Aguas estancadas por las inundaciones del huracán Fiona son un potencial riesgo de enfermedades, como dengue y leptospirosis.
Aguas estancadas por las inundaciones del huracán Fiona son un potencial riesgo de enfermedades, como dengue y leptospirosis. (Ramon "Tonito" Zayas)

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Aguas estancadas por las inundaciones que provocó el huracán Fiona son un potencial riesgo de un aumento de casos de dengue, advierten varios pediatras.

“La gente tiene que asegurarse que no tengan depósitos de agua acumulada cerca de sus hogares. Sin luz, se sabe que los mosquitos entran a las casas. Hay que usar repelente, actuar preventivamente”, comentó la doctora Carmen Suárez.

La pediatra advirtió que, previo al paso del huracán, ya se estaba notando un leve aumento de casos, lo que según dijo no se había visto en los últimos años. Dengue es una enfermedad endémica, es decir, que se reportan casos durante todo el año.

Según explicó, hay cuatro tipos de dengue, por lo cual una persona se puede contagiar con este virus hasta cuatro veces. Generalmente, dijo, en la primera infección la persona no se da cuenta. La segunda, sin embargo, es más seria y suele afectar más a nivel pediátrico, generalmente en la etapa de la adolescencia.

La doctora Tati Medina, también pediatra, resaltó que aunque el dengue es endémico anualmente hay un potencial de aumento de casos durante la época de lluvia, que según indicó transcurre entre los meses de junio y noviembre.

“Desde el 2014 no hemos tenido épocas fuertes de dengue, pero estamos en alerta en estos meses de mucha lluvia y ahora más después del huracán con la acumulación de agua. El uso de repelente es bien importante y pueden usarlo hasta infantes de dos meses en adelante, incluso hay también repelentes naturales”, dijo Medina.

La pediatra explicó que es importante que las personas sepan cuándo deben volver a aplicarse repelente. Esto depende de la concentración del ingrediente DEET. Si tiene 10% dura unas dos horas, mientras si tiene 30% puede ofrecer hasta cinco horas de protección, indicó.

Para evitar el desarrollo de criaderos, la pediatra recomendó revisar los patios para eliminar lugares donde se pueda acumular agua y puedan nacer larvas de mosquitos. Los platos de los tiestos, plantas que acumulen agua y neumáticos fueron algunos de los lugares mencionados.

Medina advirtió que aunque la mayor parte de los contagios surgen en menores de cinco a 19 años, los más que mueren son los adultos mayores.

“Ya nos llegó una alerta de (el Departamento de) Salud para vigilancia de leptospiroris, que tiene tratamiento pero depende de un diagnóstico rápido”, dijo la pediatra que anualmente imparte un curso sobre dengue que deben tomar todos los médicos del país para renovar sus licencias.

Según comentó, la leptospirosis puede confundirse inicialmente con dengue. Incluso, mencionó que anualmente en Puerto Rico mueren personas contagiadas con ambas enfermedades.

Según lo define Salud, la leptospirosis es una enfermedad bacteriana que puede aumentar tras huracanes e inundaciones, cuando las personas se meten en agua contaminada o la usan para beber o bañarse.

De acuerdo con datos de Salud, este año, hasta el 26 de agosto, se habían confirmado 196 casos de dengue, con otros 40 registrados como probables. Además, se han generado 87 hospitalizaciones por dengue y han surgido nueve casos de dengue severos. Hasta la fecha no se han reportado fatalidades por dengue este año, pero el año pasado hubo dos.

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