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Vista desde el antiguo  Puesto de Observación de la Marina en Vieques, donde ocurrió la tragedia en 1999.
Vista desde el antiguo Puesto de Observación de la Marina en Vieques, donde ocurrió la tragedia en 1999.

Vieques - La joven sube las empinadas escaleras, llega al Puesto de Observación y, con un viento fiero agitándole sus largos rizos, contempla, en éxtasis, la inmensidad que se despliega ante sus ojos. Ante sus ojos asombrados, está todo el esplendor de un Vieques que nunca había podido ver: las montañas y lomas arropadas del verdor que nació donde antes cayeron incontables bombas tóxicas, las aguas azul turquesa de unas playas casi vírgenes, las arenas fulgurantes, las interminables ensenadas, los cocoteros, los cayos, toda la maravilla con que la naturaleza premió a este lugar único en el mundo.

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