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El pueblo se enfrenta a los estragos causados por impactantes lluvias.

Naranjito - Llovía a cántaros cuando un estruendoso ruido, como si un árbol se quebrara, alertó a María Matos de que algo en su residencia no estaba bien. En cuestión de segundos, la mujer de 59 años vio cómo una de las paredes de madera que conforman su sala cedió ante un deslizamiento de terreno.

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