Familias e individuos que han recurrido a estructurar organizaciones que asisten al prójimo relatan cómo esos actos les han ayudado a curar sus propias heridas.

Muchas veces, la gratitud surge de situaciones extraordinarias que motivan a personas o familias a crear grupos de apoyo y organizaciones sin fines de lucro, afirma el sicólogo Julio Santana, de la Universidad Albizu.

“Mejora su calidad de vida. Por ejemplo, cuando ha habido muertes, en un esfuerzo de gratitud y apoyo, surgen fundaciones para ayudar a otros con condiciones similares”, dice.

Además de educar e impulsar cambios, estas entidades no gubernamentales ayudan a desarrollar investigaciones, tratamientos, leyes y políticas públicas, indica.

“También, generan visibilidad y sensibilidad”, reitera.

Estas ideas están respaldadas por un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, que sostiene que dar gracias ayuda a ser más felices, a notar lo bueno alrededor y a conectarse con un sentimiento más grande que, muchas veces, se transforma en ayuda al prójimo.

“Puede ayudarlo a mantenerse positivo, calmarlo en un momento estresante y ayudarlo a recordar la comunidad que lo rodea”, advierten, por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

La sicóloga social Mercedes Rodríguez López coincide en que es común que, en situaciones de crisis o catastróficas, el dolor y la angustia se transformen en un bien colectivo.

“Es parte de la condición humana, agarrarse de la esperanza, dar más de lo que uno tiene, superar sus situaciones”, señala.

En situaciones de dolor, explica la experta, se recomienda identificar un proyecto como acción de gracias o hacer una donación o un acto constructivo en memoria de un ser querido.

“Es sanador, incluso, en medio de la enfermedad, vemos personas siendo voluntarias o portavoces de prevención temprana. Sacan tiempo para ayudar a otros. Eso revierte en sanación propia. Es abrir un espacio de su corazón”, puntualiza Rodríguez López.

Un sueño que se convirtió en realidad

Alana Carrasquillo Martínez nació el 15 de mayo de 2002 y, a las pocas horas, convulsionó. Un medicamento experimental detuvo sus convulsiones por un tiempo, pero, ante posibles efectos secundarios, incluyendo ceguera, sus padres dejaron de suministrárselo cuando tenía dos años. Desde entonces, su desarrollo ha continuado, paralelo a un diagnóstico de perlesía cerebral severa.

“La vida de Alana ha sido una bendición. Soy otro Milton después que nació. Marcó mi vida y cada día la marca más”, contó su padre, Milton Carrasquillo, emocionado.

En los últimos 20 años, la familia de Alana ha conocido a muchas otras con hijos con condiciones especiales. La mayoría, advirtió Milton, son personas de escasos recursos sin la capacidad de adquirir los equipos y tratamientos que sus hijos urgen.

“Hay tanta necesidad en Puerto Rico. Por eso, quiero darle las gracias a la vida por traerme a Alana (y poder ayudarla)”, dijo.

Al ver tantas personas pasando dificultades para asistir a sus hijos, Milton, su familia y amistades cercanas quisieron colaborar. La idea de crear una fundación para ayudar a otros padres con niños con necesidades especiales comenzó en 2007. Pero fue ahora, en 2022, cuando cumplió 50 años, que el padre de Alana finalmente la materializó. Y nació “El sueño de Alana”, con el cual ya han ayudado a tres familias: dos de Caguas y una de Peñuelas.

“La perlesía cerebral no se puede curar, pero, a través de apoyo y ayuda, podemos aportar a brindar a aquellas personas que la padecen y a sus familiares una mejor calidad de vida”, comentó, por su parte, la tía de la joven y directora ejecutiva de la organización, Dana Carrasquillo.

Dar asistencia económica y orientación sobre dónde buscar ayudas es parte del propósito de la entidad no gubernamental, pero no el único. También, esperan abrir próximamente un salón donde los padres puedan dejar a sus hijos unas horas los sábados. Un equipo de terapistas, enfermeros y voluntarios ayudará en este esfuerzo, que tendrá un sistema de cámaras para que los padres se conecten y puedan ver a sus hijos mientras estén allí.

“Es darles un respiro, para que puedan hacer actividades juntos, por el bien de sus matrimonios”, abundó Milton, tras resaltar que la madre de Alana, Michelle Martínez, está igualmente comprometida en el cuido y bienestar de su hija.

