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El consenso es que en la medida que el distanciamiento social sea exitoso, menor será el dolor que experimentarán las familias puertorriqueñas durante esta pandemia.
El consenso es que en la medida que el distanciamiento social sea exitoso, menor será el dolor que experimentarán las familias puertorriqueñas durante esta pandemia. (Vanessa Serra Díaz)

Pese a las drásticas medidas de aislamiento social decretadas por el gobierno, el período en que se duplican los casos positivos de la enfermedad COVID-19 en la isla se redujo de 3.5 a 3 días. Esto quiere decir que el virus se está propagando más rápido, según datos del grupo de trabajo creado por la gobernadora Wanda Vázquez para manejar la pandemia.

Esta aceleración puede marcar una enorme diferencia dentro de unas semanas respecto de la cantidad de personas contagiadas y fallecidas por la pandemia.

Por ejemplo, si el ritmo de contagios siguiera duplicándose cada 3.5 días, y el pico de casos se alcanza para el 11 de abril, cuando termine la emergencia, en teoría, los contagios deberían rondar los 4,096 casos, confirmó la demógrafa Judith Rodríguez.

No obstante, si el ritmo de contagios continua después de esa fecha, la semana siguiente los casos podrían alcanzar los 16,385 y, siete días después, sumarían cerca de 65,540.

El alza de personas contagiadas implica, evidentemente, un incremento en las fatalidades.

Si en Puerto Rico los casos de COVID-19 muestran una mortandad similar a la que se experimentó en Corea del Sur y 1,693 personas (el 0.05% de la población) dan positivo al virus, las muertes rondarían en 16 personas. Esta cifra aumentaría mucho más si se aplican otras tasas de mortalidad, como, por ejemplo, la que se experimentó en China, según las tasas reseñadas por el diario The New York Times.

Ahora, si la tasa de contagios se eleva del 0.05% al 3% de la población, siguiendo el mismo ejercicio de comparación con Corea del Sur, Puerto Rico podría sumar 101,608 personas enfermas y tener 975 muertes. De ahí, la urgencia de detener el avance de la epidemia para atajar escenarios con tasas de contagios descontroladas.

“Esto son datos bajitos (conservadores). La gente debe entender que si esto continúa progresando podría ir muy mal”, dijo Rodríguez. “Todos tenemos que ser exitosos previniendo los contagios para evitar lo peor de la pandemia”.

El exdirector del Instituto de Estadísticas Mario Marazzi indicó que las proyecciones podrían ser mucho mejor en la medida en que mejore la recopilación de datos que muestren la propagación de la enfermedad de la isla. Para eso se necesita aumentar las pruebas diagnósticas, asunto que ha sido reconocido por el propio gobierno y que se intenta urgentemente corregir con la compra de más pruebas en un mercado que no da abasto por las numerosas crisis médicas.

“No se requiere un doctorado ni ser (Albert) Einstein para entender que se necesita más información. Si la gente tiene que pasar por muchos obstáculos para que le hagan la prueba, los resultados van a ser muy representativos de la población y ahí, en mi opinión, se esconden los brotes y las aceleraciones que estamos viendo”, dijo Marazzi.

“Al final del día, en cierto sentido, el atraso en las pruebas es un reflejo de lo que está pasando en Estados Unidos, que es de donde estamos dependiendo analíticamente, para los recursos médicos y la política pública”, añadió.

Muchas de estas tasas de mortalidad que se han reportado en países que superaron la peor parte de los contagios están bajo revisión por la comunidad científica internacional en la medida que se obtienen más datos asociados al comportamiento de esta enfermedad, que ha contagiado a más de un millón de personas y ha provocado la muerte de más de 60,000.

El consenso, sin embargo, es que en la medida que el distanciamiento social sea exitoso, menor será el dolor que experimentarán las familias puertorriqueñas durante esta pandemia, una de las más intensas en cientos de años.

El cono de incertidumbre

El problema es que con los datos actuales no se puede precisar cuándo se estabilizarán los contagios, ni cuándo será ese momento pico de la pandemia en la isla. Los datos actuales son insuficientes para una proyección certera, expresó Marazzi. La semana pasada, el nuevo secretario de Salud, Lorenzo González Feliciano, expresó que con los limitados datos que tienen, el pico de contagios podría esta entre el 15 de abril y el 8 de mayo. Es decir, entre la cuarta y octava semana de cuarentena.

“Tenemos que comenzar a pensar que nuestro pico podría estar entre el 15 de abril y el 8 de mayo”, dijo González Feliciano. “Y podría ser después (del 8 de mayo)”, afirmó, por su parte, el epidemiólogo Juan Carlos Reyes, miembro del grupo asesor de la gobernadora durante un programa informativo por la televisora del gobierno WIPR.

Algunas experiencias a nivel internacional podrían dar, al menos, una idea de lo que podría pasar. En Italia, por ejemplo, los contagios comenzaron a estabilizarse casi cuatro semanas después del toque de queda que se impuso ante la avalancha de casos que sobrecargaron hospitales y han provocado más de 14,500 muertes en el país europeo, según la Universidad de Johns Hopkins.

