El matrimonio de Miguel Figueroa y Juanita Maldonado, residentes de la comunidad hace 35 años, es uno de los más afectados pues son dueños de la mayoría de las gallinas, gallos y palomas muertas que flotan por los patios inundados de su residencia y de otras casas.
El matrimonio de Miguel Figueroa y Juanita Maldonado, residentes de la comunidad hace 35 años, es uno de los más afectados pues son dueños de la mayoría de las gallinas, gallos y palomas muertas que flotan por los patios inundados de su residencia y de otras casas. (Vanessa Serra Díaz)

Nota del editor: te invitamos a mantenerte bien informado durante esta emergencia. Accede libre de costo a todas las noticias y actualizaciones relacionadas con el paso del huracán Fiona por Puerto Rico. Gracias por apoyar el periodismo responsable. Suscríbete hoy.

----

Morovis - El penetrante hedor de animales muertos, de aguas estancadas y de fango se ha apoderado de la comunidad del barrio Barahona en Morovis, que quedó bajo agua debido a las fuertes lluvias provocadas por el huracán Fiona.

A seis días del azote del fenómeno atmosférico, varios patios de las casas que comprenden la comunidad en la zona montañosa del país permanecen todavía inundadas con aves muertas, frutos flotando y vegetación estancada en las aguas. Lo que hasta la semana pasada eran terrenos verdes hoy, viernes, parecen pequeños mangles o lagos ante la cantidad de lluvia que cayó en la zona.

El matrimonio de Miguel Figueroa y Juanita Maldonado, residentes de la comunidad hace 35 años, es uno de los más afectados pues son dueños de la mayoría de las gallinas, gallos y palomas muertas que flotan por los patios inundados de su residencia y de otras casas.

Figueroa, de 80 años y castador de gallos, precisó a este medio que perdió unas 80 aves ubicadas en los rejones y las jaulas que también terminaron flotando en las aguas. Su casa es de dos pisos y el agua ocupó gran parte del primer nivel, donde se encontraban los animales.

El retirado exempleado del gobierno sostuvo que los gallos que pudo salvar fue gracias a que los subió en sacos al segundo nivel de la residencia mientras que otros los entregó a otros castadores. Los patos sobrevivieron porque “nadaron”. Previo a la llegada del ciclón, Figueroa movió parte de las gallinas inglesas a un rancho en el patio pensando que allí estarían seguras, pero el agua las ahogó.

“Esto fue horrible. Con María sucedió lo mismo; reventó el agua por allá (señala terrenos aledaños). Ahora se nos inundó la casa abajo. El agua se metió por todo el patio. Los gallos me los mató, las herramientas todas se fueron. Perdí en total unos 80 gallos y gallinas. Es que no tuve tiempo (para moverlos) porque el agua fue tan horrible. Las casas se inundaron y hubo vecinos que se tuvieron que ir. Todavía los patios están con agua y hay mucha peste. Yo quiero sacar las aves muertas, pero no me atrevo a limpiar porque queda agua”, narró Figueroa, mientras su esposa le advertía directamente que no puede remover las aves muertas por “la enfermedad del ratón”, en referencia a la leptospirosis.

Las 25 familias afectadas con la inundación en la zona atribuyen el estanque de aguas al tapado de unos  sumideros cercanos a la comunidad. El matrimonio señaló que “varios negocios de la zona han construido, tiraron relleno en un lado y movieron tierra que los taparon”.

Miguel Figueroa logró salvar varios gallos y gallinas al subirlos al segundo piso de su residencia.
Miguel Figueroa logró salvar varios gallos y gallinas al subirlos al segundo piso de su residencia. (Vanessa Serra Díaz)

“Eso fue la construcción de los negocios que taparon los sumideros y el agua ya empezó a bajar porque la alcaldesa hizo el dragado”, señaló Maldonado, quien confía que en el futuro “puedan arreglar el destape de esos sumideros”.

La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) restauró, el jueves, el servicio de agua potable a parte de la comunidad, por lo que pudieron limpiar las residencias. El barrio Barahona es el más grande de Morovis, con alrededor de 3,000 residentes. El matrimonio de Figueroa y Maldonado limpiaron gran parte de su casa a excepción del patio y la zona de los animales.

El 95% del municipio permanece sin servicio de energía eléctrica, resaltó la alcaldesa Carmen Maldonado. En horas de la mañana solo un barrio contaba con servicio, provisto por líneas que conectan con Corozal.

Maldonado afirmó que el personal de LUMA Energy “lleva toda la semana informando lo mismo que todo está en orden para energizar, pero no pasa nada y seguimos a oscuras”.

La falta de agua es la mayor preocupación de la primera ejecutiva en relación a las necesidades del municipio.

Parte de la carretera PR-159 colapsó bajo un sumidero provocado por las fuertes lluvias.
Parte de la carretera PR-159 colapsó bajo un sumidero provocado por las fuertes lluvias. (Vanessa Serra Díaz)

“Lo más difícil es la falta de agua y cómo transportamos los camiones cisternas a las comunidades, pues con la falta de diésel esto se agrava más todavía porque dependemos de eso para mover los camiones. Es mi mayor precaución ahora mismo. Estamos entre un 70% del pueblo que está sin agua. Nosotros estamos llevando agua embotellada casa por casa”, indicó la alcaldesa, cuyas brigadas completaron las labores de limpieza en las calles y barrios, además de remover escombros de las vías de rodaje.

Entre las carreteras estatales que colapsaron y que están clausuradas se encuentran las PR-159, 145 y la 617. En el caso de la PR-159, que conecta a Morovis con Corozal, dos áreas de la carretera colapsaron bajo sumideros; la misma situación se registró en la PR-145 y PR-617.

“FEMA autorizó fondos (para la reparación de) estas carreteras estatales desde el huracán María, pero (la Autoridad de) Carreteras nunca lo atendió y se quedaron con los fondos y proyectos pendientes porque jamás las trabajaron”, puntualizó la alcaldesa.

💬Ver comentarios