

13 de marzo de 2026 - 11:10 PM


En momentos en que el estigma aún es un factor de acceso a servicios de salud mental en Puerto Rico, el 26% de las féminas admitidas en 2025 al Hospital San Juan Capestrano fueron adolescentes de 13 a 19 años –la mayoría entre todos los grupos de edades–, afectadas por problemas como depresión y pobre autoestima, lo que llevó a varios expertos de la institución a urgir a que el Estado destine más recursos y servicios para este sector de la población.
Según datos compartidos en el marco del Mes de la Mujer, 3,058 (46%) de las 6,676 admisiones en Capestrano el año pasado correspondieron a mujeres. De estas, 784 (26%) fueron adolescentes entre 13 y 19 años. A este renglón, le siguió el grupo entre 20 y 29 años, con 484 (16%) hospitalizaciones. Esto significa que el 42% de las mujeres hospitalizadas tenían menos de 30 años.
Otro 41% de las hospitalizaciones de féminas se divide en 13% (383) en el grupo de 30 a 39 años, 14% (422) de 40 a 49 años y 14% (423) de 50 a 59 años. Esto, según los expertos, demuestra que la mayoría de las hospitalizaciones ocurre en “etapas activas de la vida”. Las admisiones restantes se dividen en 10% (325) en el renglón de 60 a 69 años y 7% (237) de 70 años o más.
“¿Por qué es importante hablar de la salud mental de las mujeres, especialmente en Puerto Rico? Porque la mayor parte de las cabezas de familia en nuestros hogares son mujeres y, en su gran mayoría, muchas trabajamos, somos madres solteras, tenemos trabajos muy estresantes. También pasa que, tras que somos madres, también somos cuidadoras de nuestros familiares”, comentó la trabajadora social clínica Dayana Velázquez, al resaltar que “es importante que las mujeres tengamos la capacidad de comprender que, cuando necesitamos ayuda, no está mal irla a buscar”.

La licenciada Marta Rivera Plaza, principal oficial ejecutiva del Sistema Hospital San Juan Capestrano, explicó que el número de hospitalizaciones de mujeres no ha variado significativamente en pasados años, pero alertó que sí han observado un aumento en las adolescentes que requieren asistencia, en su mayoría referidas por las escuelas. Según las estadísticas suministradas, a la institución de salud mental acuden niñas y jóvenes afectadas por depresión, ideación suicida, problemas de autoestima y autoimagen, así como experiencias traumáticas.
Las presiones y “expectativas irreales” que las menores experimentan en las redes sociales también contribuyen al deterioro mental, aportó el doctor William Lugo, psiquiatra y director médico del hospital.
En el caso de las pacientes adultas, Rivera Plaza comentó que han observado en los últimos años un aumento en el uso de sustancias. El 48% de las hospitalizaciones femeninas está relacionado con depresión mayor, incluyendo episodios severos con o sin síntomas psicóticos, lo que evidencia que estos casos están “altamente asociados a crisis emocionales severas”.
Algunos de los factores asociados con las hospitalizaciones en el bloque de 30 a 59 años son sobrecarga laboral, carga familiar, “burnout” –estado de agotamiento extremo causado por el estrés laboral–, divorcio o duelo, menopausia y estrés crónico. En el grupo de 60 años en adelante, los casos se asocian principalmente a aislamiento, duelo, soledad, condiciones médicas comórbidas –sufrir al mismo tiempo varias enfermedades– y depresión geriátrica.
La doctora Alejandra Méndez, residente de cuarto año de psiquiatría, reconoció que el factor económico es uno de los estresores principales por los que las mujeres acuden a buscar ayuda. “El costo de vida ya no va alineado a los ingresos, siguen subiendo los (precios de los) productos y el sueldo sigue igual, y entonces, lo que antes sí te daba, ya no te da”, acotó.
A diferencia de los hombres, que en su mayoría ingresan bajo criterios involuntarios o crisis conductuales, las mujeres suelen llegar al sistema de salud mental debido a “crisis emocionales profundas”.

Rivera Plaza, quien opinó que estos datos son un espejo de la realidad del archipiélago, planteó que uno de los retos principales es que la población conozca a dónde acudir o llamar para solicitar asistencia. Agregó que ve en el sistema de educación un “potencial extraordinario” para educar a los jóvenes sobre la salud mental.
Por su parte, Lugo sostuvo que una barrera al momento de buscar ayuda a tiempo es el hecho de que muchos psicólogos y psiquiatras no aceptan planes médicos, lo que priva a pacientes de poder costear estos servicios.
“En Puerto Rico, el gobierno debería hacer una revisión de política pública sobre la prestación de servicios de salud mental a nivel comunitario. Ya ellos empezaron con (enmiendas propuestas a) la Ley 408 hace unos meses, pero, en lo que tiene que ver directamente con programas de servicios a la mujer, hacer una revaluación de cuál es esa política pública y qué servicios en estos momentos, luego de la pandemia (de COVID-19), hace falta poder establecer que no existen al momento”, destacó, por su parte, Velázquez.
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