La experiencia en China manejando la epidemia fue distinta. Allí, se estableció una cuarentena, el 23 de enero, y no fue hasta el 12 de febrero que comenzaron los primeros indicios de estabilización -alrededor de tres semanas después- y no es hasta días recientes que, poco a poco, los trabajadores están regresando a sus labores.

La efectividad de las medidas de aislamiento social, no obstante, solo son efectivas si son adoptadas por los ciudadanos, dijo la demógrafa Rodríguez.

Efectividad de la cuarentena

Más allá de los arrestos y denuncias contra los que violan las órdenes ejecutivas creadas para atender la emergencia, el gobierno no mide cuánto las personas siguen el aislamiento social. Sin embargo, el gigante informático Google comenzó recientemente a llenar ese vacío al publicar una serie de informes en los que se mide cómo se han reducido las visitas de las personas a los parques, las zonas comerciales, los restaurantes, supermercados, entre muchos otros tipos de lugares, a partir del toque de queda. Esto lo logran mediante la recopilación de la información de los usuarios de la aplicación de navegación Google Maps.

La información alusiva a Puerto Rico revela que, entre el 16 y 29 de marzo, hubo una reducción de 77% en las visitas a restaurantes, cafés, áreas comerciales, museos y cines, entre otros sitios recreativos o de venta al detal. Las llegadas a los trabajos, por su parte, se redujeron en 48%, mientras que las visitas a supermercados y farmacias han disminuido en 51%. Los viajes de regreso a residencias, por su parte, aumentaron en un 21%.

Estos datos contrastan, por ejemplo, con las tendencias en Estados Unidos. Aunque las medidas de distanciamiento social varían en cada estado, en términos generales las visitas a comercios de venta al detalle o recreativos ha bajado en 47%, las travesías a supermercados y farmacias en 22%, y los viajes al trabajo en 38%.

“Parece que Puerto Rico está siendo riguroso con el tema en comparación con otros lugares”, expresó Marrazi.

“No se sabe si eso es suficiente, pero la información ayuda a hacer mejores medidas de prevención y da mejor conocimiento del comportamiento de la gente para tomar previsiones”, sostuvo, por su parte, Rodríguez.

La experiencia de Corea

Corea del Sur, uno de los primeros países afectados por el COVID-19, actualmente tiene poco más de 10,150 casos confirmados de la enfermedad, de los cuales, al menos, 177 han fallecido. De hecho, el jefe de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, alabó la respuesta surcoreana porque demuestra que, aunque es difícil, el virus se puede contener efectivamente, y urgió a los países a “adoptar las lecciones aprendidas en Corea del Sur”.

Allí, no se han decretado toques de queda o cuarentenas generalizadas. El gobierno, en cambio, ha adoptado medidas agresivas para identificar rápidamente a los contagiados practicando muchas pruebas diagnósticas, ordenando cuarentena a individuos infectados -cuyos pasos siguen a través de aplicaciones en teléfonos inteligentes-, e investigando quiénes pudieron estar en contacto con esta persona (“contact tracing”) para practicarles exámenes de modo que se identifique temprano la propagación casi caso a caso.

No fue hasta hace unos días que el gobierno de Puerto Rico estrenó su versión de “contact tracing” a gran escala, como se necesita con el COVID-19.

El sistema surcoreano va de la mano con un programa de alertas comunitarias en caso de un positivo se detecte en un área cercana. En estas publicaciones, se difunde hasta información de los lugares que visitaron los infectados para que todo aquel que haya coincidido vaya a uno de los centros establecidos para hacerse las pruebas diagnósticas.

Estas medidas las pudieron imponer, en parte, porque cuando se comenzaba a propagar la pandemia, el gobierno alertó a varias compañías surcoreanas sobre la necesidad de desarrollar y producir en masa las escasas pruebas diagnósticas que detectan las infecciones.

En China, en cambio, donde se originó la pandemia, se tuvieron que improvisar estrictas medidas de distanciamiento social, incluyendo una cuarentena generalizada, en cierto modo similar a la que se decretó en Puerto Rico. Allá, sin embargo, cuando las infecciones se acumulaban en la región de Wuham las autoridades llegaron a inspeccionar a las personas casa por casa para llevarse a todo aquel infectado a unos hospitales de emergencia, que servían más como centros para aislar a todos los infectados, coinciden informes de The New York Times y USA Today.

En esas fechas, en que se salían de control los contagios en China, las personas no podían salir de sus residencias ni a comprar asuntos básicos para sus días. Todo tenía que ser entregado a las casas.

Recientemente, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) extendieron, hasta el 30 de abril, las recomendaciones de aislamiento social del gobierno federal. Segundo Rodríguez Quilichini, coordinador del grupo asesor de la gobernadora en COVID-19, ha anticipado que el toque de queda y la cuarentena podría extenderse más allá del 12 abril, fecha en que vencen las restricciones impuestas en la actualidad.

Rodríguez Quilichini, en un programa transmitido el viernes por la televisora gubernamental WIPR, enfatizó que la enfermedad, además de atentar contra los contagiados, si se sale de control, puede amenazar prácticamente a toda la población que necesite servicios médicos puesto que los hospitales podrían congestionarse, como ocurrió en localidades al norte de Italia, en la ciudad de Wuhan, China, y en la ciudad de Nueva York.