

17 de marzo de 2021 - 11:40 PM


Contra el reloj. Así es la carrera que corre Puerto Rico por tratar de fortalecer un sistema de vigilancia genómica que ayude a detectar posibles variantes del COVID-19 antes que el coronavirus vuelva a poner al revés al país, contagiando a poblaciones vulnerables a sus distintas mutaciones.
Al igual que en otros países, en la isla no había un sistema de este tipo previo a la pandemia. Sin embargo, la vivencia de esta emergencia de salud pública resaltó su importancia, así como la necesidad de mantenerlo vigente para ayudar en la detección y control de otras enfermedades emergentes en un futuro.
“Dicen que lo están haciendo (un sistema de vigilancia genómica), que iba a estar para febrero... Sí, han secuenciado algunos casos aquí, pero se supone que se haga diariamente”, comentó el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Víctor Ramos.
Según el pediatra, hay países, como Colombia, que conocen qué variantes circulan por su jurisdicción diariamente. La necesidad de recrear un sistema así en el país, dijo, es para estar pendientes de posibles repuntes de variaciones del virus y tomar las medidas necesarias a tiempo.
“Antes, no parecía importante (crear un sistema así). Muchos países no lo tenían montado, pero (a raíz de la pandemia) lo montaron. Siempre hay un ‘issue’ económico, pero están los fondos del Cares Act. Es importante para saber dónde se concentra el problema”, indicó Ramos.
Actualmente, sostuvo el galeno, en Mayagüez han aumentado los casos, lo que amerita investigar si hay un repunte de contagios del virus en esa región. Además, señaló que conoce de -al menos- dos casos de personas vacunadas contra el COVID-19 que se contagiaron y desarrollaron complicaciones. Ambos se encuentran hospitalizados.
“No sé si se deba por (el efecto de) alguna variante (del virus). Es lo que podría volver atrás (los logros alcanzados con la reducción de contagios), que alguna variante se convierta en la principal (de la transmisión local). Eso fue lo que pasó en Inglaterra y España, lo que se está viendo en Italia, en Portugal y Sudáfrica”, manifestó.
Ramos advirtió que la preocupación de que esto ocurra es grande, toda vez que ya se han identificado casos en lugares que muchos puertorriqueños suelen frecuentar, en los que además hay numerosos vuelos a la isla. Mencionó a Nueva York, Florida, Texas y California.
A finales de enero científicos de la Ponce Health Sciences University anunciaron que habían detectado una variación de la cepa del virus SARS-CoV-2 en tres de siete muestras sospechosas. A mediados de febrero, el gobernador Pedro Pierluisi y el designado secretario de Salud, Carlos Mellado, confirmaron que una mujer puertorriqueña residente en Europa estaba infectada con la cepa del coronavirus que se descubrió en Reino Unido en septiembre del año pasado. Días después, se confirmaron varios casos más de la variante británica (B.1.1.7) en la isla. Mientras, el fin de semana pasado, Salud anunció la confirmación de varios casos más en la isla de esta variante, además de la cepa de Brazil P.2 y la de California B.1.429.
“La vigilancia genómica es para el 2021 lo que las pruebas (diagnósticas de COVID-19) fueron en el 2020. A esta fecha del año pasado, era importante crear más capacidad de hacer más pruebas PCR (diagnósticas moleculares). Ahora, necesitamos saber el comportamiento del virus para los cierres, las aperturas y entender las tendencias”, dijo el doctor Daniel Colón Ramos, quien copreside la Coalición Científica creada por el gobernador para asesorarlo en el control de la pandemia.
El catedrático en la Universidad de Yale advirtió que el mundo entero se encuentra ante una cadena de variaciones y mutaciones del virus que muestran un comportamiento diferente a la cepa original. Ante esta situación, Colón Ramos resaltó que es vital detectar y conocer más de estas variantes, por ejemplo, sus niveles de contagio y transmisión. Además, dijo, amerita saber su impacto en las vacunas y sus anticuerpos neutralizantes.
“Podríamos aislar esos casos (de nuevas variantes) y tener estrategias diferentes. Esa es la importancia de la vigilancia genómica. Es crucial, no solo para el SARS-CoV-2. Es un método científico que beneficia las estrategias salubristas en Puerto Rico para otras enfermedades, como el Zika y el Chikungunya”, dijo.
