

26 de enero de 2026 - 7:03 PM


El Departamento de Salud (DS) aguarda por la depuración de los datos más recientes para determinar si declarará finalmente una epidemia por la influenza, lo que permitiría establecer medidas adicionales para contener el virus, acceder a fondos para aumentar la educación a la ciudadanía y ampliar la administración de vacunas en adultos.
El secretario de Salud, Víctor Ramos, indicó este lunes que, durante las pasadas semanas, comenzaron la coordinación interagencial en preparación a la posible declaración, que estiman costaría cerca de $2.1 millones, de los cuales $1.2 millones provendrían de fondos federales que se pueden acceder una vez se declare la epidemia, según los criterios de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés). Para cubrir el resto, la agencia trabaja junto a la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP).
“La gente no debe preocuparse, la gente debe ocuparse, irse a vacunar los que todavía no se han vacunado, cortar las cadenas de contagio no yendo enfermos a trabajar o estudiar. Esa es una manera de ocuparnos y cooperar con bajar estos números”, expresó el doctor Ramos, en entrevista telefónica con El Nuevo Día.
En la primera semana epidemiológica de 2026 (del 4 al 10 de enero), se registraron 3,383 nuevos casos de influenza, lo que representó un aumento respecto a la anterior y elevó a 39,052 el total en la temporada 2025-2026, que inició en julio.
Esa fue la quinta semana que los contagios se posicionaron sobre el umbral epidémico. Para declarar una epidemia, los contagios se tienen que mantener altos por seis semanas, según los criterios del CDC, explicó Ramos. El próximo informe se publica este martes.
La influenza ha cobrado la vida de, al menos, 126 personas –principalmente adultos mayores–, de las cuales solo cuatro estaban vacunadas. Las regiones con mayor contagio han sido Ponce, Caguas y Bayamón.
Para el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, Carlos Díaz, “en la práctica, hace rato en Puerto Rico hay epidemia”.
“Todos los médicos que están a diario en las salas de emergencia, en nuestras prácticas, están claros de que aquí existen altos niveles superanormales de casos de influenza. Aquí se ha querido esperar por un número, por estadísticas, desconocemos cuál fue la razón, pero había que declararla antes”, sostuvo el cardiólogo, quien entiende que se pueden tomar determinaciones de acuerdo a las circunstancias, de forma que los contagios bajen y se eviten más muertes.
Díaz argumentó que los criterios del CDC son guías y que la declaración de epidemia debe darse de acuerdo a las condiciones prevalecientes. Ramos, por su parte, explicó que solo debe informar de la epidemia al CDC, pero no necesita su autorización para hacer la declaración.
Algunos de los principales síntomas de la influenza son: fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, mucosidad nasal o nariz tapada, dolores musculares y corporales, dolores de cabeza y fatiga o cansancio.
Los médicos instaron a no minimizar los síntomas y acudir al doctor, de notar señales o haber estado expuestos al contagio, para tomar medidas lo antes posible. Además, recalcaron la importancia de la vacunación.
“Las vacunas son el mejor mecanismo de protección que hemos tenido en la historia de la medicina. Su efectos, su seguridad y su aplicación científica está ampliamente probada y demostrada”, subrayó el secretario de Salud.
Díaz, en tanto, instó a hacerse pruebas en laboratorios, de manera que se ayude al Estado a tener estadísticas más certeras de los casos de influenza.
Entre las medidas que habilitaría la declaración de la epidemia, está el acceso a fondos federales de emergencia, flexibilidad en los procesos de compra y contratación, explicó Ramos. Además, las vacunas para adultos que tiene Salud y que, de ordinario, están reservadas para los beneficiarios del Plan Vital, también estarían disponibles para cualquier paciente.
Asimismo, la declaración puede incluir la distribución de kits de protección personal, con desinfectantes para manos y pruebas rápidas, entre otras.
“Esto no es COVID. Aquí no tiene que haber encierro de personas, no tiene que haber uso de mascarilla obligatorio porque, a diferencia del COVID –que cuando era una enfermedad emergente, que nadie tenía protección ni por vacunas ni por infección y además no sabíamos qué tratamiento iba a funcionar–, nosotros conocemos claramente cómo funciona la influenza, qué tratamientos hay y lo que hay que hacer”, estableció Ramos, quien instó al sentido común en el uso de mascarilla en lugares donde haya personas enfermas, como hospitales y oficinas médicas.
En términos de los trabajos de coordinación con las agencias, el Departamento de Salud trabaja protocolos, para evitar contagios, con el Departamento de Educación y con el Departamento de Corrección y Rehabilitación. Además, para atender a los adultos mayores, colaboran con el Departamento de la Familia y la Procuraduría de las Personas de Edad Avanzada. Mientras, con el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, hacen el llamado a los empleadores a dar el espacio para que su personal se haga las pruebas, a no obligarles a trabajar enfermos y evitar complicaciones.
Las noticias explicadas de forma sencilla y directa para entender lo más importante del día.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: