El doctor David Capó. (GFR Media)
El doctor David Capó. (GFR Media)

El doctor David Capó, cuyo contrato de dos meses para hacer funciones de epidemiólogo del Estado venció el domingo, decidió no aceptar una extensión del trato ofrecido por el secretario de Salud, Lorenzo González, porque las nuevas responsabilidades no incluían asuntos relacionados directamente a epidemiología, confirmó el exfuncionario.

Pero, El Nuevo Día supo por fuentes que Capó, quien comenzó en sus funciones con un contrato de $16,000 mensuales el 1 de abril, había sido marginado de toda función relacionada a epidemiología y del manejo de la pandemia de COVID-19 por funcionarios de la División de Salud Ambiental del Departamento de Salud.

“Si es asunto de darle recomendaciones al secretario de Salud de mi país, para que mi gente esté bien, por eso yo no puedo cobrar”, dijo Capó, un médico generalista y epidemiólogo que antes de ser reclutado para fungir como epidemiólogo del Estado laboró con el Instituto Nacional de Salud y con el Centro de Control de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos.

La decisión de Capó supone que Puerto Rico se queda sin epidemiólogo del Estado nuevamente en medio de la peor pandemia del siglo. La anterior epidemióloga del Estado, Carmen Deseda, renunció a mediados de marzo. No se supo hasta que la gobernadora Wanda Vázquez lo reveló en una conferencia de prensa el 26 de marzo.

Capó no fue reclutado oficialmente como “epidemiólogo del Estado”. Pero se informó que sus funciones serían de “liderar los esfuerzos de la Oficina de Epidemiología” del Departamento de Salud, según dijo al momento de su nombramiento Eric Perlloni, entonces portavoz de la agencia. Además, Salud no ha designado otro epidemiólogo del Estado desde la renuncia de Deseda.

Capó comenzó en sus funciones el 1 de abril. El secretario González dijo el viernes, y una portavoz de prensa del Departamento de Salud reiteró esta mañana, que la intención era renovar el contrato de Capó, a quien, según supo El Nuevo Día, no se le ha pagado ni un centavo de los $32,000 que devengó mientras estuvo en funciones. Capó y González hablaron cerca del mediodía de hoy. Tras escuchar la oferta de González, Capó decidió no aceptarla.

El secretario González no estuvo disponible para reaccionar a la determinación de Capó.

Capó fue designado en principio por recomendación del “task force” médico que asesora a la gobernadora en el tema de COVID-19. En el Departamento de Salud se le vio de inmediato con recelo porque no viene de las filas de la política partidista y no tenía relacióncon ninguno de los grupos de influencia dentro de la agencia, según fuentes.

Dos fuentes entrevistadas por separado dijeron que, desde su segunda semana en el cargo, Capó comenzó a ser marginado por personal de la agencia que asumió las funciones que se supone sean del epidemiólogo del Estado. Se enteraba de reuniones y de esfuerzos relacionados al manejo de la pandemia después de que habían ocurrido. Se le bloqueaba de acceso a la prensa. Las iniciativas que él tomaba, las replicaban otros en la agencia sin darle participación, lo que causaba duplicación de esfuerzos en medio de la pandemia.   

Al principio se le veía solo como un enlace al “task force”. Cuando algunos miembros del “task force” comenzaron a verse involucrados en controversias y el grupo, por lo tanto a perder influencias, se le dejó básicamente sin ninguna función. Fuentes dijeron también que las participaciones de Capó fueron bloqueadas por personal de Salud es que la confianza de contratistas externos con grandes influencias en la agencia.

Una de las principales frustraciones del funcionario fue que no se le permitió poner en marcha el sistema de rastreo de contactos que diseñó el doctor Juan Carlos Reyes, miembro del “task force”,  y que entregó al Departamento de Salud a principios de abril. El plan nunca se puso en marcha y en las últimas semanas Capó ni siquiera ningún contacto con el incipiente sistema de rastreo de contactos que la agencia ha intentado implantar sin éxito.

Cuando se le preguntó a Capó al respecto, se limitó a declarar que el ofrecimiento que se le hizo era para asesorar en términos generales a González, sin nada que tuviera que ver con epidemiología. “De aquí en adelante voy a seguir contribuyendo en todo lo que se necesite, pero solo como un epidemiólogo que ama a este país”, sostuvo Capó, quien espera poder regresar a su anterior empleo en Abarca Health, una empresa privada de manejo de beneficios de farmacia.