“Queremos, también, ayudar a estos jóvenes a hacer empresarismo y conseguirles trabajo”, agregó Milton.

Milton Carrasquillo y su hija Alana, quien fue diagnosticada con perlesía cerebral severa.
Milton Carrasquillo y su hija Alana, quien fue diagnosticada con perlesía cerebral severa. (Carlos Rivera Giusti)

Otro fin de la organización es llevar el mensaje de que hay que darles más visibilidad a niños, jóvenes y adultos con condiciones especiales. En su caso, contó, Alana es muy conocida en su entorno, ya que pasea con ella a donde quiera que va.

“Alana va a la playa, se monta en motora. La expongo mucho al mundo, no la dejo encerrada. Es parte de lo que quiero hacer también, decirles a los padres que se puede”, dijo.

“Queremos crear empatía y compromiso con estos niños. Sobre todo, dar gracias a Dios por la oportunidad de servir y ayudar a través de ‘El sueño de Alana’”, reiteró, por su parte, Dana.

Ambos informaron que la entidad se nutre de ayudas individuales o donativos. Interesados en ayudar pueden comunicarse al (787) 238-1018 o donar mediante ATH Móvil y buscar en donaciones ElSuenodeAlana. También, pueden aportar a la cuenta del Banco Popular #249-217663.

Transformando el retiro en ayuda a otros

“Quiero agradecer todo lo que el deporte ha hecho por mí”, resumió simple y llanamente Jaime Espinal.

El joven atleta llevaba tiempo diciéndolo, pero finalmente, hace un mes, se retiró del deporte que lo llevó a conseguir una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en el deporte de lucha, estilo libre. Y, precisamente por la gloria y logros que alcanzó en su carrera deportiva, Espinal oficializó este año una fundación que lleva su nombre y está inscrita desde 2017.

“Lo vengo pensando desde el 2012. Cuando logré esa medalla, se abrieron muchas puertas, conocí muchas personas y me dije: ‘Puedo impactar a la sociedad más de lo que uno piensa, no solo en Puerto Rico, sino en Latinoamérica también’. Ahora, tengo más tiempo y lo puedo hacer”, dijo sobre sus expectativas con la Fundación Jaime Espinal.

El medallista olímpico en la disciplina de lucha, Jaime Espinal, creó una Fundación que lleva su nombre para apoyar a jóvenes deportistas.
El medallista olímpico en la disciplina de lucha, Jaime Espinal, creó una Fundación que lleva su nombre para apoyar a jóvenes deportistas. (Carlos Rivera Giusti)

En su corazón, resaltó, siempre tuvo la ilusión de ayudar a otros atletas para que no pasen las vicisitudes que él vivió en su carrera deportiva, en gran parte, por falta de orientación y desconocimiento. Ayudarlos a conseguir intercambios, hospedaje, comida y ayuda sicológica, si lo necesitan, es parte de su norte. Precisó que la meta es que los atletas puedan enfocarse en su entrenamiento y lleguen al máximo posible de su nivel.

“Pretendo sacar a niños de la calle, ayudarlos con el deporte, no solo de alto rendimiento, sino de todos los niveles. Puede ser de cualquier deporte. También, adoptar a jóvenes (atletas), darles una mensualidad y ayudarlos con sus problemas. Es una ayuda a largo plazo”, añadió.

Los primeros pasos de su fundación, contó, los ha sembrado en visitas y charlas que ha dado en escuelas del país, donde ha servido de inspiración para muchos niños y jóvenes con su ejemplo en el deporte. Además, hace ya varios años, ayuda económicamente a atletas jóvenes del Club de Lucha Olímpica Sparta, donde inició y giró su carrera. El primer atleta que la fundación está ayudando formalmente es el luchador olímpico Luis Centeno.

“Le dije que, si cualificaba para los Centroamericanos, le iba a cambiar la vida”, relató.

Los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe serán, entre junio y julio de 2023, en San Salvador, El Salvador.

“Por eso, le doy gracias a Dios, por darme las habilidades (deportivas), por haberme puesto en esta situación (de ayudar a otros) y por entender que todo pasa por un propósito. Esto da paz, ayudar a otros a que no pasen cosas que pasé. Ir a unas Olimpiadas es algo superbonito y quisiera que otros tuvieran la oportunidad también”, expuso.

Interesados en ayudar pueden comunicarse con la Fundación Jaime Espinal al (787) 235-3535. También, pueden hacer una aportación monetaria a la cuenta del Banco Popular #019-991991.

