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Al menos una docena de estructuras en Guánica reportaron daños asociados con la secuencia sísmica iniciada el 28 de diciembre, según las autoridades. (GFR Media)
Al menos una docena de estructuras en Guánica reportaron daños asociados con la secuencia sísmica iniciada el 28 de diciembre, según las autoridades. (GFR Media)

Puerto Rico no se hundirá ni se partirá en pedazos en caso de un terremoto mayor. La isla tampoco será arropada por una ola gigante si se genera un tsunami asociado con dicho sismo de magnitud 7 o más.

La conducta de los animales no predice actividad sísmica. La alineación planetaria, la escasez de viento ni las altas temperatura guardan relación con el movimiento de las placas tectónicas.

Estos son los principales mitos y dudas que las autoridades y expertos han tenido que aclarar desde el pasado 28 de diciembre, cuando inició una secuencia sísmica –que aún persiste– en el sur y suroeste del país. Son falacias cuyo origen es desconocido, pero que se repiten generación tras generación y afectan la preparación ciudadana, familiar y comunitaria ante una emergencia real.

Al momento, la ciencia no ha evolucionado tanto como para pronosticar dónde y cuándo ocurrirá un terremoto ni qué magnitud tendrá.

“Hemos visto mucha desinformación. Los mismos ciudadanos han aceptado que nunca le habían puesto mucho interés al tema hasta ahora”, dijo ayer el comisionado del Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, Carlos Acevedo, al salir de un taller sobre terremotos y tsunamis en Ponce. El viernes, hubo talleres similares en Guayanilla, Yauco y Guánica y, entre los dos días, asistieron unas 3,000 personas.

“Vienen con la mentalidad de que no pueden hacer nada porque los terremotos no avisan, o con los mitos y falacias de que Puerto Rico se hunde, de que hay municipios que se separarán o de que hay una línea de gas pasando al sur de la isla y es lo que provoca los temblores. Todo eso es falso”, agregó. En ese sentido, explicó que las personas salen de los talleres sabiendo cómo preparar y ejecutar su plan de emergencia, que incluye desde tener una mochila con artículos de primera necesidad hasta conocer las rutas de desalojo y refugios.

En opinión del geomorfólogo José Molinelli, catedrático de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, otro mito que debe aclararse es que la actividad sísmica reportada en el sur y suroeste de la isla no necesariamente es precursora de un terremoto mayor.

“No se puede descartar que ocurra (un terremoto mayor), pero la inmensa mayoría de las veces que se reporta mucha actividad microsísmica, como ahora, termina pasando nada. Lo importante es que tenemos que estar preparados en todo momento”, afirmó.

Sobre algunas de las falacias que se siguen repitiendo, Molinelli comentó, por ejemplo, que la isla no se hundirá porque está cimentada sobre roca “maciza y sólida”; que la experiencia con los tsunamis de 1867 y 1918 fue que “lo más que entró la ola fueron cientos de pies” en áreas que están casi a nivel del mar; y que no hay evidencia científica que relacione condiciones atmosféricas o ecológicas con los terremotos.

“También, es necesario aclarar que, en caso de un terremoto mayor, no toda la isla quedará destruida. La experiencia histórica nos indica que el área próxima al epicentro es la que va a sufrir daños mucho más fuertes, pero que el resto de la isla fundamentalmente va a quedar en pie para brindar ayuda al área más afectada”, dijo, y exhortó a las personas a escribirle a [email protected] si desean recibir un folleto informativo sobre sismos en Puerto Rico.

Realizarán inspecciones

La Red Sísmica de Puerto Rico informó que, hasta ayer a las 2:00 p.m., se habían localizado 670 temblores asociados con la secuencia sísmica iniciada el 28 de diciembre. De esos, 29 han sido reportados como sentidos por la ciudadanía y 14 han tenido magnitudes de 3.5 o más.

Víctor Huérfano, director de la Red, precisó que, hasta ahora, el evento más fuerte ocurrió el 28 de diciembre, a las 9:06 p.m., y tuvo una magnitud de 5.0.

“Esperamos que la actividad siga reduciéndose. Es lo que se observa cuando hay un evento moderado o mayor en zonas sísmicas en la medida que se liberan las tensiones acumuladas. Claro está, hay que seguir monitoreando y tener presente que un evento mayor no se puede predecir. Puerto Rico está en una zona sísmica, rodeado de placas tectónicas, y esa es parte de nuestra realidad”, dijo Huérfano, al insistir en que la experiencia debe servir para pasar de la preocupación y el miedo a la acción.

Por otra parte, Acevedo informó que esta semana el Negociado y peritos del Colegio de Ingenieros y Agrimensores harán inspecciones en una docena de residencias en Guánica cuyos residentes reportaron daños relacionados con la secuencia sísmica. La intención, abundó, es realizar inspecciones similares en Ponce, Peñuelas, Guayanilla y Yauco.

“Le pedimos a la ciudadanía que llame a Manejo de Emergencias local para que sean ellos los que nos digan a nosotros cuántas propiedades tienen daños y coordinemos la inspección. Ahora bien, luego de eso, les corresponde a las personas contratar a los especialistas para hacer las mejoras que se necesiten”, indicó el comisionado.

Añadió que este miércoles habrá un taller sobre terremotos y tsunamis con los maestros y directores de las escuelas públicas de los referidos cinco pueblos, con la intención que orienten a los estudiantes a partir del jueves, cuando inicia el semestre académico.

Ultiman el plan

Acevedo informó, entretanto, que las primeras dos fases del Plan de Terremotos para Puerto Rico estarán listas, a más tardar, el 29 de febrero. Dicho plan, comisionado por el Negociado, en el verano pasado, se dividió en seis fases y las primeras dos abarcan 22 municipios del norte.

“Ya tenemos los fondos para comenzar la tercera fase, que incluiría otros 10 a 12 municipios. Son fondos federales, al igual que con las primeras dos fases”, dijo.

La elaboración del plan está a cargo de la empresa Industrial Security Products (ISP), cuyo presidente, Benjamín Nieves, indicó que el trabajo en estos días se centra en detallar las acciones de agencias y municipios “en períodos de tiempo táctico”. El plan precisará, por ejemplo, qué debe hacerse a dos, cuatro, ocho, 12, 24, 36 y 48 horas de un sismo.

“Estamos siendo bien específicos para que todo el mundo sepa qué hacer y cómo hacerlo. Debemos prepararnos siempre para el peor escenario, esperando lo mejor”, dijo Nieves, quien espera entregar el “borrador final” del plan el 15 de enero para que las agencias lo comenten.

Informó, de paso, que el 18 y 25 de enero ofrecerá seminarios gratuitos sobre terremotos en la sede de ISP, en Bayamón. El taller del 25 está dirigido a personas ciegas, sordas o con problemas de movilidad. Si desea asistir, llame al (787) 786-9241.

De acuerdo con la gerente del Programa de Alerta de Tsunamis del Caribe, Christa von Hillebrandt, la preparación es lo único que puede evitar una catástrofe luego de un terremoto. “La preocupación de la gente en estos días es un reflejo de que no se sienten preparados aún. Los expertos ya sabemos lo que podría pasar en Puerto Rico. Le corresponde a la gente y al gobierno prepararse”, acotó.