Aunque Colón Ramos reconoció que el CDC Dengue Branch está ayudando a secuenciar casos sospechosos de ser nuevas variantes, indicó que esta tarea no es responsabilidad directa del gobierno federal. Mientras, de todas las variantes identificadas, el investigador comentó que las más que le preocupan son las de Brasil y Sudáfrica porque no se sabe si afectan la capacidad neutralizante de las vacunas.
“El virus muta al azar. A más casos, más probabilidad de que haya variantes”, dijo.
Sobre su preocupación principal de esta situación, dijo que le consterna que una nueva variante se propague por la isla, que cause más muertes y hospitalizaciones y que no sea susceptible a las vacunas. Por eso, resaltó, la importancia de fortalecer este sistema.
La semana pasada, la Coalición Científica le recomendó al gobierno “integrar y robustecer la vigilancia genómica que permita definir las variantes genéticas que están circulando en Puerto Rico, así como estudios serológicos que permitan determinar la capacidad neutralizante de anticuerpos hacia las variantes y el desarrollo de la inmunidad de rebaño en la sociedad”. Además, sugirió “que el Departamento de Salud facilite y auspicie las colaboraciones necesarias para implementar estudios científicos en Puerto Rico que nos ayuden a entender el comportamiento de estas variantes en el contexto de las estrategias mitigadoras (como la vacunación)”.
El doctor Marcos López Casillas, gerente de investigación del Fideicomiso de Salud Pública, coincidió en la importancia de fortalecer esta vigilancia. Indicó que Salud está trabajando de cerca con el CDC Dengue Branch los casos sospechosos que han surgido.
“Salud tiene la capacidad y el adiestramiento por el CDC Dengue Branch. Están esperando la instalación de unos equipos mínimos”, dijo.
El fin principal, destacó, es tratar de contener estos casos. Por eso, indicó, se necesita un proceso estructurado.
De las variantes identificadas mencionó que la de California es de las más transmisibles, aunque no parece ser tan letal. Mientras, de la de Inglaterra comentó que ha demostrado ser más transmisible y ha provocado un aumento de mortalidad.
“Hay que seguir su transmisión y ver cómo el proceso evoluciona en Puerto Rico”, dijo, al comentar que no se le debe perder el rastro a la evolución de los contagios de la variante de Inglaterra en la isla y tener preparado un plan de medidas de contención.
Al igual que Colón Ramos, López Casillas, quien es catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, señaló que lo más que preocupa es que estas variantes provoquen que la eficacia de las vacunas sea menor.
Por esa razón, insistió en que todo el mundo, incluyendo las personas vacunadas, continúen adoptando las medidas de prevención del virus, que incluyen el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y el lavado frecuente de manos.
“La vigilancia genómica es necesaria. Todos los estados lo deben tener. Salud está trabajando en eso. Esperamos que esté (listo) pronto”, dijo.
De acuerdo con la licenciada Ilia Toledo, presidenta del Laboratorio Toledo, uno de los principales laboratorios de referencia del país, previo a la pandemia la vigilancia genómica solo solía hacerse para cuestiones de estudio o investigación.
“En la clínica, los laboratorios no lo hacemos porque no hay demanda y no es necesario. Los médicos no ordenan la secuenciación (del virus). Es más una cuestión de salud pública e investigación”, dijo.
No obstante, Toledo comentó que tanto la Ponce Health Sciences University como el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico lo hacen para ciertos propósitos de estudio e investigación.
Aun así, Toledo resaltó la importancia de que se haga vigilancia genómica para poder detectar la presencia de nuevas variantes del virus en la isla. Generalmente, dijo, los casos que muestran una alta carga viral son candidatos para hacerles la secuenciación del virus.
Por otra parte, Toledo comentó que ha habido una notable reducción de personas realizándose pruebas diagnósticas del virus. “Estamos a la mitad de antes. Ahora, hay muchos reactivos y menos pacientes. Con la vacunación, la gente está más confiada”, dijo.
Agregó, además, que las medidas de contención del virus, como los toques de queda, han resultado positivos. Actualmente, la positividad del COVID-19 en la isla está en un 5% aproximadamente, dijo.
“Ese es el por ciento entre las personas que tienen síntomas (del virus) y los que se están haciendo la prueba. De los asintomáticos (personas contagiadas, pero sin síntomas del virus), no se sabe”, dijo Toledo.
En la última orden ejecutiva emitida por el gobernador, se amplió la ocupación de ciertos negocios, se autorizó la reapertura de teatros y se anunció que se permitirían visitas familiares a centros de cuidado prolongado e instituciones correccionales.
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