Siembran esperanza desde el dolor

Tanith Vélez Martínez falleció en 2013, a los 33 años. Padecía de lupus eritematoso sistémico y, luego, de insuficiencia renal crónica. Se dializó por siete años hasta que un familiar le donó un riñón. Cinco años y medio después del trasplante, se contagió con histoplasmosis, una enfermedad que se transmite por exposición a excrementos de aves o murciélagos.

Tras su muerte, su madre, la doctora Ana Maritza Martínez Vizcarrondo, se encontró con una libreta en la que Tanith había escrito sus planes para crear una organización que orientara y ayudara a prevenir condiciones renales.

“Cuando lo vi, dije: ‘Esto no se va a quedar en un sueño’”, contó Martínez Vizcarrondo.

Junto a su esposo, Vladimir Vélez Feliciano, y otros familiares, ingresaron al Club de Leones y gestionaron la adopción de centros renales, identificando y ayudando en las necesidades más apremiantes. El proceso fue sanador para todos. Pero, en el camino, a su otra hija, Gyanna, se le complicó la diabetes y estuvo siete años en diálisis hasta que, cinco años después de la muerte de su hermana, también falleció. Tenía 41 años.

22 de noviembre de 2022. San Juan, PR. 
Historias de interés humano en el marco del día de Acción de Gracias con varios directivos de organizaciones sin fines de lucro que nacieron en agradecimiento a alguna situación personal. En la foto Maritza y Anardi Martínez son los fundadores de la Fundación Mariposa Renal, en honor a sus hijas, ambas fallecidas tras sufrir condiciones de salud asociadas a la salud renal. FOTO POR: Carlos Giusti/GFR Media
22 de noviembre de 2022. San Juan, PR. Historias de interés humano en el marco del día de Acción de Gracias con varios directivos de organizaciones sin fines de lucro que nacieron en agradecimiento a alguna situación personal. En la foto Maritza y Anardi Martínez son los fundadores de la Fundación Mariposa Renal, en honor a sus hijas, ambas fallecidas tras sufrir condiciones de salud asociadas a la salud renal. FOTO POR: Carlos Giusti/GFR Media (Carlos Rivera Giusti)

En retrospectiva, Martínez Vizcarrondo explicó cómo el dolor que sintieron ella, su esposo y otros parientes por la pérdida física de estas dos mujeres se transformó en esperanza, al reforzar su deseo de ayudar a otros.

“Empezamos a hacer un legado para mis hijas. La Fundación Mariposas Renales se incorporó, en septiembre de 2020, y adoptamos la única unidad pediátrica de diálisis que hay en Puerto Rico, en Centro Médico, en el Hospital Pediátrico”, dijo Martínez Vizcarrondo.

Entre los servicios que la organización brinda, está darles una tarjeta de gasolina, con un valor de $100, a padres y madres de pacientes renales pediátricos que se dializan. También, otorgan incentivos de $100 para el fondo que se les requiere a pacientes renales en la lista de trasplante. Y, además de regalar suplementos nutricionales a pacientes en diálisis, les ofrecen talleres educativos y hacen actividades de recaudación de fondos.

Su más reciente proyecto es una producción musical con temas navideños que está abierta a donativos. Esta contó con Carmelo Meléndez Bermúdez como productor y la voz de la cantante Choco Orta, quien también hizo un vídeo de una de las canciones.

“Exhorto a la comunidad general a que sepan que hay pacientes con muchas necesidades. Organizaciones como nosotros solo aliviamos algunas (necesidades), pero quisiéramos tener más recursos y apoyo. A nosotros, esto nos ha ayudado como familia y con el apoyo de amistades. Tener un propósito en la vida. Estoy haciendo camino para volver a abrazar a mis hijas. Esto me da alegría, sentir que estoy siendo útil. Donde quiera que voy, digo que estoy eternamente agradecida. Le doy gracias a Dios por mis dos hijas. A veces, uno no entiende los misterios de Dios”, sostuvo, al agradecer la ayuda de sus dos hermanos (Anardi y Ángel Luis), compañeros de la Escuela Libre de Música (clases 1970 y 1971), José Vallecillo, Francis González y Joel López, entre otros amigos en el camino.

Interesados en donar pueden hacerlo a través del (787) 640-0080. También, pueden llamar para información al (787) 646-7166 y (787) 448-6423, o buscar la Fundación Mariposas Renales, Inc. en redes sociales.

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