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Educación necesitaría unos 3,590 empleados de comedores escolares para proveer alimentos durante la emergencia por el COVID-19. (GFR Media)
Educación necesitaría unos 3,590 empleados de comedores escolares para proveer alimentos durante la emergencia por el COVID-19. (GFR Media)

El Departamento de Educación no abrirá los comedores escolares para preparar alimentos calientes en momentos en que las escuelas públicas permanecen cerradas a causa del toque de queda decretado por para frenar la transmisión del coronavirus.

El secretario de Educación, Eligio Hernández Pérez, señaló que la agencia hará llegar a las comunidades los alimentos que tiene en los almacenes de la Autoridad Escolar de Alimentos a través de donaciones a organizaciones sin fines de lucro, pero sin exponer a sus empleados al contagio.

“Nosotros vamos a asegurar la alimentación de nuestros conciudadanos a través de las organizaciones sin fines de lucro… Esa es nuestra estrategia”, indicó el secretario.

Ya la agencia donó unas 110,000 de alimentos al Banco de Alimentos y al Salvation Army, destacó el funcionario. Los alimentos que se mantenían en los almacenes de los comedores se distribuyeron entre otras 15 organizaciones sin fines de lucro, con la asistencia de la Organización  Voluntarios de Puerto Rico Activas en Desastres.

La semana pasada, la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) le ordenó a Educación a diseñar un plan para ofrecer comidas a los estudiantes de escuelas públicas durante la emergencia por el COVID-19. La directriz surgió tras la aprobación en el Congreso de la ley federal de Primera Respuesta de Coronavirus a Familias, la cual ordena a las jurisdicciones que reciben fondos federales proveer alimentos a estudiantes de escasos recursos económicos a continuar brindado el servicio.

No obstante, Hernández Pérez señaló que, a diferencia de otras jurisdicciones estadounidenses, en Puerto Rico se decretó un toque de queda el 15 de marzo que impide que empleados no esenciales salgan a la calle a laborar. Esto incluye a los empleados de comedores escolares.

En algunos distritos escolares, se ha optado por distribuir los alimentos congelados mediante operaciones de servicarros, lo cual minimiza el contacto entre personas. Hernández Pérez sostuvo que esto no es una opción en Puerto Rico.

“Nosotros tenemos la siguiente circunstancia y es que, contrario a otras jurisdicciones, en el caso de Puerto Rico se cocinan los alimentos diariamente. En otras jurisdicciones, las comidas son prehechas y es más fácil hacer la distribución de comidas prehechas que cocinar arroz con gandules”, indicó el secretario.

Pero aún estas operaciones han tenido riesgos. El distrito escolar de la ciudad de Pasadena, en California, suspendió el lunes de la semana pasada su servicarro luego que un empleado de cocina presentara síntomas asociados al COVID-19. La ciudad retomó el servicio el día siguiente, pero a través de un contratista externo mientras se desinfectaban las cocinas.

Hernández Pérez recalcó que el 65% del personal de comedores escolares están entre los 52 años y 70 años, uno de los grupos poblacionales más vulnerables al COVID-19. Reabrir los comedores escolares requeriría, como mínimo, la activación de unos 3,590 profesionales de servicios de alimentos, indicó el secretario.

La presidenta de la Asociación de Empleados de Comedores Escolares, Nelly Ayala León, manifestó que activar a los trabajadores que representa supondría un grave riesgo a su salud.

“La operación de un comedor escolar es una bien compleja, intensa y no hay manera de realizarla si no es en grupos de trabajadores, cuando lo que se promueve en este momento es el evitar la aglomeración de personas en los comercios y donde se preparan, aproximadamente, miles de raciones”, argumentó Ayala León.