28 de enero de 2026 - 5:52 PM

LUMA Energy informó este miércoles que, en el último trimestre de 2025, la tasa de duración de apagones incrementó en 16.2%, al tiempo que la frecuencia de los eventos igualmente creció por 3.3%, un deterioro que atribuyó a las presuntas limitaciones de liquidez.
El comunicado de prensa circulado por LUMA no incluyó copia del informe remitido el martes al Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR), organismo que, al cierre de esta edición, tampoco había publicado los documentos en el expediente correspondiente, pese a reiterados pedidos de El Nuevo Día.
De acuerdo con LUMA, las pugnas que mantiene con el gobierno de Jenniffer González, al que acusa de retener las partidas presupuestarias ordenadas por su contrato de privatización, son la causa directa de las fallas de infraestructura que provocan el aumento en las interrupciones de servicio.
“Estos números representan experiencias reales de miles de clientes en toda la isla. Durante la primera mitad del año fiscal en curso, hemos priorizado trabajos críticos para proteger la estabilidad del sistema y reducir riesgos mayores, mientras continuamos abogando por los recursos necesarios para ofrecer el servicio confiable que Puerto Rico merece”, expresó Alejandro Figueroa, principal oficial Regulatorio de LUMA.
“Nuestro enfoque ha sido maximizar los limitados recursos financieros para completar mejoras a nivel de transmisión y subestaciones que estabilizan el sistema eléctrico y reducen el riesgo de interrupciones a gran escala como las que se registraron en el pasado”, añadió el ejecutivo, quien también expresó preocupación por el supuesto déficit de más de $400 millones que deben destinarse a la cuenta de emergencias que maneja el consorcio.
El parte de prensa de LUMA no precisó si los aumentos de 16.2% y 3.3% en la duración y frecuencia de interrupciones corresponden a comparativas con el trimestre previo o con el período de octubre a diciembre de 2024. A lo largo del año fiscal 2024-2025, el cliente promedio de la red sufrió 1,580 minutos sin servicio, equivalente a 26 horas y 20 minutos. Se trata de una tasa casi 16 veces más alta que el objetivo estipulado por el NEPR, que se sitúa en 102 minutos.
El abonado promedio experimentó, a su vez, 8.02 apagones de servicio en el año fiscal que concluyó en junio de 2025, frente a un objetivo de uno.
“No invertir adecuadamente en el sistema en este momento podría resultar en costos significativamente mayores a futuro, debido al acelerado deterioro de la infraestructura eléctrica”, advirtió, por su parte, la vicepresidenta de Fondos Federales de LUMA, Doriel Pagán Crespo.
LUMA destacó algunos de los proyectos que ha logrado adelantar, incluyendo el mantenimiento de un transformador en la subestación de Manatí y la instalación de otro en la subestación de Sabana Llana, en Carolina, dos de los puntos clave de la red. Además, precisó que se completó la reconstrucción y reenergización de tres líneas de transmisión que estaban fuera de servicio desde el huracán María (2017), así como el reemplazo de 8,600 postes de distribución y 872 componentes de transmisión.
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