El exalcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill.
El exalcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill. (Ramón “Tonito” Zayas)

El preacuerdo anunciado este miércoles en el caso por acoso sexual y violencia de género contra el exalcalde de Guaynabo Héctor O’Neill García ha levantado una pregunta consistente entre organizaciones feministas y protectoras de víctimas de la ola de violencia machista en Puerto Rico: “¿Quién ganó aquí?”

Esa fue la interrogante inicial que se planteó Vilmarie Rivera Sierra, presidenta de la Red Nacional de Albergues de Violencia de Género, quien lamentó que el desenlace de este proceso judicial evidencie la realidad de muchas víctimas, que se ven obligadas a enfrentar casos extenuantes, sin espacio alguno para sanar el daño emocional.

“Ese es el mejor acuerdo del mundo… el mejor acuerdo para cualquier agresor. Esto es impunidad pura. A mí me parece que esto es nefasto para el mensaje que se les envía a las víctimas una vez más. (Es) que, si tú eres valiente y decides no callar, si (el agresor) tiene poder adquisitivo, va a quedar impune”, señaló en entrevista con El Nuevo Día.

O’Neill García se declaró culpable por cuatro cargos en el caso que pesaba en su contra desde el 2017 por violaciones a la Ley 54 de Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica y otros dos cargos por hostigamiento sexual en el empleo y negligencia en el cumplimiento del deber.

Dos de los cargos fueron reclasificados: uno por agresión sexual en una relación de pareja (artículo 3.5 de la Ley 54) que cambió al artículo 3.1 (maltrato en una relación de pareja), así como una violación a la Ley de Ética Gubernamental.

“Es triste y lamentable. Como país creo que, en medio de un estado de emergencia, estas son las cosas que nos tienen que hacer reflexionar, si esto es lo que nosotros aspiramos para las sobrevivientes. Si una vez logramos que toquen la puerta judicial, posteriormente se va a desvanecer a través de todos los entuertos que se hagan”, agregó Rivera Sierra.

Pidió a las víctimas, no obstante, dar el paso al frente y enfrentar a sus agresores: “Vale la pena”.

En el 2016 salió a relucir una querella presentada por una agente de la Policía Municipal de Guaynabo contra el entonces alcalde. En ese momento, alegó que O’Neill García la agredió sexualmente y tomó medidas de represalia en su contra luego de finalizar una relación.

Durante la vista preliminar por este caso, celebrada en marzo de 2018, la víctima declaró entre lágrimas: “No quiero verlo, honorable, por favor”. La relación tuvo lugar entre el 2009 y el 2014. Según la mujer, el patrón de acoso continuaba a finales de 2018.

Por su parte, Zoán Dávila, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción, se hizo eco de las expresiones de Rivera Sierra y cuestionó las dilaciones en el proceso que, a su entender, solo benefició al agresor.

“Para nosotras realmente lo que ocurrió hoy no representa ningún tipo de justicia para la sobreviviente de estos actos de violencia sexual sufrida por parte del exalcalde, y no necesariamente porque al final del día no vaya a cumplir cárcel. Creo que la injusticia claramente se ve porque vemos un proceso en donde no se centran las necesidades que tienen las sobrevivientes ni un proceso que sea justo para ellas”, precisó.

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Agregó que la lentitud del proceso impidió que la víctima lograra cerrar el capítulo y buscar su sanación. De hecho, Leticia Pabón Ortiz, de la Oficina del Fiscal Especial Independiente (Opfei), reconoció que en años recientes la perjudicada ha sufrido un deterioro en su estado psicológico.

“No puede ser que estemos hablando de un proceso criminal que ha durado tres años, y que esos tres años y esas dilaciones en ese proceso haya estado claramente dirigidos a beneficiar al señor Héctor O’Neill, a pesar de todos los cargos que pesaban en su contra y de la información que se sabía de esos delitos que se habían cometido”, sostuvo Dávila.

Según la Opfei, la víctima está conforme con el preacuerdo. Sin embargo, Rivera Sierra resaltó que esto puede deberse a que se cansó del proceso.

“Las víctimas tienen que enfrentarse a unos procesos judiciales donde las revictimizan, número uno, y número dos, hace que se cansen, que tengan que revivir, su experiencia y que cancelen las vistas, alargan el proceso. Son casos largos que hacen que la persona poco a poco vaya hasta cierto punto cediendo. Esta mujer lo que hizo fue ceder”, expresó.

La procuradora de las Mujeres, Lersy Boria Vizcarrondo, reconoció el cansancio de las víctimas en una entrevista por separado, al lamentar que las víctimas en muchos casos “sienten que se les acaba la vida en vida”.

“Está claro que tenemos una víctima que, tras que pasa todo lo que implica el caso de Héctor O’Neill, esa víctima ha estado muchísimos años sufriendo, y cuando decidió salir y poder reclamar dentro de todo lo que implica, también pasó un proceso larguísimo, tortuoso, donde se revictimiza a esta mujer como pasa con tantos casos. Es un proceso donde nuestras víctimas se cansan, no tienen esperanza”, comentó.

Detalló que ahora comienza el proceso de sanar el daño que se le hizo a la perjudicada. De paso, hizo un llamado a aquellas víctimas de violencia de género en la isla a que den el paso y busquen ayuda, en la víspera del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

“Aquí el enfoque es la rehabilitación y el apoyo incondicional para esta persona que sufrió por tanto tiempo y que al día de hoy puede comenzar una nueva vida cerrando este capítulo. Un llamado a nuestras víctimas de cualquier manifestación de violencia, que cuentan con la Oficina de la Procuradora. Nosotros nos vamos a ir a todas, hasta las últimas consecuencias para reivindicar los derechos de nuestras mujeres”, aseguró.

O’Neill García, de 76 años, fue referido por el Departamento de Justicia a la Opfei el 1 de mayo de 2017. En ese momento se encontró que pudo haber incurrido en 20 violaciones de ley, entre ellas algunos de los delitos por los que se declaró culpable en el preacuerdo cuatro años después.

El exalcalde enfrentaba otra demanda por parte de una segunda empleada municipal por actos lascivos que fue desestimada en el 2019. La vista de sentencia por el caso en el que se declaró hoy culpable quedó señalada para el 18 de febrero de 2022.

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