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(Ramón “Tonito” Zayas)

La forma en que el gobierno ha manejado la emergencia provocada por los terremotos en la zona sur del país puede desembocar en problemas de seguridad y salubridad.

Así lo expresaron los exdirectores de la otrora Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Aemead), Nazario Lugo y Ángel Crespo.

“El manejo de los refugiados, en este momento, es nuestra mayor preocupación porque tienen a los encamados y menores en la misma área general de los refugiados. No se ve una atención especial a ellos”, expresó Lugo quien es el presidente de la Asociación de Manejadores de Emergencia.

Sin embargo, el secretario de Estado, Elmer Román, sostuvo que el gobierno está tomando medidas para evitar brotes de enfermedades contagiosas.

“Todo para que se haga de una manera efectiva y responsable”, afirmó.

El secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, precisó que “estamos haciendo contabilidad de cualquier brote que ocurra”. A modo de ejemplo, dijo que vacunaran contra la influenza en todos los refugios, particularmente en Ponce, un área donde, según los censos de Salud, hubo una alta concentración de esta enfermedad contagiosa.

Además, dijo que el Control para el Control y la Prevención de Enfermedades donó 10,000 vacunas contra la influenza que serán destinadas exclusivamente a la región sur de la isla.

“También vamos a tener estaciones de ‘hand sanitazer’ y lavado de manos para evitar la influenza y gastroenteritis”, sostuvo el secretario.  

Pero Lugo destacó que la falta de higiene por falta de agua potable puede causar, en el caso de los encamados, úlceras y problemas de salud. “Y, en términos generales de la población, hay que mantener un nivel de salubridad para evitar cualquier tipo de brote”, dijo Lugo.

Sostuvo que teme que, por la poca higiene, haya un brote de sarna humana, salmonella, influenza o de otra enfermedad contagiosa.

También indicó que debe haber una mejor disposición y manejo de los alimentos que se le dan a los refugiados. Precisó que los alimentos -en ocasiones- no son confeccionados en los mismos refugios y llegan a manos de los necesitados horas después.  

“Estas son situaciones que complican el cuidado en masa. Si no se toman las medidas de higiene y salud en masa, se puede convertir en una situación de salud pública mayor”, afirmó Nazario.

Crespo, entretanto, dijo que otro foco de posibles problemas es la falta de baños públicos.

“Llega un momento en que se desbordan los pocos que hay. Hay un tema de falta de suministros”, dijo.

“Va a llegar un momento dado en que podamos experimentar problemas muy serios por el contacto directo con aguas negras o por no tener dónde asearse”, agregó.

La seguridad, dijo Nazario, es otro asunto que debe atenderse con premura.

“No se han limitado los accesos a las áreas afectadas. En términos de seguridad, los bloqueos por parte de la Policía y que esas áreas sean selladas. La gente está caminando por la iglesia colapsada en Guayanilla. Eso es un área que es de alto riesgo”, sostuvo.  

“En Ponce, Guánica y Guayanilla… las áreas afectadas se tienen que limitar el acceso y únicamente limitar el acceso a las autoridades”, añadió Crespo.

La cifra de refugiados -en pueblos del suroeste del país- a causa de los terremotos ya alcanza los 4,471. Están ubicados en coliseos o estructuras que han sido habilitadas por el gobierno e incluso hay otros ubicados a la intemperie en campamentos improvisados, parques, fincas, estacionamientos y aceras. La gobernadora Wanda Vázquez Garced ha dicho que no los moverá del área sur porque “no se quieren ir”.

Contrario a un escenario de huracán, que se sabe cuándo indicarles a los refugiados que pueden regresar a sus respectivas casas, en este caso, la operación de los refugios no tiene una fecha certera de cierre. Los refugiados, con diversas necesidades, conviven en un mismo espacio, dijeron los manejadores de casos.