Instituto de Ciencias Forenses.
Instituto de Ciencias Forenses. (Pedro Correa Henry)

El Instituto de Ciencias Forenses concluyó ayer, miércoles, la autopsia al joven Javier Antonio Cordero Nevárez, de 16 años, quien fue baleado de muerte en San Juan por agentes del Negociado de la Policía, pero no ofrecieron detalles adicionales.

El patólogo Carlos Chavez fue quien realizó el procedimiento. Mientras, el reporte de la autopsia, que fue completado hoy, será enviado a la fiscalía.

“El Instituto de Ciencias Forenses continúa analizando toda la evidencia de este caso para poder presentar los resultados a los fiscales e investigadores y que estos, a su vez, puedan tomar las determinaciones legales que apliquen en este caso”, sostuvo la directora de Ciencias Forenses, María Conte Miller, en declaraciones escritas a la prensa enviada este jueves.

El menor murió la noche del pasado lunes baleado por agentes en medio de circunstancias que están bajo la pesquisa del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) y la División de Integridad Pública del Departamento de Justicia.

El occiso no estaba armado al momento de la intervención policiaca, quienes le habrían dado el alto por manejar un vehículo que había sido robado en la urbanización Villa Fontana, en Carolina.

Como resultado del incidente, siete agentes -incluyendo graduados de la última academia de la Uniformada- y un sargento fueron desarmados y citados por la fiscalía.

De la escena se desprende que hubo decenas de disparos, de los cuales, al menos, una docena impactaron al conductor, que resultó ser un menor de edad.

El comisionado de la Policía, Antonio López Figueroa, indicó que todo comenzó cuando un ciudadano de Carolina reportó a la Policía que su auto Hyundai Tucson había sido robado.

Agregó que los oficiales tuvieron acceso a vídeos de cámaras de seguridad que captaron el momento del hurto frente a una residencia. El vídeo fue divulgado por la Uniformada.

“Por el GPS se sabe que el vehículo está en Vista Hermosa, luego pasa al residencial Luis Llorens Torres y regresa a Vista Hermosa, y es intervenido en la calle 40 de la urbanización La Rivera en Hato Rey”, dijo López Figueroa a El Nuevo Día.

“Tan pronto se le da el alto, los policías se bajan (de las patrullas) y este (el conductor) alegadamente dirige el vehículo y alegadamente intenta atropellar a los agentes, y ahí es que comienzan los disparos”, agregó.

Los padres de la víctima, Sheila Nevárez y Ángel Cordero, enfrentaron el difícil y doloroso proceso de identificar el cuerpo de su hijo.

“Quiero justicia para mi hijo”, expresó Nevárez al salir de Ciencias Forenses, en San Juan.

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