”, dato que, según los investigadores, permite validar estadísticamente que la universidad del Estado ha servido como un mecanismo de ascenso social.
“Notamos, en el estudio, que es un puente y, antes, muchas personas mencionaban eso como una anécdota, pero, ahora, tenemos datos representativos. Yo creo que, habiendo tenido esos datos y lo que está sucediendo con la mayor parte de la población en Puerto Rico, ya queda más que claro cuál es el rol de la UPR: un puente que se debe de preservar y mantener para que más personas tengan las oportunidades que tuvieron generaciones anteriores”, afirmó Caraballo Cueto.
“Hay varios estudios (en los) que siempre se dice que la Universidad ha sido un motor de movilidad social en Puerto Rico, pero no teníamos datos. Ahora, tenemos datos. Así que yo creo que aquí es importante, en el contexto de Puerto Rico de hoy, donde estamos en medio de una crisis económica, donde tenemos un país con alta pobreza y alta desigualdad, asegurar que la movilidad social es importante”, dijo Segarra Alméstica, en su ponencia.
Ambos investigadores destacaron que estudiar la movilidad social es fundamental para evitar que las familias se perpetúen por generaciones en la pobreza y para disminuir la desigualdad social, por lo cual subrayaron que el continuo fortalecimiento de los ofrecimientos académicos, en especial a nivel graduado, y el énfasis en ampliar el acceso a la educación garantizarán que esa contribución continúe a través del tiempo.
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